guerrero de luz

2018. Conexión. Construcción. Despertar

Podría volver a repetir la frase con la que empecé el post de la dinámica del 2017, en este mismo. En aquel momento decía que “2017 era un año fundamental”. Pues bien. De igual manera diré, 2018 “es un año fundamental”. Aquél lo fue por representar el final de una etapa, dentro del proceso global que se iniciara en 2012, en la que desde la Hermandad y nuestras propias identidades de Luz se ha pretendido dar un toque de atención y acelerar los procesos ascensionales de cada uno, con la finalidad de reconducir hacia el sentir Acuario que tanto ha ido chocando contra las viejas estructuras, ideas y acciones que aún lastramos de los deberes no realizados en la Era anterior (tal y como he expuesto en conferencias y el prólogo del libro; por ello no me extenderé al respecto). No en vano, a esta etapa (2012-2020) se vino a denominar “la Llamada del Guerrero”.

Hasta 2017, el trabajo ha consistido, visto con perspectiva, en adquirir una toma de conciencia respecto de nuestro mundo por un lado. Por otro, en salvar cuantos obstáculos internos, especialmente mentales y emocionales, aunque no únicamente, han ido emborronando el camino que nos conduce a nuestra propia Esencia, manteniéndonos en una turbulenta dualidad en la que parecía que siempre asumían el protagonismo nuestras sombras. Desde lo que cada uno ha podido hacer, lograr, trabajar, el pasado 2017, comandado desde las energías de Rayo Violeta, suponía, como colofón final, para facilitar la conexión con nuestra propia maestría interior [ver post].

En 2018, la “Llamada del Guerrero” cobra más sentido que nunca. A partir de este año, y en los dos venideros, el final de período, la dinámica que se va a pedir es la del trabajo exterior. Que Todo ese aprendizaje que hemos llevado a cabo lo externalicemos. Que seamos más proactivos que nunca. No en vano el camino para este año viene amparado por la energía del Rayo Azul.

El Rayo Azul es el Rayo del Inicio. Se caracteriza por ser un Rayo de energía plenamente masculina, de acción que nos incitará a materializar el sentir acuariano, manifestando y poniendo en práctica cuanto hemos aprendido en estos años, en nuestro entorno. Hasta ahora hemos actuado, sí, pero centrados más en las resoluciones de las cuestiones internas hemos sido capaces de sostener situaciones que no se ajustaban a derecho. Ahora ya no podremos. La necesidad, desde el Alma, de enderezar aquello que no es de Justicia pasará por delante. Recordemos que el Rayo Azul es el Rayo del Justo Orden Divino, aquel que permite sostener el entramado de Luz-Amor de la Creación sin desvíos y no duda en confrontar todo cuanto no se ajuste a ese Derecho Consciente. Y para ello no duda en la “confrontación” o la “destrucción”.

El maestro Saint Germain en sus escritos hace mucho hincapié en ello: “al igual que el campesino hace con su terreno antes de sembrar la semilla, este Rayo remueve, destroza y prepara la tierra, para recibir la simiente de los siguientes Rayos”. Destruir para construir. De manera que la dinámica proactiva de este Rayo es la que promueve la desaparición de formas caducas, sean especies animales, vegetales o civilizaciones que han terminado su ciclo evolutivo y deben dejar paso a lo nuevo. Radiaciones solares, glaciación, colisiones estelares o revueltas, guerras incluso llevan la marca de la energía Azul. Hemos de prestar atención, por lo tanto. Ya que las energías azules dirigen a la acción, pero ¿qué pasa cuando esta acción no se lleva a cabo desde la Conciencia? Movimientos militares, libertarios, separatistas, tribunales de justicia, revueltas pueden tener un protagonismo, de una manera u otra a lo largo de este período anual aupados por esta vibración. Citando las palabras del propio maestro:

“la persona inconsciente, no preparada, el Primer Rayo la transforma en un ser violento, en un ser autocrático, en un ser decidido a cumplir su voluntad a pesar de todo y de todos, mientras que un ser entrenado, un estudiante de la luz, el Primer Rayo le conferirá el poder conocer y adentrarse en los misterios de la voluntad divina; manifestará un criterio sumamente amplio y equilibrado acerca de la justicia y del amor, como dos pilares indispensables en la vida de los seres humanos; manifestará una fuerza de voluntad a prueba de todo y su vida, muchas veces, será un ejemplo de lo que los más altos principios de justicia pueden lograr en la tierra; llegan a ser grandes líderes, porque su vida es un ejemplo difícilmente seguido por el resto de las personas”.

