El Hombre y la Tierra

Los delfines nadan por todo el mediterráneo. Se encuentran en las costas de Barcelona o en los canales de Venecia, que además vuelven a tener peces. Pasearon ciervos en París, pavos reales por Madrid… Patos se bañan en fuentes públicas. La capa de ozono parece regenerarse. Las fotografías por satélite de la NASA confirman que la Tierra ha adquirido el verdor que lucía hace 30 años. Se vuelve a ver el cielo en muchas ciudades e incluso el Himalaya, a kilómetros, ante la falta de contaminación. En capitales como Madrid o Barcelona se registra un descenso del 70%. Los sismógrafos trabajan con una precisión nunca vista ante el descenso del ruido ambiental y de los traslados. La Naturaleza vuelve a manifestar su presencia. La que siempre tuvo. La que siempre estuvo y nosotros ignoramos. Tal vez para dejar mayor constancia de ello, como un gesto de desperezo, 15 volcanes entraron en erupción a la vez el viernes 10 de abril a la llamada del Krakatoa, el volcán más peligroso del mundo.

Cuando Lorca se enfrentó al paisaje de capitalismo y rascacielos de Nueva York tuvo claro que “un día los caballos vivirán en las tabernas / y las hormigas furiosas / atacarán los cielos amarillos (…) veremos la resurrección de las mariposas disecadas (…) Que ya las cobras silbarán por los últimos pisos, / que ya las ortigas estremecerán patios y terrazas, / que ya la Bolsa será una pirámide de musgo, / que ya vendrán lianas después de los fusiles” (“Ciudad sin sueño”). Su corazón sabía que por más que la mano del hombre intentase imponerse: “Aquí solo existe la Tierra. / La tierra con sus puertas de siempre / que llevan al rumor de los frutos” (“Panorama ciego de Nueva York”). Porque “yo que vengo del campo, sé que el hombre no es lo más importante” (conferencia).

El Hombre no es un ser que corresponda a la Tierra. El Hombre es un “recipiente” evolucionado ex profeso, tal y como explico en mi libro, cuya utilidad no es otra que la de encajar las realidades de Luz (nosotros) que vienen a llevar a cabo un proceso evolutivo. Pero entendamos este hecho en su justa medida. La Tierra es un escenario más de los millones y millones de escenarios, físicos o interdimensionales a los que podemos ir a realizar el proceso evolutivo que necesitamos. Sabemos que no estamos ligados al planeta de alguna forma especial, como afirman algunas creencias, sino que únicamente encarnamos en humano-animal-tercerdimensional cuando esta existencia nos aporta el mejor escenario para el aprendizaje que precisa nuestro Ser. En este sentido, en función del mismo, escogemos el nódulo más adecuado, dentro de la tupida red existente de misiones de vida, que resulte más adecuado para la finalidad que he venido a trabajar. Se escoge familia, situación social, económica, lugar… Todo esto lo sabemos. También sabemos que al llegar al planeta olvidamos nuestro cometido, dado que el cerebro no tiene registrado a nivel sináptico dicha información, que pertenece y permanece en el Alma. Y que, he expuesto en diferentes ocasiones y medios, nuestra labor cumple un triple cometido: para nuestra evolución personal, la evolución planetaria, y la evolución cósmica. Pero, puestas sobre la mesa todas las cartas, salgamos ahora de ese ombligo propio desde el que entendemos siempre a nuestra medida el mundo que nos rodea, también el Universo, para ajustarlo a la realidad.

Nosotros vinimos a elevar la frecuencia del planeta Tierra. La Tierra es un portal de frecuencia que necesitaba ser despertado en su magnitud para, desde él, llevar a cabo la ascensión del espacio sistémico que ocupa. Era el planeta más denso de todo el sistema solar. Y fue necesario venir a trabajar en él para elevarlo al rango que corresponde. Por eso vinimos aquí. Que además la evolución de la especie humano/animal a través de la cual nos encarnamos en conexión con el entorno nos proporcionó escenarios y oportunidades, por sus particulares características, que nos ayudaron/ayudan en nuestros procesos individuales, por supuesto. También que la vida generada, las estructuras propias creadas por el hombre en su hábitat nos siguen proporcionando nuevas posibilidades resulta más que evidente. Pero nunca ha sido este el propósito original. Vinimos a acompañar a Gaia en su despertar. Eso sí, mucho después de que ya se hubiesen instalado los sus verdaderos sostenedores: los seres elementales y debas. Ellos vinieron en primera instancia para formar parte del sostenimiento material. Trabajando por y para Gaia. Siendo sus manos. Después aparecimos nosotros con la misión de elevar la frecuencia de portal que supone el planeta. El problema es que nos acabamos perdiendo.

Debas y elementales bien nos lo recriminan. Hemos acabado por maltratar, aniquilar, arrinconar… los reinos naturales a los que veníamos a integrarnos. Hemos impuesto (creído que podíamos imponer) un mundo nuevo, de reglas humanas, artificiales formado por egrégores mentales de dominio, miedo, poder… Un Sistema propio y autónomo que solo tiene en cuenta a aquello que forme parte del propio Sistema. Un Sistema que alcanza a todas las abstractas órdenes humanas (sociales, políticas, económicas, culturales…) cuyo único interés por lo natural, sea la propia Tierra, sea el propio Hombre, es que resulte de utilidad como leña de su caldera.

