2018. Conexión. Construcción. Despertar

Podría volver a repetir la frase con la que empecé el post de la dinámica del 2017, en este mismo. En aquel momento decía que “2017 era un año fundamental”. Pues bien. De igual manera diré, 2018 “es un año fundamental”. Aquél lo fue por representar el final de una etapa, dentro del proceso global que se iniciara en 2012, en la que desde la Hermandad y nuestras propias identidades de Luz se ha pretendido dar un toque de atención y acelerar los procesos ascensionales de cada uno, con la finalidad de reconducir hacia el sentir Acuario que tanto ha ido chocando contra las viejas estructuras, ideas y acciones que aún lastramos de los deberes no realizados en la Era anterior (tal y como he expuesto en conferencias y el prólogo del libro; por ello no me extenderé al respecto). No en vano, a esta etapa (2012-2020) se vino a denominar “la Llamada del Guerrero”.

Hasta 2017, el trabajo ha consistido, visto con perspectiva, en adquirir una toma de conciencia respecto de nuestro mundo por un lado. Por otro, en salvar cuantos obstáculos internos, especialmente mentales y emocionales, aunque no únicamente, han ido emborronando el camino que nos conduce a nuestra propia Esencia, manteniéndonos en una turbulenta dualidad en la que parecía que siempre asumían el protagonismo nuestras sombras. Desde lo que cada uno ha podido hacer, lograr, trabajar, el pasado 2017, comandado desde las energías de Rayo Violeta, suponía, como colofón final, para facilitar la conexión con nuestra propia maestría interior [ver post].

En 2018, la “Llamada del Guerrero” cobra más sentido que nunca. A partir de este año, y en los dos venideros, el final de período, la dinámica que se va a pedir es la del trabajo exterior. Que Todo ese aprendizaje que hemos llevado a cabo lo externalicemos. Que seamos más proactivos que nunca. No en vano el camino para este año viene amparado por la energía del Rayo Azul.

El Rayo Azul es el Rayo del Inicio. Se caracteriza por ser un Rayo de energía plenamente masculina, de acción que nos incitará a materializar el sentir acuariano, manifestando y poniendo en práctica cuanto hemos aprendido en estos años, en nuestro entorno. Hasta ahora hemos actuado, sí, pero centrados más en las resoluciones de las cuestiones internas hemos sido capaces de sostener situaciones que no se ajustaban a derecho. Ahora ya no podremos. La necesidad, desde el Alma, de enderezar aquello que no es de Justicia pasará por delante. Recordemos que el Rayo Azul es el Rayo del Justo Orden Divino, aquel que permite sostener el entramado de Luz-Amor de la Creación sin desvíos y no duda en confrontar todo cuanto no se ajuste a ese Derecho Consciente. Y para ello no duda en la “confrontación” o la “destrucción”.

El maestro Saint Germain en sus escritos hace mucho hincapié en ello: “al igual que el campesino hace con su terreno antes de sembrar la semilla, este Rayo remueve, destroza y prepara la tierra, para recibir la simiente de los siguientes Rayos”. Destruir para construir. De manera que la dinámica proactiva de este Rayo es la que promueve la desaparición de formas caducas, sean especies animales, vegetales o civilizaciones que han terminado su ciclo evolutivo y deben dejar paso a lo nuevo. Radiaciones solares, glaciación, colisiones estelares o revueltas, guerras incluso llevan la marca de la energía Azul. Hemos de prestar atención, por lo tanto. Ya que las energías azules dirigen a la acción, pero ¿qué pasa cuando esta acción no se lleva a cabo desde la Conciencia? Movimientos militares, libertarios, separatistas, tribunales de justicia, revueltas pueden tener un protagonismo, de una manera u otra a lo largo de este período anual aupados por esta vibración. Citando las palabras del propio maestro:

“la persona inconsciente, no preparada, el Primer Rayo la transforma en un ser violento, en un ser autocrático, en un ser decidido a cumplir su voluntad a pesar de todo y de todos, mientras que un ser entrenado, un estudiante de la luz, el Primer Rayo le conferirá el poder conocer y adentrarse en los misterios de la voluntad divina; manifestará un criterio sumamente amplio y equilibrado acerca de la justicia y del amor, como dos pilares indispensables en la vida de los seres humanos; manifestará una fuerza de voluntad a prueba de todo y su vida, muchas veces, será un ejemplo de lo que los más altos principios de justicia pueden lograr en la tierra; llegan a ser grandes líderes, porque su vida es un ejemplo difícilmente seguido por el resto de las personas”.

Es por ello, ahora más que nunca que la conciencia de Luz y Amor debe estar absolutamente presente en todos nuestros actos. Que el sentido de lo Justo se mida desde la Luz, no desde el ego. Será un año donde, como dice el evangelio de Mateo “por sus actos les conoceréis” [Mat. 7:15]. Ahora bien, tengamos presente un matiz importante: es un año (Rayo) que destruye para construir, lo cual no significa que sea un año de logros definitivos; para ello necesitaremos las energías venideras.

Mas no es esta la única dinámica de la vibración Azul. Hay otra más. Quizá la fundamental. Si hablamos de Orden, por extensión Justicia Cósmica, si hablamos de Origen, de Principio como características es porque este, el primero de loa Rayos Cósmicos, es el que mantiene mayor vinculación con la Unidad Primigenia, con la Fuente. En metafísica tradicional se dice que es la energía de Dios-Padre, de la que todo surge y hacia lo que todo regresa; alpha y omega.

La numerología de la fecha nos indica exactamente a lo que nos referimos. Estamos ante un año 11. El primero de los números maestros, cuya enseñanza es la de equilibrar cielo y tierra, realidad celeste y tercerdimensional, para hacerlo realidad en este plano. La realización del Plan Superior en el mundo terrenal. Para otros, también es el número de las revelaciones; de la revelación de Dios.