Es por ello, ahora más que nunca que la conciencia de Luz y Amor debe estar absolutamente presente en todos nuestros actos. Que el sentido de lo Justo se mida desde la Luz, no desde el ego. Será un año donde, como dice el evangelio de Mateo “por sus actos les conoceréis” [Mat. 7:15]. Ahora bien, tengamos presente un matiz importante: es un año (Rayo) que destruye para construir, lo cual no significa que sea un año de logros definitivos; para ello necesitaremos las energías venideras.

Mas no es esta la única dinámica de la vibración Azul. Hay otra más. Quizá la fundamental. Si hablamos de Orden, por extensión Justicia Cósmica, si hablamos de Origen, de Principio como características es porque este, el primero de loa Rayos Cósmicos, es el que mantiene mayor vinculación con la Unidad Primigenia, con la Fuente. En metafísica tradicional se dice que es la energía de Dios-Padre, de la que todo surge y hacia lo que todo regresa; alpha y omega.

La numerología de la fecha nos indica exactamente a lo que nos referimos. Estamos ante un año 11. El primero de los números maestros, cuya enseñanza es la de equilibrar cielo y tierra, realidad celeste y tercerdimensional, para hacerlo realidad en este plano. La realización del Plan Superior en el mundo terrenal. Para otros, también es el número de las revelaciones; de la revelación de Dios.

En 2017 veíamos que el logro que se facilitaba era el alcanzar la Maestría Interior. Ahora, en 2018 se nos va a facilitar más que nunca, si hemos hecho el trabajo interno, si estamos preparados, la comunión con nuestra propia Unidad.

A la par que una parte de nuestro mundo conocido (social, económico, político, personal…) pueda tambalearse, esta año recibiremos más ayuda, más orientación, más señales. Mucha gente, aún no consciente, se dará cuenta, a poco que tome una mínima conciencia, de que sí, “hay algo más”, de que “no estamos solos”. Quienes estén en su camino verán facilitarse la andadura. Quienes sean canales, sanadores… aún a medio despertar o con resistencia a ello recibirán claros indicios de por dónde deberán ir. Y la Hermandad estará más afianzada con nosotros que nunca. Todo aquel que tenga oídos, podrá oír, quien tenga ojos podrá ver en relación a su camino, a su vida y a su misión. Simplemente cuando nuestras zonas de confort se tambaleen, deberemos mantenernos firmes, en confianza, y desde nuestro Ser y nuestro Sentir pasarlo todo por el filtro del Amor-Sabiduría.

Por un año de Luz, conexión y conciencia.

Feliz 2018.

Gabriel Padilla

www.gabrielpadilla.es

RECOMIENDO VER:

> 2018. El compromiso por la Ascensión

> Conferencia: la disciplina del Amor

 

 

 

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EL GUERRERO DE LUZ

Cuando pensamos en un Guerrero de Luz nos dejamos guiar siempre por los patrones de generalización con los que se organiza nuestro cerebro y lo primero que se nos viene a la cabeza es lo externo. En primer lugar la apariencia: armadura, espada, casco… ¿caballo, quizá? En segundo lugar (tal vez el primero o el único para muchos) la acción: la actitud belicosa, la batalla, la lucha, el enfrentamiento… el enemigo.

            Pero ni la armadura más brillante, no el yelmo más fiero o a espada más afilada hacen o definen a un Guerrero de la Luz. Desde luego tampoco la presencia de un enemigo. No es la figura de un adversario lo que da sentido a un Guerrero de la Luz. ¡Menudo poder tendría el tal adversario, si su existencia justificase la nuestra! No. Nada de eso. Un Guerrero de la Luz no se define por lo que tiene ni por lo que hace. Un guerrero de la Luz se define por lo que es: UN GUERRERO DEL CORAZÓN.