Balances, producción y números que destroza el pulmón del mundo para plantar soja, que ha aniquilado el 60% de la flora y la fauna en 50 años, que ignora el efecto invernadero, calentamiento del planeta, la desaparición de los polos… que ignora al Hombre si no tiene unas manos que le resulten de utilidad para explotar o una tarjeta de crédito con la que consumir felicidad.

Una abstracción cada vez más psicópata que se inició llevándonos por el camino de la desigualdad, el sometimiento… y que nos va a cercando cada vez más hacia un camino de autoextinción frente al cual solo hay una salida: el regreso al estado natural. A la convivencia armónica con el entorno en el que vivimos, que es el entorno que nos da la vida.

Hagamos lo que hagamos, la Tierra y sus Guardianes siempre podrán esperar. Nosotros no.

Gabriel Padilla

EL ESPEJO DEL COVID-19

El presente episodio de crisis sanitaria que estamos viviendo puede verse como una oportunidad. Esta visión se está popularizando cada vez con mayor firmeza. Una oportunidad para reinventarnos, redescubrirnos. Pero hablar en estos términos es estar hablando de futuro, de deseos, de resultados. Y del futuro nada sabemos. Por definición ni existe, de modo que el barro que salga de estos lodos ya lo veremos.  Eso en primer lugar. En segundo, no puede haber reinvención, redescubrimiento si primero no disponemos de la materia prima sobre la que moldear. Sin tomar conciencia del punto del que partimos.

Para mí, lo que el presente episodio de crisis sanitaria sí es, es un espejo. Un espejo del presente, que está mostrando fielmente, sin trampa ni cartón, el retrato de cuáles son los valores y pilares en los que se fundamenta nuestra vida y nuestra sociedad. Cómo es de verdad el mundo en que vivimos.

Resulta fácil hace el listado. El voraz Sistema macroeconómico pretendiendo seguir devorando, como aquel Saturno de Goya, a sus hijos, aquellos a los que decía “es por tu bien”. Las estructuras políticas de supuesto hermanamiento y unidad común dando la espalda a los otros. Gentes con quejas buscando tretas para seguir manteniendo sus vidas, a costa de la de los demás y de la suya propia. Al otro lado del puente, los esfuerzos de quienes siempre estuvieron ahí, fuera del Sistema, ignorados por el Sistema o maltratados por el Sistema. Las manos silenciosas, las vocaciones verdaderas, el Amor al Otro y la sociedad consciente, la del Abajo, sostenedora del brillo de los valores puros, aquellos que de verdad nos hicieron avanzar como Sociedad y siguen siendo los pilares en los que se sustenta la esperanza y la Humanidad.

Resulta difícil no entrar en el juego. Que la mente o la emoción los grandes distorsionadores de la realidad no deformen este espejo para hacernos ver, en cóncavo o convexo, su propia visión interesada. La mente, en realidad, no puede salir de ella y teje siempre su lana con los colores que únicamente tiene. De la emoción, qué decir… Nos la proporcionan los colores de la mente, “la loca de la casa” que decía santa Teresa. Sin embargo si anteriormente hablábamos de no jugárnosla a una proyección de futuro de la que nada sabemos, tampoco nos quedemos mirando hacia afuera. El exterior simplemente observémoslo. Con la distancia que da ver el mundo desde el cristal del balcón y saber que la vida está en casa. Sin valores, sin juicios, sin proyecciones, conectemos con nuestra Presencia. Es el verdadero valor del confinamiento. El de la mirada hacia adentro. Sin posibilidad de huida.

El espejo ha sido puesto, no para que le preguntes sino para que te preguntes. No para observar sino para que te observes. Es tu reflejo el verdadero tesoro que debes escudriñar y eres tú el mapa que ha de llevarte hacia él. Todas las cartas están sobre la mesa. Qué te ves. Qué sientes. Qué te dices. Qué congruencia o incongruencias hay en tus pasos, en tus palabras, en tu entorno. ¿A qué realidad perteneces?  ¿Qué realidad te pertenece?

Date por seguro que jamás habremos vivido un retiro espiritual mayor.

Acuario está más vivo que nunca. Ahora, año 2020, las teorías que has leído en libros, oído en conferencias, esas que a veces has asumido como una realidad mitológica paralela, ahora se han convertido en realidad. Y toca ver dónde está cada uno. La disquisición bipolar del mundo está más viva que nunca. Luz y Oscuridad frente a frente. Es la hora. La hora del nuevo mundo. Nada volverá a ser igual a partir de ahora, por que nada puede volver a ser igual. Por ello ya no es la hora de los tibios, de los que se ocultan tras éticas blancas de medio pelo, de quienes esperan la acción del otro. La partida se juega a blancas o negras. Toca arremangarse y ser proactivos para que el lugar al que queremos ir sea el lugar hacia el que vayamos.