En 2017 veíamos que el logro que se facilitaba era el alcanzar la Maestría Interior. Ahora, en 2018 se nos va a facilitar más que nunca, si hemos hecho el trabajo interno, si estamos preparados, la comunión con nuestra propia Unidad.

A la par que una parte de nuestro mundo conocido (social, económico, político, personal…) pueda tambalearse, esta año recibiremos más ayuda, más orientación, más señales. Mucha gente, aún no consciente, se dará cuenta, a poco que tome una mínima conciencia, de que sí, “hay algo más”, de que “no estamos solos”. Quienes estén en su camino verán facilitarse la andadura. Quienes sean canales, sanadores… aún a medio despertar o con resistencia a ello recibirán claros indicios de por dónde deberán ir. Y la Hermandad estará más afianzada con nosotros que nunca. Todo aquel que tenga oídos, podrá oír, quien tenga ojos podrá ver en relación a su camino, a su vida y a su misión. Simplemente cuando nuestras zonas de confort se tambaleen, deberemos mantenernos firmes, en confianza, y desde nuestro Ser y nuestro Sentir pasarlo todo por el filtro del Amor-Sabiduría.

Por un año de Luz, conexión y conciencia.

Feliz 2018.

Gabriel Padilla

www.gabrielpadilla.es

RECOMIENDO VER:

> 2018. El compromiso por la Ascensión

> Conferencia: la disciplina del Amor

 

 

 

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Meditación para la Paz y Unidad

Tras los desgraciados atentados terroristas en Barcelona, me pidieron colaborar en un pequeño encuentro por la Paz. La presente meditación fue canalizada para aquella ocasión, con la consigna por parte de los Maestros de divulgarla a fin de que, libremente, pueda ser utilizada por todos aquellos que quieran reunirse para llevar a cabo una acción de Luz sobre un territorio en conflicto, en guerra, que haya sufrido desastres naturales, que esté bajo el yugo de la injusticia política, que esté siendo devastado… etc.

Únicamente se debe tener en cuenta que debe realizarse en grupo. Un grupo que trabajará en círculo y, en el caso de ser un grupo excesivamente grande, en diferentes círculos concéntricos.

Tal y como se me encomendó, aquí os la dejo a vuestra disposición. Grabada en mi canal de YouTube y el texto de la misma.

MEDITACIÓN DE PAZ Y UNIDAD

Canalizada por Gabriel Padilla, para su libre uso, el 21 de agosto de 2017

PRIMERA PARTE: Preparación

  1. Nos relajamos. Liberamos cualquier tensión que pudiéramos tener.
  2. Elevamos nuestra petición a los Maestros, Guías, Ángeles y Arcángeles que nos acompañan que sellen la sala donde vamos a llevar a cabo el presente trabajo, con fuertes muros de Luz que nos protejan de cualquier interacción energética que pudiera producirse.
  3. Así mismo, pedimos que limpien la sala de cualquier energía densa, mal calificada u oscura.
  4. Elevamos nuestra petición a los Maestros, Guías, Ángeles y Arcángeles que nos acompañan par que sellen y protejan nuestro canal de Luz, y lo mantengan a salvo de cualquier interferencia no deseada.

SEGUNDA PARTE: El corazón Ascendido

  1. Pedimos que un rayo de pura Luz ascienda desde el mismo centro de la Tierra hasta nuestro cuerpo físico.
  2. Permitimos que entre en nuestro cuerpo físico  a través del canal central y ascienda hasta nuestro chacra corona.
  3. Anclaremos la conexión de esta corriente energética de Tierra en nuestro chacra corona realizando una gran respiración profunda.
  4. a continuación, pedimos que un rayo de pura Luz descienda desde el mismo centro del Universo hasta nuestro cuerpo físico.
  5. Permitimos que entre en nuestro cuerpo físico  a través del canal central y que descienda hasta nuestro chacra raíz (primer chacra).
  6. Anclaremos la conexión de esta corriente energética del Universo en nuestro chacra corona realizando una gran respiración profunda.
  7. La nueva energía que ha ido formándose en el primer chacra y la que ha ido formándose en el corona la visualizamos como dos esferas de luz que, siguiendo el canal central del cuerpo, ascienden y descienden hasta llegar al corazón, donde unificaremos ambas.
  8. La nueva unificación energética la elevaremos hasta el timo, el Corazón Ascendido permitiendo que este brille, irradie y vibre en todo su esplendor.

TERCERA PARTE: Acción individualizada desde la multidimensionalidad.

  1. A través de nuestro canal central, nos elevamos desde el timo hacia nuestro Yo Superior, nuestro Ser de Luz, que co-habita en la multidimensionalidad.
  2. Conectamos con el corazón diamantino de nuestra esencia multidimensional de Luz, de nuestro Yo Superior.
  3. Nos permitimos reconocer la pureza de dicha energía (la energía diamantina de nuestro corazón de Luz). Y a la vez me permito reconocer la energía de todos los corazones de los hermanos que están llevando a cabo el presente trabajo.
  4. Sintiéndome en unión, desde la esencia y la conciencia de mi corazón diamantino envío/proyecto un rayo de luz sobre la zona afectada.
  5. A continuación amplío el radio de acción a la región.
  6. Después al país.
  7. Finalmente al continente.

CUARTA PARTE: Acción colectiva desde la multidimensionalidad.