Os dejo la última conferencia con la que amplío la información que aparece en el libro a cerca de nuestro compromiso con la Luz.

Espero que os resulte de utilidad. Disfrutadla.

EN RADIO LA MARINA FM

El pasado miércoles (16-marzo -2016) estuve en el programa “Más allá de la Tierra”, de la emisora barcelonesa La Marina FM. Estuve hablando del libro y de los temas colaterales que fueron surgiendo: cuál es el momento actual, qué es un Guerrero de Luz, cuál es la misión colectiva hacia la que vamos…

Para que lo podáis disfrutar o incluso descargar, os dejo el enlace.

http://m.ivoox.com/94-programa-mas-alla-tierra-radio-audios-mp3_rf_10843470_1.html

Tras el programa, esto es lo que escribió Martín Villaverde (director del mismo) en la revista digital de la emisora:

Nueva edición, nuevo programa y por las ondas volaban mensajes de Palabras de ángel, las que en aquella mesa se compartieron.

[…]

Gabriel Padilla y su libro Metafísica angélica para la Llamada del guerrero (2012-2020)  y la potencia de su enseñanza nos hizo subir al cielo, bajar a la tierra con la energía que comunicaba su experiencia de vida, convertida ya en misión y nos dejó su sabiduría. Resalto la palabra “Integrar”… Y si quereis saber más en breve se compartirá el audio. Mientras podéis encontrarlo en Youtube y en su blog: caminantedeluz.wordpress.com.

Espero que os guste.

La “Llamada del Guerrero”

Estamos viviendo un momento crucial, en el marco de la evolución colectiva. Estamos viviendo un período que habrá de marcar, orientar o reorientar los procesos venideros en esta progresión imparable del proceso de Ascensión. Dependerá de si aceptamos el protagonismo que el trayecto pone sobre la mesa o si decidimos escondernos bajo la misma, utilizándola como soportal, a la espera de que el tiempo amaine, bajo el coste que en la progresión individual y colectiva ello supondría, (como si en realidad esto fuese una opción).

El año 2012 fue un hito. Todo el mundo, desde muchos años atrás, se ocupaba de lo que ocurriría a partir de entonces. Tergiversando las profecías mayas, algunos ya vislumbraban el fin del mundo. Otros en cambio, en el extremo más opuesto, esperaron la llegada de una nueva aurea aetas, donde aparentemente sin mayor esfuerzo del que supone deshojar el calendario, todos habríamos alcanzado el nivel ascensional pertinente a la fecha. Y bien mirado, eliminando en ambas la fantasía mitológica, si las llevamos a un punto medio, en realidad,  ambas tuvieron su parte de razón.

Entre el famoso portal del 12/12/12 y el solsticio del 21/12/12 tuvieron lugar dos hechos de una relevancia fundamental. Las energías acuarianas, llegadas muchos años atrás, al fin asentaron definitivamente su anclaje. Correlativamente también lo hicieron sus nuevas directrices: promoción de la automaestría, ponderación del bien común, individualidad colectiva y colectividad individualizada (igualitarismo entre la parte y el todo)… A la par, culminó un proceso ascensional gracias cual la densa tercerdimensionalidad en la que nos desenvolvemos incorporaba rasgos de cuarta y quinta dimensión. Gracias a ello, el velo interdimensional empieza a diluirse y nuestras identidades terrenas pueden permeabilizar cada vez más –esto es un proceso que ya había ido produciéndose a medida que se acercaba esta confluencia interdimensional–– características o capacidades propias de la multidimensionalidad a la cual pertenecemos como seres de Luz: capacidades co-creadoras, manejo de energías frecuencialmente elevadas, acceso a Registros de conciencia colectiva, a nuestras propias identidades de Luz, a los hermanos de planos etéricos… etc.