Es Trabajo de Luz debe alcanzar su máxima expansión, manifestándose de facto en todos los órdenes de la Tierra. Es la hora del Hombre, la Humanidad y el Humanismo. En estos dos años se sembrará la nueva etapa, pero el camino marcado habrá de recorrerse, y no será un paseo precisamente. Pero si no nos volcamos en coger el timón desde abajo hacia arriba, los derroteros hacia los que nos dirigiremos a medio plazo, a una velocidad que ni pensamos, resultarán absolutamente oscuros.

Mírate, por favor. Mírate al espejo. Y di: ¿qué mundo quieres?

Gabriel Padilla

2020. Hacia el Hombre de Acuario

  Llegamos al 2020. Sin duda uno de los años más vibrantes de cuantos hemos vivido hasta la fecha, junto con el ya casi olvidado 2012. Porque por un lado supone el colofón del proceso evolutivo que se abriera en aquél. Por otro, porque ya es la antesala del nuevo horizonte que habrá de ser el norte y guía de nuestra labor de Luz, aquí en la Tierra, en los años venideros.

  Vayamos por pasos.

  El presente 2020 cierra el ciclo de cuanto ha supuesto la andadura por este primer escalón de Acuario.

  Desde que entráramos en la Era, allá por los años 60, no es hasta 2012, como sabemos, que las energías Acuario se asientan definitivamente en la Tierra, apoyadas especialmente por la conjunción del portal 12/12/12 – 21/12/12 gracias al cual nuestra realidad 3D asumió rasgos propios de cuarta y quinta dimensión. A partir de este, no solo se anclan las nuevas directrices acuarianas sino que estas se ven facilitadas por un escenario existencial más ligero, menos denso, que permite permeabilizar como nunca antes había ocurrido las capacidades de Luz. Es el primer paso definitivo hacia el futuro hombre de Acuario. El hommo celestis. El hombre que coexiste en perfecta comunión (y conciencia) con su realidad de Luz.  Y a partir de ahí se abrió el proceso que iniciaría la andadura hacia él. Un proceso que tendría lugar entre el mismo 2012 y el presente 2020, aunque alcanzando también el futuro 2021, como puente hacia el siguiente nivel.

  Quienes me seguís a través del presente blog (pido disculpas por la falta de atención que he tenido a lo largo del presente año), o de youtube, o quienes habéis leído mi libro sabéis que este período se denominó la Llamada del Guerrero

  Han sido siete años dedicados al trabajo interno. Siete años en los que las dinámicas anuales colectivas se constituían en apoyo para dicha labor. Siete años en los que se nos ha instado y ayudado a ver todo cuanto malmetía en nuestro interior, todo cuanto comprometía la conexión con nuestra esencia, todo cuanto desviaba la manifestación de nuestro Ser. Esa es la verdadera y única batalla de todo Guerrero de Luz. Se nos instaba a pulir nuestro interior. A tomar conciencia y ser resolutivos al respecto. Fuimos llamados a recorrer las tres fases del Camino del Guerrero de Luz (vid. video.). A ser libres, el primer paso. De limitaciones, malos aprendizajes, patrones, inferencias externas, dinámicas internas… A ser conscientes, el segundo. Solo cuando hemos apartado los velos que oscurecían nuestra visión del mundo podemos se puede tomar conciencia de cuál es la realidad real en la que habito. Y ahora, finalmente, tercer paso, a ser activos. Es la clave del presente 2020. El Guerrero de Luz (transformación del interior) debe pasar a obrar como Trabajador de Luz (transformación del exterior). La Luz interior alcanzada debe manifestarse externamente en actos, pasos y palabras.

  La propia numerología resulta muy reveladora, respecto de la dinámica del año actual.

  El dos, es el número que nos trae la idea de dualidad, de lo que hay a un lado y otro del velo. El Cielo y la Tierra. El Yo Terreno y el Yo Superior. La verdad y la Verdad. Un velo que a lo largo de estos años hemos debido trabajar para descorrerlo, para que no nos mostrase realidades parciales o distorsionadas. En el presente año esta labor cobra un protagonismo definitivo por integrar definitivamente las sombras, como parte de nuestro Yo y no como antagonistas de nuestro Yo. Es el año en que nuestras realidades coexistentes (Yo Superior y Yo Terreno) podrán estar más cerca que nunca, por lo que deberemos hacer caso a nuestra intuición, entendiéndola como el lenguaje de nuestra Alma, el lenguaje entre nuestras dos naturalezas. Es hora de traer nuestra realidad de Luz a la 3D, de manifestar la Unidad del Ser. Es lo que nos dicen la suma de los dos números 2. (El 4 representa la materia, la Tierra, la manifestación terrena.) Una unidad que tiene un cometido. La energía del número 0, la semilla, lo potencial, nos lo dice: todo aquello que puede llegar a ser, debe llegar a ser. Solo desde la comunión del Ser, que es la propuesta de este 2020, podremos regar y hacer germinar la raíz de toda manifestación. El número maestro 22, presente en los dígitos, así lo avala. Su presencia determina un alto nivel de vibración por el que el Espíritu pasa a la acción creadora. (Recordemos que Dios creó el Mundo a partir de 22 nombres). Lo que nos conduce, y es la antesala del próximo período evolutivo que se dará a partir de 2021, a asumir la responsabilidad de que la Criatura pase a ser Creador. De ahí la importancia que ha tenido el trabajo interno: para no crear desde las sombras.