  1. Formamos un círculo al rededor del Planeta, desde la multidimensionalidad.
  2. Enviamos ahora energía desde nuestros corazones a la rejilla cristal de la Tierra.
  3. Unificamos todos los corazones de todos los hermanos que estamos actuando en ese momento, terrestres o celestes que nos estén apoyando y creamos una corriente circular entre todos ellos.
  4. Desde esta corriente que permanece circulando en el grupo en todo momento,  volvemos proyectar (la imagen que me mostraban era como los radios de una rueda) ahora con mayor fuerza nueva corriente de energía sobre la rejilla terrestre.

 

Gabriel Padilla

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Elohims. Quiénes son y en qué nos pueden ayudar.

  En el mundo de la metafísica, los Elohims, son tan vez, de los Hermanos menos conocidos. Recurrimos y conocemos a los ángeles o los arcángeles. Conocemos a algunos Maestros Ascendidos. Sin embargo, a pesar de que ellos también forman parte del “cuadro directivo” que gestionan las directrices de cada uno de los siete Rayos Universales resultan unos completos desconocidos.

   Elohims… ¿Quiénes son los Elohims?

  Para empezar la palabra nos resulta extraña. No se contempla esta nomenclatura en nuestra tradición cristina. Elohim es una palabra hebrea (אֱלהִים) que significa “dioses”. Es el plural de El (אֵל) o Eloha (אֱלהַּ), que se traducen como “Dios”. [¿Os habéis fijado que el nombre de todos los ángeles acaba siempre en EL?]. Por un lado, en la literatura judía se utiliza como uno de los nombres de Dios: “YHVE ELOHIM”. Con él se hacer referencia al Dios Creador. Al Verbo Creador del cielo, de la tierra, de las plantas, del aire, de la luz… Por ello Elohim también se puede traducir como “Poderoso”. Pero por otro, con esta palabra se aludía también a un conjunto de entidades consideradas divinas, distintas a YHVE. Tal vez sea la forma en que dieron noticia los antiguos, al igual que ocurriera con los ángeles a quienes se les identificó como “mensajeros divinos”, de estos hermanos de Luz tan próximos a nosotros.

  Los Elohims (o “Poderosos”) son los seres espirituales de Luz más cercanos a la Fuente de todos cuantos interactúan con el mundo terrenal. Ellos sostienen, de ahí la cercanía, la máxima conexión con la capacidad co-creadora que cualquier ser de la Creación pueda tener. Recordemos: la creación es una capacidad de la Fuente. Nosotros, como Hijos, heredamos este rasgo. La diferencia (enorme) es que la Fuente crea a partir de Sí Misma. Nosotros en cambio co-creamos: creamos a partir de la energía ya existente en el Universo. Ellos son los encargados de la evolución material de la Existencia. De manifestar en los planos materiales, de su elevación, de su modificación, si así se requiere o de la co-creción de nuevos elementos que pudieran necesitarse. Ellos se manejan perfectamente con la estructura matriz del Universo En nuestro plano terráqueo, ellos son el inicio del escalafón que se encarga de los reinos mineral, vegetal y animal. Por debajo, trabajando sobre el terreno encontramos a los debas y, como miembros de la propia naturaleza del planeta a todos los seres elementales, a quienes estos dirigen.

  Conozcamos algunos de ellos, uno de cada Rayo, y veamos ahora de qué manera pueden ayudar a nuestro proceso evolutivo.

HÉRCULES: Nos ayuda a manifestar nuestra Voluntad. La Voluntad sagrada de nuestra Alma. Ayúdate con el elohim Hércules a ser Uno con tu misión de vida. Frente los miedos, las dudas, las limitaciones impuestas o auto-impuestas, recurre al elohim Hércules para que fortaleza la energía interna que necesitamos para recuperar el empoderamiento personal y dar los pasos requeridos desde el saber de Justicia y Orden Divino que nuestro Ser conoce.

CASIOPEA: A veces el mundo nos resulta extraño, ajeno. A veces nos sentimos desubicados. Y esto impide que nuestra labor vital pueda llevarse a cabo. Recurre a Casiopea para reconectar con la Inteligencia divina de la cual formas parte, de la cual eres manifestación y desde la cual tú ejerces la parte que te corresponde en este plano. Regresa a tu interior y conecta con tus dones y capacidades. El mundo resulta imperfecto sin ellos.

 ORIÓN: Si Casiopea nos ayudaba a equilibrar nuestro cuerpo mental inferior para conectar con el cuerpo mental superior, el elohim Orión hace lo propio con el cuerpo emocional. A veces el amor mal entendido, mal interpretado o mal vivido cusa mella en nosotros. Conecta con el Amor Fuente del Universo. El Amor como inteligencia divina, sustento de la Creación. El Amor como espíritu activo de Dios, cuyas manos eres tú en la Tierra. Ayúdate con Orión para enfrentarte amando a tus sombras no integradas.

ASTREA: Como miembro del Rayo Blanco, la energía blanco-cristal desde la que trabaja el elohim Astrea permite elevar la vibración de todo cuanto lo necesite. Personas, situaciones, lugares… pueden perder la vibración al contacto con experiencias no deseadas, suciedad astral, oscuridad… Pide a Astrea que flamee con la vibración blanco-cristal todo ello (nuestros cuerpos, nuestras casas, una situación conflictiva…) a fin de hacer desaparecer obstáculos energéticos y energías mal calificadas que degraden o retrasen el proceso de Ascensión.

VISTA: Con el elohim Vista la Verdad está a tu alcance. La Verdad de quién eres, más allá de creencias, limitaciones… más allá de tu realidad terrena. Vista nos ayuda a conectar con nuestro Maestro interior. Especialmente cuando perdemos esa conexión al caer en la crítica, el odio, los bucles mentales y todas esas sombras internas tan conocidas. Haz un acto de contricción y pide al elohim Vista que te ayude a conectar de nuevo con tu Maestría de Luz para que puedas seguir manifestando la Verdad que habita en tu interior, la verdad de tu Luz.