Ambas posturas recogían, en cierta medida, su parte de verdad, como dije líneas arriba. El famoso cambio de una, resulta obvio. El proceso de Ascensión de la otra también. Incluso el concepto a priori pueril de una evolución “a golpe de calendario” sin que se tuviera que mover un dedo. Y, bueno, en parte, hay procesos que así ocurren. El cambio de Era es una conjunción astrológica. Se produce cada 2.500 años aproximadamente. El influjo de dichas conjunciones marcan el devenir de los logros colectivos así como las dinámicas para alcanzarlos. La misión colectiva, global, que diríamos, para alcanzar el siguiente paso. Ahora bien, que una nueva Era llegue no significa que todo esté a punto para acogerla. Especialmente en los primeros ¿muchísimos? años de la misma. Básicamente cuando no se han acabado de hacer del todo bien los deberes.

Nuestra presencia en la Tierra es un camino de integración. El planeta nos brinda la oportunidad de vivir una serie de experiencias evolutivas a la vez que a través de estas nosotros podemos trabajar sobre el terreno para ayudar a trascender su densidad. No ha sido fácil. Nosotros, identidades de Luz creadas en el origen de los tiempos, inmortales, multidimensionales, hemos tenido que luchar por lograr evolucionar unos “recipientes” que nos permitieran llevar a cabo tal labor.

La Era de Piscis, para no alargarme en lo que ya expongo en mi libro Metafísica angélica para la Llamada del Guerrero (2012-2020), constituía la culminación  de este proceso. Nuestras identidades terrenas al fin alcanzaron un importante cenit evolutivo a nivel físico, intelectual y de comprensión de la realidad que le rodeaba. Debía de ser la Era donde nos integrásemos definitivamente en el terreno, pero desde la conciencia, para su apoyo y desde nuestro propio proceso. Sin embargo, la comprensión del mundo sólo nos sirvió para domeñarlo a nuestro antojo. La comprensión de la materia, a utilizarla como arma de poder. Incluso los grandes mensajes (las religiones) se pervirtieron ante un protagonismo excesivo del ego. Asumimos una conciencia de individualidad superior que nos hizo pasar, no ya por encima de los reinos naturales, sino incluso por encima de nuestros propios hermanos. El poder sin conciencia crea tiranos.

Baste echar un vistazo al último siglo de la Era Piscis para entender: capitalismo feroz; dictaduras, guerras mundiales, genocidios, holocausto, campos de refugiados…; bombas atómicas, nucleares; desaparición por minutos de especies animales o vegetales; agotamiento de recursos; desigualdades entre norte y sur, oriente y occidente, macroeconomías al servicio de corporaciones…

Lo que en estos momentos estamos viviendo es el choque de los deberes que no se hicieron en Piscis con la nueva corriente acuariana. Pero con un problema añadido. La ruptura de velos interdimensionales hace que nuestras capacidades para co-crear nuestra realidad sean cada vez más fuertes. Ahora el poder (en cualquiera de sus vertientes y manifestaciones), sin conciencia y con una capacidad de generar realidad a su alcance sin precedentes nos exige actuar. Esa es la “Llamada del Guerrero”.

Tal y como se me dijo, y tal y como vengo difundiendo desde hace tres años, así es como se ha venido en llamar el período que abarca el 2012 y el futuro 2020/2021. Un período donde se nos insta al servicio. A un servicio activo, proactivo, consciente respecto de la realidad que nos circunda. Un servicio que reoriente, supla, enderezca cuanto no se corresponda con las leyes universales del Bien Común, de cuanto promocione un progreso real, alejado de cualquier pretensión de ego propio o ajenos, de todo cuanto contravenga la Justicia y el Amor entre los seres o los Reinos de la naturaleza, de todo cuanto no entienda que la evolución o es global o no es evolución.

Estimado/a Guerrero. El Universo te ampara. Tienes información y todos los recursos a tu alcance. Sólo tienes que tener oídos para oír y ojos para ver. Estimado/a Guerrero/a: ¿estás dispuesto/a a hacer aquello que sabes que tienes que hacer?

Gabriel Padilla

Artículo-resumen de los expuesto en el prólogo de mi libro  Metafísica angélica para la Llamada del Guerrero (2012-2020), publicado en el segundo número (marzo-abril) de la revista digital AmmaElha

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Conferencia: Los 10 errores de la espiritualidad

¿Qué es la espiritualidad? ¿Qué tengo que hacer para “ser” espiritual? ¿Y en qué consiste exactamente lo de “ser espiritual”? ¿Se puede ser espiritual en los tiempos actuales?