  Porque no hay Creación sin Unidad. Pero no puede haber Unidad sin conexión a la Fuente. Y no hay conexión a la Fuente sin Amor. El Amor, el Sumo Amor es la característica esencial de la Fuente. Mas también la propia materia de toda existencia. Todos surgimos de una extensión de Su Puro Amor. Todo surgió como una extensión de Su Puro Amor.  Es la materia que sostiene, estructura y equilibra Universo y Existencias. Luego sin Amor, no hay Creación. No hay nada. Y ese el espíritu envolvente que rige este 2020.

  Si en 2018 regía la energía del Rayo Azul, en 2019 regía la energía del Rayo Amarillo, en el presente año rige la energía del Rayo Rosa. Como ya dijimos el año pasado, la unión de los tres Rayos de la Llama Trina, los tres Rayos primigenios, sellando el proceso del Guerrero que cierra arropado con la energía del Amor Divino. La energía del Espíritu Santo, el espíritu activo de Dios. La energía de Dios-Madre, la actividad Creadora.

  Estamos ante un año puramente dinámico. Aún tratándose de la energía femenina de Dios, es una energía de Creación, de manifestación. Porque el Amor une, cohesiona, construye, equilibra, reconduce, ordena… El Amor actúa, recompone, revierte y organiza en base a la propia ley de atracción. Es un año para recoger todo lo que haya sido sembrado desde el sentir acuariano. Un año que verá florecer todo cuanto se haya hecho desde el corazón, y por corazón entiéndase “conciencia”, no emoción. Es el momento de construir. Para nosotros, pero también para la sociedad, para el colectivo. Mas no desde el quehacer individual. Las energías del 2020, como antesala de las venideras, ya nos insta a la unión y el trabajo en equipo. También a que los equipos trabajen con otros equipos. Hemos de empezar a constituir las bases de la estructuras sociales de Luz y activarlas.  Después de todo el proceso que hemos ido trabajando, la exteriorización de la Luz insta urgentemente a ser más activa que nunca y alcanzar a todos los ámbitos: sociales, económicos, políticos, medioambientales… Lo que sin duda va a suponer (nada nuevo bajo el sol) la confrontación, ahora más directa, con los obsoletos esquemas que ya resultan contrarios. Recordemos. Leamos líneas atrás: el Amor “equilibra, reconduce, ordena…” y se elevan en justicia, en el marco de este ordenamiento cósmico.

  Un año por lo tanto que se presenta intenso, vibrante y unas energías ahora ya imparables que nos llevan a todos a la acción y el compromiso, que nos sacan al ruedo de esta realidad a veces tan alejada de lo que debiera ser. El Bien debe pasar a ser un valor activo. Queridos Trabajadores, toca alzar la voz.

“Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.”

Gabriel Padilla

El Niño Interior: espacio sagrado

Si hay un ser en toda la Creación terrena que esté máximamente protegido es justamente el niño. Porque proteger al niño, es proteger a un Hermano y la simiente de su futura misión evolutiva.

Es difícil llevar a cabo nuestra misión en la Tierra. Como ya sabemos, olvidamos quiénes somos y qué hemos venido a hacer (forma parte de la propia misión que así sea). Por otro lado, nuestra misión tiene un triple cometido: forma parte de nuestro proceso evolutivo, en perfecta connivencia con el apoyo al proceso evolutivo de la colectividad humana que, a su vez, afecta a la vibración planetaria, luego cósmica. No es baladí. Por eso disponemos cósmicamente de toda la ayuda, externamente, de la Hermandad y sobre el terreno, desde el mismo momento de la concepción, de nuestro Guía personal. La protección del niño, en este sentido, es la protección del Hermano, de su futuro proceso y del papel que habrá de jugar en el sistema del cual ha venido a formar parte.

Desde el ámbito netamente tercerdimensional, han de ser los Hermanos reencarnados que juegan el papel, en sus misiones, como familia, profesores… etc quienes se ocupen de proteger y enseñar al Niño en el ámbito de la cotidianeidad donde se va a desenvolver. Una tarea sustancialmente trascendental. El entendimiento del mundo y de sí mismo que adquiera a lo largo de esta etapa determinará su vida adulta y por ende, permitirá, entorpecerá, diluirá o complicará el proceso evolutivo que ha venido a vivir. Gran parte de las problemáticas que vivimos en nuestras vidas tiene su origen en este punto. A fin de crear una base interior sólida y sana, la terapeuta Virginia Satir recoge los cuatro pilares fundamentales: el Niño debe ser visto, escuchado, atendido y tocado.