PACÍFICA: El elohim de la Paz. Acude a Pacífica para reequilibrar cualquier lugar que haya sido perturbado por acciones indeseadas, sean naturales o producto de la mano del hombre: desastres naturales, catástrofes, conflictos bélicos, atentados… Pide a Pacífica que reinstale la paz en los territorios borrando las memorias de dolor y ayudando al equilibrio armónico que permita recomponer y levantar de nuevo la situación lo más pronto posible.

ARTURUS: el Elohim de la Libertad. Libérate con el elohim Arturus de todo cuanto estrecha la libertad de tu Alma, de todo aquello que ate tus alas, que le impida libertad de movimiento. Despliega, con la ayuda de Arturus, toda tu Esencia y que nada interrumpa el vuelo de tu Alma.

 Gabriel Padilla

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La Gran Invocación: energía y significado

Seguramente la habrás encontrado por las redes sociales, en algún anuncio de alguna revista especializada. Tal ve la hayas conocido en algún curso o por que se te ofreció en formato de calendario….

La Gran Invocación es una oración aconfesional, aparentemente anónima, destinada a ser utilizada y divulgada para beneficio de todos los Hombres de Buena Voluntad. Pero ¿sabías que esta oración fue transmitida por el maestro Tibetano Dhjwal Khul a través de Alice Bailey? ¿Qué su texto promueve las energías de las Festivales Espirituales?

Descubre todo esto y mucho más a cerca de este importante texto en el presente video. Espero que lo disfrutes.

 

Gabriel Padilla

http://www.gabrielpadilla.es

 

Las “otras causas espirituales” de la enfermedad

Hemos avanzado mucho desde que superamos la visión mecanicista que, aún hoy día, sigue prevaleciendo en el tratamiento de la salud y el bienestar. No voy a extenderme sobre el tema que ya traté en otro post de hace algunos meses atrás [ver]. Lo que aquí me interesa destacar, son las dos grandes líneas conceptuales desde las que entendemos hoy día la enfermedad (y por enfermedad me referiré siempre a la dolencia, el padecimiento, el trastorno físico o psicológico, emocional…). Por un lado, la concepción holística donde la enfermedad no es más que la exteriorización de un conflicto interno (mental, emocional o sistémico) no resuelto, que podría resumirse en la conocida frase “el cuerpo muestra lo que la mente calla”. Desde el “libro azul” de Louise L. Hay, el famoso Sana tu cuerpo, pasando por el conocido La enfermedad como camino de Thorwald Dethlefse y Dahlken Rudiger hasta los actuales trabajo en decofidicación, biodecodificación, nueva medicina germánica… etc, etc… la concepción es la misma.

Por otro lado, la línea de la concepción espiritual desde la que se entiende que la carencia de salud y bienestar parte de un conflicto entre el Alma y el cuerpo, entre nuestra identidad de luz y su imposibilidad de manifestarse en nuestra identidad terrena. Así lo dice Alice Bailey en su La curación esotérica: “Toda enfermedad (y esto es algo conocido) es producida por la falta de armonía o desarmonía entre el aspecto de forma y la vida. Aquello que une la forma y la vida, o más bien, el resultado de esta unión, denominada Alma, el Yo en lo que respecta a la humanidad, y el principio integrador, en lo que concierne a los reinos subhumanos. Las enfermedades aparecen donde no hay alineamiento entre estos diversos factores, el alma y la forma, la vida y su expresión (…).” O el mismo dr. Bach, buen conocedor de la obra de Bailey, para quien la enfermedad es “(…) el medio adoptado por nuestras propias Almas para señalarnos nuestras faltas; para evitar que cometamos más errores; para encauzarnos de vuelta al sendero de la Verdad y la Luz del que nunca deberíamos habernos apartado. Sea cual fuere el error que cometamos, reaccionará contra nosotros mismos, causándonos infelicidad, malestares o padecimientos, de acuerdo con su naturaleza. Su objetivo es enseñarnos los efectos de los pensamientos y acciones equivocadas”.

Sin embargo, y es en lo que quiero centrarme con el presente artículo, hay ocasiones en las que la enfermedad, el padecimiento, la carencia de salud o de bienestar no obedece a ninguna de estas concepciones. Hay ocasiones en las que justamente la enfermedad está en “perfecta armonía con el Alma”, como veremos. En otras, parte de una causa primera que origina, como consecuencia, dicha desarmonía. Partiendo de mi propia experiencia como sanador espiritual, completemos pues el cuadro de posibilidades para abarcar un panorama harto más completo del que contemplamos habitualmente.

LA HERENCIA: Este primer punto es quizá el más conocido y últimamente trabajado, que no respondería pero que incluyo, por no corresponder con los conceptos mencionados. Por ser una causa primera que se vincula a la persona simplemente por ser y estar, y que puede llegar a ser un gran factor determinante. Por un lado tendríamos la transmisión genética, que nos dispondría o transmitiría directamente alguna merma de salud. Pero por otro, tendríamos todos aquellos aprendizajes, filias y fobias pertenecientes al sistema al que se pertenece y que integramos de 0 a 8 años como forma de caminar por el mundo: coger los cubiertos, ceder el asiento a personas mayores, atarnos los zapatos, cómo saludar educadamente… junto a no hablar con extraños, no acercarse a quienes visten de una manera o pertenecen a un país o una etnia, que a ciertas horas no se va por la calle o que el dinero no da la felicidad…. También de vidas o factores vitales de miembros antiguos del clan que se superponen o se proyectan sobre la nuestra: los suicidios, abusos en las mujeres… O de vivencias que ha tenido nuestra madre mientras nos gestaba.