Hace un tiempo recogí en un post los 10 errores (ver). Os dejo hoy la conferencia que realicé para la plataforma Mindalia Televisión el pasado mes de octubre a cerca de uno de los temas más importantes de los que trato en mi libro Metafísica angélica para la Llamada del Guerrero (2012-2020).

 

 

El Grial o los atajos del Guerrero de Luz

Hay una historia, la de Perceval, el caballero espiritual por excelencia, que resulta tan útil como significativa a la hora de entender algunos errores en nuestra andadura de progresión espiritual como Guerreros de la Luz.

La historia la conocemos por la pluma de Chrétien de Troyes, en Perceval o el cuento de Grial. Dice el autor que Perceval era el único hijo vivo de tres hermanos al cual su madre, la Dama Viuda, intentó preservar de la violencia en favor de la pureza criándolo en un apartado bosque, alejado del mundo y del contacto con la gente. Carente de experiencias, el joven creció malcriado, ingenuo, sin conocer la vergüenza, el miedo o la necesidad de pedir perdón,

Cuenta el autor que un día dos caballeros de la corte del rey Arturo cruzaron el bosque donde vivían madre e hijo. Y que Perceval se sintió absolutamente fascinado. Tanto que decidió, aún con la oposición de su madre, decide emprender la marcha a la corte. Quería ser uno de esos caballeros de reluciente armadura y caballo engalanado. El día que emprende el camino de la corte se marcha con tres consejos de su madre: la necesidad de la prudencia, no hablar nunca con desconocidos y que jamás hiciese preguntas. La frustración y el dolor de esta hace que caiga muerta mientras ve a su hijo partir. Este, ilusionado, ve la escena pero no siente más necesidad que la de seguir adelante.

El joven Perceval llega a Camelot. Irrumpe en el salón donde se encuentra Arturo y sus caballeros, sin ningún tipo de modales, pero nadie presta atención dado que se encuentran en medio de un grave episodio de afrenta: un oscuro caballero acababa de propinar una bofetada al Rey y ofendido a la reina. El recién llegado toma una pequeña lanza y, antes de que nadie pueda reaccionar lo mata y se queda con su armadura. Sintiéndose ya un caballero se marcha de la corte, sin esperar a que Arturo le otorgue tal nombramiento, dispuesto a vivir aventuras.

No tarda en descubrir que ni sabe conducir el caballo que ha tomado, ni manejarse con la armadura. Es entonces cuando la providencia le pone en el camino a un viejo maestro que le enseña el arte de la caballería que tanto le falta. A partir de aquí, Perceval vivirá muy diversas aventuras que le harán conocer el amor (de la bella Blancaflor) y convertirse en un verdadero caballero, justo, noble y leal a su rey, Arturo. Es entonces cuando, en su vida errante, llega a un paraje agreste, estéril, seco; sin apenas vegetación, ni vida. Allí mora el anciano Rey Pescador, que le invita a su castillo, el castillo del Grial.

El joven se encuentra, al entrar con un banquete presidido por el propio monarca (que momentos antes había dejado en el lago pescando). Éste le entrega una espada que de ser mal utilizada, se quebrará en mil pedazos y a continuación se abren las puertas y se inicia un extraño cortejo que le deja fascinado: sale un joven con una lanza que goteaba sangre, unos sirvientes le siguen con candelabros de oro y a continuación sale una joven portando el Grial del que emana una luz maravillosamente deslumbrante, pura, excelsa, que lo inunda todo. En presencia de tan magnífico objeto el banquete prosigue y es tan copiosa la comida, la bebida y la luz que emana del Grial que el caballero pierde el sentido. Al despertar, abrumado, encuentra el castillo vacío. No hay nadie. Ni rastro del banquete ni del Grial. Al salir, una joven le hace saber que estaba en su mano romper la maldición que pesaba sobre esas tierras y su monarca. Bastaba con haber hecho una sencilla pregunta para que el rey recobrara su salud y la tierra su prosperidad. Bastaba con que hubiese preguntado: “¿qué es el Grial?”