  • El niño debe ser visto: Es una regla fundamental que el Niño sea reconocido en todo momento. Que se le dé el lugar que le corresponde. Y que este se contemple como sacro en todo momento. El Niño nunca será ni más ni menos que cualquier otro miembro del sistema.
  • El niño debe de ser escuchado: Al igual que cualquier miembro del sistema, el Niño tiene voz propia. Y como ser individual se expresa y demanda aquello que necesita en cada momento.
  • El Niño de ser atendido: El Niño no posee de los recursos o las posibilidades de ser autosuficiente. De manera que requiere de los demás que se le cubran cuanto necesita para su desarrollo óptimo.
  • El Niño necesita ser tocado: La mayor fuente nutritiva para el desarrollo del Niño es la atención emocional: el contacto físico, el beso, la acaricia… A través de ello que el Niño se sabe reconocido/escuchado y atendido.

Es la manera en la que nos convertiremos en hombres internamente sanos, autosuficientes, amorosos, empoderados, empáticos… lo que favorecerá la conciencia.

Gran parte de las problemáticas que coartan nuestras vidas parten de la violación de alguno de estos ítems. Lo que nos lleva al siguiente nivel y a contemplar en conjunto las tres premisas que casi funcionan a modo de ley en el tema que nos ocupa. La primera ya la conocemos explícitamente.  Las otras dos nos complementan el entendimiento de la totalidad de la cuestión.

  • El Niño es sagrado.
  • El Hombre proviene del Niño.
  • El Hombre y el Niño conviven por siempre.

El Niño nunca desaparece. El concepto de “Niño Interior” no es una mera metáfora. El Niño continuará existiendo, transcurrida su etapa, integrado en el Adulto. Ocupando un espacio interno propio de rango energético pero también mental (en el inconsciente) aportando sus cualidades, pero también reclamando -el Niño reclama hasta que se le solventa- todo cuanto no haya sido resuelto en su etapa.

La madurez consiste en asumir el protagonismo del Adulto. Un protagonismo del que dependerán los aprendizajes y actuaciones en el marco de la misión de vida que tenga que llevar a cabo. Pero que también deberá  ocuparse de atender y resolver las carencias del Niño interior (en esta etapa, la familia o el entorno ya no tienen cabida en esta tarea), asumiendo la conciencia necesaria como para mantener la coexistencia de ambos. Solo si cada uno ocupa su lugar y su rango de actuación la vida fluirá sin excesivos sobresaltos.

Si el Niño sigue manteniendo, en el ámbito de sus necesidades, un protagonismo excesivo en la etapa vital que corresponde al Adulto lo paralizará por su miedo, por su indecisión, buscará reconocimiento, comprará amor, rechazará o aceptará sin más criterio que el beneficio inmediato, buscará situaciones de placer, huirá de responsabilidades o de responsabilizarse, se atenderá únicamente a él… La consecuencia será un Adulto atrapado en el protagonismo exacerbado de su campo astral (cuerpo emocional).

Si por el contrario es el Adulto quien asume el mando, amagando, rechazando o incluso intentando anular la presencia del Niño, tendríamos a la persona que no permite dar rienda suelta a las emociones, el concepto de diversión le resulta ajeno, carece de flexibilidad… Todo lo mide desde la racionalidad, la responsabilidad, el control, la conveniencia, la productividad, la polaridad (bueno o malo). En este caso tendríamos a un Adulto viviendo, por la anulación del Niño interno, desde un protagonismo excesivo de su cuerpo mental.

Y en ambos escenarios, toparíamos con personas “incompletas”. Nuestra evolución requiere de la actuación del Adulto, el actor de los procesos evolutivos. Pero sólo a través del Niño mantenemos la conexión con la Esencia, con nuestro Yo Superior y los otros planos. Sólo desde el Niño podemos vivir desde la Fe, la Humildad y la Inocencia, las manifestaciones intrínsecas del Amor Universal. Porque esa es la base esencial del Niño: Amor, Amor Amor Incondicional. Por ello, “Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.” [Mateo 18:3]

 

Gabriel Padilla

http://www.gabrielpadilla.es

Las líneas de San Miguel

Todos conocemos que nuestro planeta azul está recorrido por multitud de lugares poderosamente energéticos y de conexión. Algunos deben esta característica a una especial confluencia de diversas líneas ley. Como mi querido Stonehenge, por poner únicamente un ejemplo, donde confluye nada menos que tres de estas corrientes telúricas, tan bien conocidas por druidas o templarios para constituir lugares de culto o iglesias. Otros se deben a su especial construcción y geometría, como las pirámides, cuya posición, además, está alineada a las tres estrellas del cinturón de Orión y a Sirio. Aún otros a la impregnación por la Fe o el trabajo espiritual (si únicamente nos queremos quedar ahí) como Tíbet, Lourdes o Fátima. Y además están los grandes vórtices energéticos del Planeta: los siete chacras de Gaia que recorren nuestro globo (el chacra raíz, se encuentra en Sudáfrica, el sacro en Australia, el plexo en Tíbet, el corazón en Glastonbury, el laríngeo en Estados Unidos, el tercer ojo en Bolivia y el chacra corona en la Antártida).