EL AMBIENTE: O entorno. Podemos en este caso ir de lo macro a lo micro, y en muchas ocasiones podría cruzarse también con los puntos anteriores.

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Cada país, cada lugar tiene unos condicionantes específicos que van a favorecer la aparición de unas dolencias u otras. El exceso de suicidios en el norte de Europa frente a los países mediterráneos, por la falta de sol. La carencia de síntomas en la etapa de menopausia de las mujeres mayas, frente a los sofocos ligeros de las mujeres japonesas o a los sofocos extremos que manifiestan las mujeres en Grecia.

            A nivel más local, sabemos de cómo nos afectan las energías telúricas. Y de lo que provoca estar en una casa construida sobre una corriente de agua, por ejemplo. No digamos sobre un antiguo cementerio. O con campos electromagnéticos alrededor de la misma.

EL KARMA: La sagrada Ley de Causa y Efecto también tiene cabida en nuestro ámbito. El karma que: 1) se libera; 2) activa o surge en un momento dado de nuestra vida y que no tiene por qué estar gestado en la actual. Puede provenir de reencarnaciones anteriores. En el primer caso nos parece obvio que la activación se dé para resolver (equilibrar) acciones que debieran haberse hecho de otra manera para evitar el efecto que causaron. ¿Pero en el segundo caso? ¿Por qué se pueden activar “kármicamente” situaciones de otras vidas? Por dos factores. Por paralelismos: ahora estamos haciendo lo mismo que en cierto momento, en cierta época, y aquello que nos afectó vuelve a producirse. Algún ejemplo: en otra vida fuimos comerciantes dedicamos a hacer negocios de forma poco clara. Ahora, en nuestro departamento comercial todo son pegas o falsas acusaciones. El segundo factor, sería por un voto (el conocido voto kármico) que hicimos en su momento con tanta determinación que hoy día sigue vigente: de pobreza, obediencia, vasallaje, castidad… En ambos casos, vemos, se trata de energías que siguen vigentes en el continuum temporal activadas en cuanto la situación repite sus condicionantes (pura ley de atracción).

LA MISIÓN DE VIDA: Hay misiones de vida que son muy complejas. De las más, quizá, las que se vehiculan a través de la enfermedad. No cabe generalizar, una vez más, pero sí tener en cuenta que hay enfermedades que más allá de la disposición genética, o de cualquiera de los factores de los que aquí tratamos en realidad forman parte o, directamente, son el pilar de la misión de vida de una persona. El tema es complejo. Especialmente desde nuestro punto de vista terreno (mental/emocional). Nos resulta inalcanzable tan siquiera imaginar qué tipos de aprendizajes se pueden llevar a cabo desde el limitado marco de muchas enfermedades. En estos casos, más que nunca, es el propio Alma el único que lo sabe; al fin de cuentas es quien aceptó esta propuesta evolutiva. Lo que sí sabemos es que en estos procesos, la dirección de muchas de estas misiones no apuntan únicamente a quien la lleva a cabo, sino que focaliza su acción en las personas que lo circundan. A veces incluso en mayor medida que en el propio protagonista, que ha aceptado asumir un papel ocasional que depare un aprendizaje profundo en el entorno.

CANAL ROTO: Este sería el primero de los casos en los que la enfermedad no se corresponde ni con aprendizajes, ni proviene de la trayectoria vital, transgeneracional o kármica de la persona, y , sin lugar a dudas, es la que literalmente mantiene sin remisión la obstrucción entre el Yo Terreno y el Yo Superior. Se produce en el mismo momento de la concepción o durante el proceso. A partir de la diferencia vibracional entre la multidimensionalidad y el plano terreno el canal, la conexión que vincula al Yo de Luz (Yo Superior) con el futuro feto desde el cual encarnará, se rompe dando lugar a la pérdida del futuro bebé, o se “quiebra”, dando lugar a un décimo chacra activo o descontrolado que se traduce en esquizofrenias o bipolaridades, por ejemplo. [Véase el post “Anatomía del canal de luz”]

INFLUENCIAS / AGENTES EXTERNOS: Afortunadamente se da en el menor de los casos. Pero algunas dolencias o enfermedades, padeceres surgen a raíz de acciones externas dirigidas hacia nosotros. Hablamos de manipulaciones energéticas creadas para afectarnos, enganches energéticos, parásitos energéticos, bajos astrales, larvas etéricas, oscuridad, implantes extraterrestres…etc.

Gabriel Padilla

http://www.gabrielpadilla.es

 

Anatomía del canal de Luz

La palabra “canal” es de las más utilizadas en el mundo del desarrollo espiritual. Decimos que somos “canales”, que “canalizamos” información, que nos convertimos en un canal de energía al trabajar desde Reiki, por ejemplo. Fue el conocido psíquico Edgar Cayce el primero en referirse al hombre como “canal” de transmisión psíquica o espiritual. ¿Pero hablamos en todo momento de una metáfora? En absoluto. Aquí os dejo cuatro notas respecto de uno de los puntos tan importante como poco tratado, a nivel de divulgación informativa, de la anatomía energética: el canal de Luz.

El canal de Luz existe. Se trata de una conexión etérica con forma tubular (de ahí que también se le conociera como “tubo de Luz”) a través de la cual se mantiene vinculada nuestra existencia celeste y planetaria, permitiéndonos tanto coexistir como evolucionar en el presente plano terreno.