Son muchas las lecciones que se reflejan en esta historia, hábiles para cualquier Guerrero de la Luz en estos días. La principal de todas es que en el camino evolutivo no sirven coger, si no queremos pisar en falso como ocurre al joven Perceval.

Como expongo ampliamente en el libro La Llamada del Guerrero son tres los pasos evolutivos por los que un Guerrero de la Luz debe transitar. El primero de ellos es el más importante: todo guerrero debe de conquistar su propia libertad. La libertad de apegos, patrones limitadores (psicofamiliares, sociales…), las etiquetas impuestas, los reacciones instintivas proveniente de las propias sombras, las necesidades o imposiciones ajenas… Sólo así, el Guerrero puede ver el mundo con ojos limpios, sin máscaras ni filtros deformantes. Es entonces cuando puede ser, el segundo de los pasos, consciente de la verdad que él es y de la verdad que le rodea; de quién es en realidad y de qué función debe / puede cumplir.  A partir de ahí, el tercer paso no es más que una mera consecuencia de esto último. Es cuando el Guerrero pasa a la acción.

Aplicado al texto podemos entender ahora por qué Percelval no alcanza el Grial. El joven toma conciencia de que su lugar está en la caballería, pero lo hace desde el capricho, el deslumbramiento… No hay trabajo alguno en él. Llega a vestir las armas por su propio deseo, sin preparación o instrucción alguna, con el desconocimiento de lo que implica ser un caballero. ¿No os suena a mucha gente de la que encontramos en el camino que pretende “estar” sin “ser”? ¿Qué a golpe de título, curso o teoría enciclopédica obvia experiencia, dedicación y se coloca en primera línea? La historia de Perceval demuestra que cuando uno está en el camino que debe, que cuando uno es consciente le surge el maestro adecuado que le proporciona el adiestramiento que, posteriormente dará frutos en base a nuestro esfuerzo y ganas de no desaprovechar la oportunidad de seguir aprendiendo por el camino.

Pero ¿por qué pierde el Grial si ya parecía un caballero hecho y derecho? Volvamos de nuevo a la base de todo. Porque ni el maestro, ni la teoría, ni la práctica externa sirven de nada si nos hemos saltado el primer paso, si no hemos trabajado nuestro interior. En el caso de Percival, ante la visión tan resplandeciente objeto  mantuvo a rajatabla el tercer consejo que le diera su madre al partir: no harás preguntas.

La madre impuso su visión del mundo, su necesidad a tenor de la vida que había vivido. El temor a que la misma violencia que acabó con sus dos hijos mayores le arrebatase al último le hizo decidir sobre la vida de este para que viviese conociendo únicamente la pureza y la virtud. ¿Pero es la virtud lo que el joven conocía? ¿O el resultado del miedo y la necesidad de esta, que muere al ver cómo se trunca su plan de vida? Lo que me lleva a pensar en la de padres que llevan a sus hijos a yoga, a ballet, a fútbol o los inician en Reiki sin contemplar más allá de lo que ellos y para ellos (para sí mismos) consideran bueno. [¿Qué hace un niño de 8 años con una herramienta de sanación como Reiki, entre sus manos?]. ¿Puede la virtud, la progresión personal inculcarse desde fuera o debiera ser un acto consciente, propio, deseado y autorresponsable?

Sea por pretender “estar” sin “ser”, o sea por pretender que otros “sean” sin “estar” cuántos encuentros con nuestro  Grial no habremos echado a perder…

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El Guerrero del corazón

El Guerrero del Corazón

Ser un Guerrero de Luz es ser un Guerrero del Corazón.
Normalmente relacionamos la acción hacia lo exterior, cuando no a la batalla, a la lucha… El término parece merecer esto. Pero en realidad es justo lo contrario. La gran conquista del Guerrero debe ser la conquista interior. Vencer en todos aquellos reinos de oscuridad que permanecen proyectando sombras alrededor de la majestuosa torre blanca que es el corazón. Y vencer significa reconocer, reconducir, aprender e integrar todas las partes del reino que constituye tu interior, a fin de que la gran Luz Blanca que en realidad eres constituya el único norte y guía de tus pasos, tus acciones y tu mente.