No pretendo hacer estipular un análisis clasificatorio respecto del tema. Si no en divulgar, en el marco de lo expuesto, un tipo de líneas harto desconocidas, o cuanto menos no lo suficientemente divulgadas, como son las que se corresponden con el anclaje de la energía arcangélica. Centrada, especialmente, en la energía, como no podía ser de otra manera, del AA. Miguel.

No hay un Arcángel más cercano a nuestro plano que Miguel. A pesar de que es el AA. Uriel el regente de nuestra Tierra, siempre han sido las energías miguelinas las que han estado trabajando sobre el terreno, acompañándonos y apoyando el anclaje de la energía crística que vino, entre otras cosas, a realizar el maestro Jesús (sabemos que el Arcángel estuvo encarnado físicamente, pasando como un seguidor anónimo más, para velar de primera mano que se cumpliese la misión del Maestro) y que continuaría, apoyada también por el Arcángel, María de Magdala. No es de extrañar, por su labor, su energía defensora del orden divino (recordemos pertenece al rayo Azul) cristianos y hebreos se hayan apropiado de su figura para proclamarlo como defensor de, cada uno de la suya, fe.

Yendo al tema que nos ocupa. Tenemos en Europa, dos lugares gemelos dedicados a Miguel: el Mont Saint Michel (Francia) y el St. Michel’s Mount (Inglaterra). Ambos centros construidos sobre una montaña situada a unos cientos de metros de la costa que queda aislada cuando sube la marea. Si vemos una fotografía de ambos lugares, únicamente se diferencian por que el francés tiene un pináculo central del que carece el inglés. Y aunque en este último se fecharon las apariciones miguelinas antes que en su hermano galo -en el 450, cuando algunos pescadores afirmaron haber visto al Arcángel sobre las rocas de la isla poniéndoles en sobreaviso de algún perjuicio marino-, fue el enclave normando el primero que se edificó. A veces el “destino” parece jugar a mantener lo “destinado”. Vale la pena conocer, como algo más que una anécdota, que a los 20 años de la construcción de la abadía inglesa por parte de Eduardo el Confesor (1044), las invasiones normandas hicieron que esta pasase a ser dirigida por los monjes de su gemela francesa, lo que duró un par de siglos.

Lo interesante de ambas es que si se traza una línea recta, y siguiendo la curvatura del planeta, quedan unidos siete grandes centros religiosos dedicados a san Miguel. Es la conocida Línea de san Miguel (o St. Michael Alignment), que hermana Skelling Micheal (Irlanda), St. Michael Mount (Inglaterra), Mont Saint Michel (Francia), Sacra di San Micheles (Italia), Santuario di San Michele Arcangelo (Italia), Monasterio de Symi (Grecia) y el Monasterio del Carmelo (Israel). Lo impresionante es que todos estos santuarios están dentro de una línea recta geográficamente exacta, que esta línea recta está en perfecta alineación con el ocaso el día del solsticio de verano y, más impresionante aún: el Mont Saint Michel en Francia, la Sacra de San Miguel en Val de Susa y el santuario de Monte Sant’Angelo, ambos en Italia, ¡están separados a una misma distancia!

Blog ley-lines-st-michael general

Ahora bien, no es la única. Existen otras “líneas” de san Miguel, que atraviesan a esta. La menor, es la que está situada en Francia. Parte de Mont Dol, lugar donde se dice que el Arcángel luchó contra Lucifer (dice otra leyenda que el golpe de espada con el que le derrotó formó la Línea de san Miguel de la que acabamos de hablar), pasa por el Mont Saint-Michel y finaliza en Avranches (la diócesis donde el obispo Aubert tuvo los sueños con el Arcángel a partir de los que se ocuparía de construir el templo en el Mont Saint-Michel).

Blog ley-lines-st-michael Francia

La más importante es la línea que encontramos en Inglaterra. Se constituye a partir de una línea ley que cruza de este a oeste la zona sur del país. De ahí su nombre: The St. Michael’s Ley. A diferencia de las anteriores, no hay una alineación perfecta de los enclaves. De hecho, a lo largo de este “camino” también encontramos una profusión de lugares dedicados a Virgen, por lo que algún autor habla de un entramado de dos líneas a las que denomina la Línea de Miguel y la Línea de María. Sea como fuere, se inicia en St. Michael’s Mount y acaba en Great Yarmouth (en Norwich), pasando por el famoso oratorio dedicado al Miguel en la Tor, en Glastonbury (recordemos, sede del chacra corazón de la Tierra). El dato de “interés”: esta alineación sigue el mismo trazado que el sol realiza el 8 de mayo. A nivel astrológico, es el día en que el Sol queda a medio camino entre el equinoccio de primavera y el solsticio de verano. A nivel ancestral, era el día de la celebración de Beltane, el inicio del verano celta. Desde las festividades cristianas, es la fecha en la que tradicionalmente se celebrada el día dedicado al Arcángel Miguel.

Blog ley-lines-st-michael

Para todos los interesados en el tema, os dejo la webgrafía que he utilizado para este escueto resumen de tan apasionante tema. Recibid un fuerte abrazo.