Aunque la descripción no es del todo exacta, así es como la detalla el Manual de Ejercicios Pleyadianos [cap. XIII]:

 “Es una zona tubular de un diámetro de cinco a seis centímetros que se extiende desde el extremo superior del aura cruzando a través de la corona, descendiendo y rodeando la columna, bajando entre las piernas al extremo inferior del aura. También continúa por encima del aura a través del centro de todos los aspectos de tu Yo Superior de la quinta a la novena dimensiones.

Es lo que te une con todos los aspectos que contiene tu holograma personal. A través de este enlace pasa la luz de dimensiones superiores que desciende por el «tubo de luz» de tu cuerpo y aura y es la clave para atraer la conciencia superior al cuerpo de forma permanente”.

A partir de la información que me ha sido dada podemos dividir en tres partes el canal de luz:

Parte central: Sería lo que todos conocemos como el propio canal de Luz. Es la conexión tubular a la que se hace referencia en el Manual pero no pasa por la columna vertebral, sino que cruza en vertical desde el chacra 12 hasta el chacra de Gaia (situado a unos 50 cm por debajo de nuestros pies y que nos ancla a Tierra). En esta parte, es “rígido” pero flexible y recto.

La conexión superior: Desde el chacra número 12, deja de tener “forma”. Constituye el vínculo que nos une a nuestra identidad de Luz, desde la que coexistimos temporalmente, y a ésta con la mónada o Esencia Fundamental. Sería el “cordón umbilical” (utilizo el sentido figurado) que nos une a la Fuente. Esta conexión se establece exactamente en el mismo momento de la concepción humana. El resto se va formando a medida que el cuerpo físico (y por consiguiente, el resto de la anatomía etérica) va desarrollándose.

La conexión terrestre: Desde el chacra de Gaia, sin ningún tipo de forma determinada, constituye el vínculo y anclaje que necesitamos para la subsistencia en el planeta. Alimenta el físico animal en el cual nos encarnamos. Durante la gestación, mientras no se desarrolla esta conexión, la energía terrestre es proporcionada por la madre.

Estas son las principales características del canal de Luz. Algunas ya han quedado vislumbradas en las líneas anteriores.

  • Permite nuestra coexistencia terrena:
    • Vincula la identidad de Luz (Yo Superior), vinculada a su vez a la Mónada o Fuente, con la identidad terrena (Yo Humano).
    • Ancla la identidad terrena al planeta, permitiendo la existencia vital tercerdimensional. 
  • Vehicula las energías necesarias para la vida planetaria.
    • Vehicula la energía celeste.
    • Vehicula la energía terrestre.
  • Vehicula información.
    • Desde la conexión superior, la identidad terrena recibe información de su identidad de Luz, de los Guías o del resto de hermanos de la Hermandad Blanca a fin de ayudar en el proceso evolutivo. También energía.
    • Del mismo modo, permanecemos en conexión con los recursos que necesitamos para llevar a cabo nuestra misión de vida y que son propios de nuestro Yo Superior.
    • Nos conecta, si los trabajamos, con nuestra conciencia superior.

Para completar esta nota acerca del canal de Luz, cabe señalar que, al igual que el resto de anatomía etérica, se puede ver afectado por problemas

  • El canal se puede “ensuciar” energéticamente. A nivel interno, provocará que los efectos de la dualidad queden más exacerbados, que nos sintamos “desconectados” y, en los casos más graves, que no podamos recibir la orientación de nuestra mente superior, guías…etc…
  • El canal puede constituirse defectuosamente. Esto ocurre durante el proceso en que se establece la conexión en la formación del feto, debido a la diferencia vibracional de los planos superiores y el nuestro. Suele romperse a la altura del 10 chacra, en general. Por desgracia es irreparable. Provoca esquizofrenias, bipolaridades…
  • El canal puede romperse. La conexión superior del canal es lo que se ha denominado tradicionalmente como “cordón de plata”. La conexión desde el chacra de gaia, “cordón de oro”. Si la conexión terrestre se pierde o interrumpe, el cuerpo físico se queda en coma. Si la conexión celeste se corta, es cuando morimos. Estos casos dependen muy mucho de si el cometido vital ha llegado a su fin o, en el caso del coma, de si la persona, a nivel de Alma, decide quedarse o seguir. A veces también se produce cuando el tiempo es cumplido y la persona se resiste a marchar.
  • El canal puede ser interferido. Esto es especialmente importante a ciertos niveles de compromiso evolutivo. Una entidad puede interferir en nuestro canal con la voluntad de confundir. Cuando esto se produce, la información que recibimos resulta manipulada desde los intereses oscuros. No hace falta hacer hincapié en la gravedad del asunto y de lo que supone la recepción de estos mensajes de error, tanto para la labor del propio canal como para aquellos a los que pueda llegar su mensaje.

Pero lo más importante, el canal se debe trabajar. Al igual que ocurre con los distintos cuerpos de Luz, los cuerpo inmateriales del hombre que componen lo que vulgarmente conocemos como aura, el canal de Luz también debe “mantenerse”. A través de la práctica de desarrollo espiritual (Reiki, meditación…), a partir de nuestro propio desarrollo, y especialmente ahora que eres consciente de él, el canal se ve fortalecido y reforzado, asegurando una buena conexión entre nosotros y ese Nosotros etérico, de Luz, que en realidad somos.

Espero que esta información os resulte de utilidad.

Gabriel Padilla

2017. Año violeta. Año de Acuario

         Puede resultar facilón decir que este 2017 es un año fundamental, trascendental dentro del proceso de progresión evolutiva que estamos llevando a cabo. En realidad qué año no lo es. ¿Qué peldaño no es fundamental para una escalera? Sin embargo este ya inaugurado 2017, después del pasado 2012 es quizá el que merezca más estos adjetivos o esta especial atención, como a continuación veremos. Pero para ello, hemos de contextualizar.