Gabriel Padilla

WEBGRAFÍA

http://chris-h-hardy-dna-of-the-gods.blogspot.com/2013/11/the-mont-saint-michel-line.html

http://www.ancient-wisdom.com/stmichael.htm#stmichaelsley

http://www.ancient-wisdom.com/stmichael.htm#europeanstmichaelsley

http://www.ancient-wisdom.co.uk/stmichael.htm

http://www.theamericanconservative.com/dreher/the-st-michael-lines/

http://bigthink.com/strange-maps/527-the-st-michael-line-a-straight-storyç

http://www.theamericanconservative.com/dreher/the-st-michael-lines/

http://bigthink.com/strange-maps/527-the-st-michael-line-a-straight-story

https://infovaticana.com/2017/05/28/siete-santuarios-unidos-una-linea-recta-la-espada-san-miguel/

 

 

 

 

El servicio

“La era pisceana preparó lenta, muy lentamente, el camino para la divina expresión del servicio, que será la gloria de los siglos venideros. Hoy el mundo está llegando firmemente a comprender que “ningún hombre vive para sí mismo” y que sólo cuando el amor, sobre el cual se ha escrito y hablado tanto, se exterioriza como servicio, el hombre puede estar a la altura de su capacidad innata.

No es fácil servir. Recientemente el hombre comienza a aprender a servir.

El servicio generalmente se interpreta como algo muy deseable, pero raras veces se comprende cuán difícil es servir. Implica sacrificar tiempo, todo aquello que nos interesa y las propias ideas; requiere un trabajo excesivamente arduo, porque necesita un esfuerzo deliberado, sabiduría consciente y habilidad para trabajar sin apego. Estas cualidades no las logra fácilmente el aspirante común; sin embargo, la tendencia a servir es una actitud que posee hoy una vasta mayoría de personas en el mundo. Tal el éxito obtenido por el proceso evolutivo.

A menudo se considera que servir consiste en lograr que las personas adopten el punto de vista de aquel que sirve, porque para el seudo servidor es bueno, verdadero y útil y, lógicamente, creerá que será bueno, verdadero y útil para todos. Muchos creen que servir es darle algo al pobre, al afligido, al enfermo y al desgraciado, porque consideran que deben ayudarlos, sin comprender que esta ayuda se ofrece primordialmente porque se sienten incómodos ante las condiciones afligentes y, por lo tanto, deben esforzarse por mejorar tales condiciones a fin de sentirse nuevamente cómodos. Esta forma de prestar ayuda, alivia el propio malestar, aunque no logre liberar ni aliviar a los que sufren.

El servicio demuestra con frecuencia un temperamento preocupado o superactivo, o bien una disposición de autosatisfacción que lleva a su poseedor a realizar ingentes esfuerzos para cambiar las condiciones y convertirlas en lo que él cree que debe ser, obligando así a las personas a estar de acuerdo con lo que el servidor cree que debe hacerse.

También el servicio puede surgir del deseo fanático de seguir los pasos del Cristo, el gran Hijo de Dios que “hizo el bien” y dio el ejemplo para que siguiéramos Sus pasos. Por lo tanto estas personas sirven por el sentido de obediencia y no por el sentimiento espontáneo de exteriorizarse hacia el necesitado. Allí no existe esa cualidad esencial de prestar servicio, y todo se reduce a tentativas. El servicio puede similarmente efectuarse por un profundo y arraigado deseo de alcanzar la perfección espiritual, considerada una de las facultades necesarias para el discipulado, y el que quiere llegar a ser un discípulo debe servir. Esta teoría es correcta, pero carece de la sustancia viviente del servicio. El ideal es correcto, verdadero y meritorio, pero el móvil que subyace en él es completamente erróneo.

El servicio puede ser prestado porque está de moda y se ha convertido en una costumbre el estar ocupado haciéndolo de algún modo. La marea sube. Todo el mundo sirve activamente en sociedades de beneficencia, en empresas filantrópicas, en la Cruz Roja, en instituciones de elevación cultural y en la tarea de aliviar las malas condiciones del mundo. Servir está en boga. Servir da la sensación de poder, conquista amigos y es una forma de actividad grupal y, con frecuencia, beneficia mucho más al servidor (en el sentido mundano) que al servido. Sin embargo, a pesar de los móviles erróneos y las falsas aspiraciones, se presta un constante y espontáneo servicio. La humanidad va hacia una correcta comprensión de lo que significa servir.

Cuando el yo personal inferior se subordina a los ritmos superiores y obedece a la nueva Ley del Servicio, entonces la vida del alma comienza a fluir a través del hombre y llega a los demás: el efecto que produce en su familia y en su grupo inmediato se demuestra en real comprensión y en prestar verdadera ayuda. A medida que se aplique esa corriente de vida afluirá con más fuerza y se extenderá desde el pequeño grupo familiar circundante hasta quienes se hallan en las inmediaciones. Entonces se hace posible una amplia serie de contactos hasta que, oportunamente (si han vivido varias vidas influidos por la Ley del Servicio), el efecto de la vida afluyente puede llegar a ser nacional y mundial. Pero esto no debe ser planeado y tampoco se luchará para imponerlo como un fin en sí mismo. Será una expresión natural de la, vida del alma, adquiriendo forma y orientación de acuerdo al rayo a que pertenece el hombre y a la expresión de su vida pasada, y estará coloreada y ordenada por las condiciones ambientales – de tiempo, período, raza, edad. Será una corriente viviente y una acción espontánea, y la vida, el poder y el amor demostrados, provenientes de los niveles del alma, tendrán una fuerza poderosa y atractiva sobre las unidades del grupo con las cuales el discípulo puede entrar en contacto en los tres mundos de expresión del alma”.