            Venimos de un largo camino; quién lo duda. Un camino cada vez más marcado y acotado, a medida que las energías Acuario van logrando consolidar huecos. O mejor dicho, un camino cada vez más marcado y acotado precisamente para que las energías Acuario vayan consolidando su puesto. Porque, tal y como expongo en la introducción de mi libro La Llamada del Guerrero (2012-2020) venimos de una Era anterior donde no se pudieron hacer los “deberes”. [A quien le interese algo más de detalle que visite la página del libro en Amazon. Allí podrás leer el prólogo donde me explayo con más detalle al respecto]. De una armónica presencia / convivencia en los reinos de la naturaleza, de la comprensión del hábitat, de la llegada preparatoria de los grandes mensajes “religiosos”… etc que debían ser la previa a la llegada del actual Acuario, resultó un empoderamiento del ego (es lo que ocurre cuando confunde responsabilidad con poder, y sin un atisbo de conciencia) cuyo resultado ha sido el dominio, el arrinconamiento, la destrucción de los reinos, la conquista del entorno, el ensalzamiento de la materia como expresión de poder o la tergiversación de los mensajes espirituales en pro de intereses partidistas. Repito: no me extiendo al respecto. Remito al lector al prólogo de la obra.

La cuestión es que entre semejante panorama la llegada de la Nueva Era (aumento de la conciencia, de la identidad transpersonal, hermanamiento, protagonismo de las partes en la forma de un Todo, alcance de la automaestría, elevación vibracional… etc, etc.) se dio de bruces. Aunque únicamente en sus primeros años. No se tardó en focalizar todos los recursos por reconducir la situación. Y después de los primeros índigo, llegaron los cristal y posteriormente otros tantos (“niños de las estrellas”, “niños de ángel”… aquí no hay una nomenclatura popularizada, tal vez porque, al fin, en realidad poco importa la etiqueta) con capacidades más despiertas y, sobretodo, las lecciones mejor aprendidas, especialmente a partir de los 90.

Sin embargo es desde de la definitiva consolidación de la nueva energía (de la nueva dinámica evolutiva, que al cabo es de lo que estamos hablando), que es necesario realizar un llamado. Una llamada general.

Tras el famoso, y parece que ya olvidado, 2012 donde entre en el período comprendido entre las sincronicidades del 12-12-12 y el 21-12-12 se lleva a cabo el asentamiento definitivo. Un asentamiento que se conjuga con un aumento vibracional del planeta, fruto del trabajo evolutivo colectivo (que la anterior Era no se hubiese llevado a cabo según lo previsto en absoluto implica que no se consiguiese nada), por el cual desciende la densidad de la materia planetaria permitiéndonos permeabilizar, para resumirlo rápido, rasgos que nos son propios en nuestras identidades de cuarta y quinta dimensión con mayor facilidad.

Aprovechando todo ello, desde la Hermandad Blanca se realiza lo que se conoce como la “Llamada del Guerrero” .Se abre un período de conciencia interna por el que se insta a todos los trabajadores de Luz, a todos cuantos estamos encarnados aquí, en la Tierra, a reflexionar sobre nuestra labor, sobre nuestra misión y a ser más militantes que nunca. (El sentido del libro que se instó a divulgar es una herramienta más de la Hermandad para tal fin). Un período que en nuestro plano terrestre alcanza desde el propio año 2012 hasta el año 2020/2021 y en el que debemos trabajar por reconducir la situación.

Una llamada a nivel de Yo Superior de cuantos estamos encarnados desde la que se nos insta a asumir nuestras responsabilidades. Las responsabilidades de nuestras vidas (la primera batalla de todo Guerrero de Luz siempre es interna). Una llamada que apela al orden y la conciencia: ¿cuántas veces hemos creído estar hablando o actuando desde la Luz y en realidad se nos había colado el ego, nuestras sombras? (Te remito lector, a mi conferencia Los 10 errores de la espiritualidad, uno de los pasajes más importantes de cuantos se me dieron para el libro). Una llamada a la acción. Debemos ser militantes, activos y proactivos del Bien y para el Bien. Basta de autocomplacencia. Basta de escondernos. Basta de no saber decir “basta” frente a lo injusto, al mal y a la Oscuridad. Recuerda siempre que no estás solo. Recuerda siempre que tú eres un miembro activo de la Hermandad Blanca, trabajando aquí y ahora.

Nos encontramos sin lugar a dudas en el período de mayor vibración de la historia de la Humanidad. Y esto va a seguir in crescendo. Pero de nada servirá sin acción consciente. Siempre pensando desde la mente, a veces creemos que son las dinámicas energéticas las que cambiarán la situación. Es como creer que la fama de un buen equipo de fútbol ganará el partido, con todos los jugadores sentados en el banquillo.

Pues bien, el presente año 2017 es el año central de todo este período descrito. Un año que va a resultar mucho más que simple in pass. Es el año en el que se establece un nexo evolutivo entre la primera etapa del proceso y la etapa siguiente y final que concluirá, como dije hacia 2020/2021. La vuelta definitiva de una rueda que, antes que marcar un fin, continua girando por su propia inercia hacia un nuevo principio. Se señala en su mismo significado numerológico. Si reducimos a un solo dígito la cifra del año (2+0+1+7) obtenemos 10 que, de reducirlo (1+0) daría 1.