Dwjal Khul (maestro Tibetano), a través de Alice Baily

El discipulado en la Nueva Era, Vol. II

¡Urgente! Polaridad femenina.

Quisiera hacer una lectura diferente, en un día como hoy.

La mujer cobra un 20% menos que un hombre como profesional, en los sitios donde puede ejercer como tal. No puede acceder a los mismos puestos que un hombre, en otros ni siquiera puede trabajar, como tampoco puede ir en coche o bicicleta. La mujer es sometida, agredida, obligada a ocultarse por ropajes o celosías, encerrada, tratada como mercancía, objeto sexual, mutilada… Su nacimiento puede suponer incluso una desgracia familiar, resuelta con el abandono o el asesinato. En el mejor de los casos, se le da un puesto de segunda fila. En el peor, se la relega a la última bancada del fondo.

Sin embargo, como decía, en el día de hoy me viene a la cabeza una lectura diferente. Tal vez no de respuestas sino de preguntas, que trascienden los conceptos de mentalidad, cultura, de hombre y de mujer.

Tomando el mayor distanciamiento, y recalando meramente en las esencias de la energía, tal y como se vio desde los conocimientos ancestrales, todo cuanto existe justamente existe gracias a un conjunto equilibrado y dinamizado de energía polarizada. (Y resalto lo de “polarizada”, que no “contraria”). Las religiones o creencias que ahora damos en llamar paganas tenían clara la existencia del Dios y la Diosa. El taoísmo nos habla del ying y el yang. Desde la metafísica sabemos que existe una única energía en el Universo y que esta se manifiesta en infinitas miríadas de posibilidades según el nivel de conciencia y cometido que deba tener dicha manifestación. Una única energía que proviene, surge de (que en realidad es) la Fuente. Pero incluso la inabarcable naturaleza de la Fuente se manifiesta bajo este principio de polaridad equilibrada y dinamizada /dinamizadora. Así es como junto a la esencia de Dios-Padre se manifiesta la esencia del Espíritu Santo, el Amor activo de Dios, que da lugar, como extensión de Sí mismo, de la propia dinámica de Su Propio Amor: la Creación. Nosotros. El Hijo (los Hijos). La Tercera Persona del Verbo que dice el catolicismo. El resto, el Multiverso que habitamos, vino por añadidura en aras del Amor-Libertad. Como el “espacio propio” donde poder co-exisitir.

Las fuerzas generadoras, activas, masculinas en equilibrio natural con las fuerzas generativas, pasivas, femeninas constituyen unas de las claves de la estructuración cohesionada del Multiverso. Ley de polaridad. El Kybalión. ¿Lo recuerdas? Eso por un lado. Por otro son la base interna de toda la actividad co-creadora a través de la cual progresa la evolución global (ley de generación, ley del ritmo). La nuestra y, por extensión (ley de vibración), la del Universo.

Desde hace ya demasiado, la energía masculina se ha alzado con el protagonismo en nuestro devenir terreno y lo femenino se domeña, aparta o elimina. Empezando por el propio Planeta, por Gaia. Calendario solar, patriarcado, acción constante… Sin la correspondiente energía femenina, la masculina únicamente es capaz de “parir” producción, nuestro actual mundo. Construcción, destrucción, dinero, compra, venta, eliminación de obstáculos… Toda nuestra maquinaria/abstracción socioeconómica es prototípica de ello. La espiritualidad, también. Dioses que castigan si no se llega al “objetivo” o si se discrepa. Incluso la felicidad. Se ha de ser feliz. Se venden mil métodos para que lo seas rápidamente y sin esfuerzo. Hasta pastillas que te ayudan a barrer lo que te haga sentir distinto.

Producir. La energía masculina no puede hacer más que producir, por definición. No generar. Por lo que es un sistema que se agota en sí mismo. Con las nuevas energías Acuario, desde 2012 especialmente, estamos asistiendo (soportando) a la podredumbre de este imperio.  

Hacer. Lograr. Tener. Acumular. Son las premisas de este falso avance, de una supuesta mejora de vida donde el significado de una “vida mejor” se mantiene enquistado en la misma rueda. Un sistema que se nos vende como de beneficiario, pero del cual somos la leña de la caldera. El sistema por el sistema. Todo un engranaje que nos aleja del contacto con la otra energía, la femenina. La energía de SER. De la conexión. La reflexión. La atención.

Resulta imperioso devolver el empoderamiento femenino al lugar que le corresponde.

Tiempo es ya de volver a instaurar el equilibrio.

Urge. No tenemos ni idea de cuánto.

Gabriel Padilla

www.gabrielpadilla.es