El año 2017 es un año de unidad y conexión. Un año en el que descubrir nuestra maestría interior entendiendo que nada ni nadie externos va a poder hacer brillar nuestra luz, salvo nosotros. Es el año donde descubrir todo nuestro potencial, toda nuestra autonomía. De recuperar todo el poder personal disperso por nuestras sombras y de reafirmar nuestro Yo. Mas un Yo que no está aislado. Un Yo que no permanece en ningún momento al margen de cuanto le rodea. Un Yo capaz de crear junto al resto. Así lo hace la unión del 1 y el cero. Es el año para entender definitivamente el protagonismo de nuestra individualidad en el Todo, así como los beneficios del Todo hacia cada uno de nuestras individualidades. “La evolución será global o no será”. ¿Os suena?

Por otro lado, el presente 2017 podemos contemplarlo como un año de concentración. En él se unifican todas las experiencias colectivas y personales trabajadas a lo largo del período que se inició en 2012. Como sabéis, cada año, en Wesack, desde la ciudad etérica de Shambala se ancla el Espíritu Ascendente que regirá el año próximo. Es la energía que marcará la labor de evolución colectiva y que reorienta y apoya también las propias misiones de vida que cada uno lleva a cabo. El espíritu Ascendente se corresponde cada año con uno de los siete Rayos Universales. La Llamada del Guerrero se inició en 2012, dentro de la dinámica del Rayo Amarillo, rayo de la Iluminación a través de la que hubo mucho despertar “repentino”, mucho hermanamiento con los Yo Superior o como mínimo una mayor conciencia de ese “algo más” existente. Le siguió la energía de Rayo Rosa a través de la cual los despertares que seguía produciéndose fueron arropados (suavizados, acompañados…) por el pulso del Amor Divino; o en vano el maestro Saint Germain se refiere a este Rayo como “Sabiduría-Amor”. A partir de aquí las vibraciones fueron en aumento, y nos encaramos hacia el Rayo Blanco: el reconocimiento de quiénes somos en realidad, de quiénes somos Hijos, de a dónde pertenecemos. El maestro Serapis Bey nos dio un toque, recordándonos que “para lo cósmico no hay tiempo”. No hay lugar para la autocomplacencia. La evolución requiere de una labor constante y real. Los velos se rasgaron para muchos. Tras el trabajo de reconocimiento de nuestra Luz, llegamos a 2015 con la vibración de Rayo Verde. Y si con el Rayo Blanco muchas historias que no tocaban ya vieron la luz para ser resueltas, de manera mucho más incipiente ocurrió con la llegada de la energía del rayo de la verdad y la sanación. Este rayo nos invitaba a trabajar sobre nuestra mente, sobre nuestros procesos tramposos que nos impiden avanzar o nos enseñan verdades distorsionadas. Este pasado año, 2016, fue el año del Rayo Rojo, la vibración de lo místico, y de la manifestación de nuestra Luz interior en la realidad exterior donde habitamos. El presente 2017 recoge toda la labor hecha (que cada uno haya llevado a cabo a lo largo de la Llamada) y entra de lleno con las vibraciones de Rayo Violeta.

Anteriormente decía que es un año de concentración. Fijaos. El espíritu ascendente coincidiendo con la vibración de la Era: violeta y violeta. Es un año que refleja el proceso que hemos llevado a cabo a lo largo de las distintas eras, con nuestra presencia terrestre, para realizar la culminación. En ambos casos, el logro de permeabilizar nuestras identidades de Luz a través de nuestras identidades terrenas. Va a ser un año más Acuario que cualquiera de los que hayamos vivido. Pero no para finalizar un proceso. Sino para continuar. Este año concentra, recoge y favorece acabar de trabajar, con mayor celeridad si cabe, cuantas coletillas hayamos dejado sueltas (no en vano es el rayo de la Transmutación), para poder dar el salto cuántico que va a suponer el venidero 2018. El maestro Saint Germain lo resume perfectamente: “el que cierra el ciclo, el punto donde todo es transformado; (…) es el Rayo a través del cual actúan las fuerzas mayores y trasmutadoras del universo; es el Rayo que provoca el cambio, el que acelera el movimiento, el que da el impulso final a esos pequeños saltos cuánticos que la materia y la sustancia dan, al pasar de un ciclo al siguiente”. Es por ello que en el presente año tendremos nada menos que dos portales. Uno de inicio, el pasado 1/1/1 donde se focalizarán las energías de concentración y transmutación, y uno final, el 10/10/10 donde se iniciará el paso evolutivo hacia el nuevo ciclo recogiendo y expandiendo el nuevo orden que hayamos podido lograr. Como siempre, de nosotros depende.

Mas esta rapidez, acelerada por la corriente de energía diamantina que entró el año pasado, tal y como os expliqué en la conferencia sobre 2016, no va a provocar cambios traumáticos. Si algo tiene de bueno la vibración violeta es que es una vibración de contundencia amorosa. Seguramente no viviremos los cambios de manera tan brusca como en otros períodos. Todo se irá colocando en su orden necesario pero desde el Amor. Sí. Va a ser un año que acogerá los cambios con cierto arropo cósmico. Fijáos que el Rayo Violeta está formado por la conjugación de las energías de Rayo Azul (el Orden Divino) y Rayo Rosa (Amor divino). De modo que focalizaos en Amor. Vuestras sombras, las que os afecten de los demás, en todas las situaciones y en todos los órdenes del día. Veréis como todo va progresando de la manera más adecuada, sólida y apacible, aunque en alguna ocasión podáis no vivirlo así en primera instancia.

Se nos avecina ya un año intenso, en el que podréis poner en orden vuestras vidas y vuestro interior si os cuadráis con las energías regentes. El único problema para este año será comprobar cómo son capaces de revolverse aquellos aún establecidos en las dinámicas oscuras aún no resueltas de la Era anterior. Pero ocupémonos de nosotros mismos. Mantengámonos vibrando siempre en el Orden del Amor: el Rayo Violeta.

Muy feliz año.

Gabriel Padilla

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