conciencia

2018. Conexión. Construcción. Despertar

Podría volver a repetir la frase con la que empecé el post de la dinámica del 2017, en este mismo. En aquel momento decía que “2017 era un año fundamental”. Pues bien. De igual manera diré, 2018 “es un año fundamental”. Aquél lo fue por representar el final de una etapa, dentro del proceso global que se iniciara en 2012, en la que desde la Hermandad y nuestras propias identidades de Luz se ha pretendido dar un toque de atención y acelerar los procesos ascensionales de cada uno, con la finalidad de reconducir hacia el sentir Acuario que tanto ha ido chocando contra las viejas estructuras, ideas y acciones que aún lastramos de los deberes no realizados en la Era anterior (tal y como he expuesto en conferencias y el prólogo del libro; por ello no me extenderé al respecto). No en vano, a esta etapa (2012-2020) se vino a denominar “la Llamada del Guerrero”.

Hasta 2017, el trabajo ha consistido, visto con perspectiva, en adquirir una toma de conciencia respecto de nuestro mundo por un lado. Por otro, en salvar cuantos obstáculos internos, especialmente mentales y emocionales, aunque no únicamente, han ido emborronando el camino que nos conduce a nuestra propia Esencia, manteniéndonos en una turbulenta dualidad en la que parecía que siempre asumían el protagonismo nuestras sombras. Desde lo que cada uno ha podido hacer, lograr, trabajar, el pasado 2017, comandado desde las energías de Rayo Violeta, suponía, como colofón final, para facilitar la conexión con nuestra propia maestría interior [ver post].

En 2018, la “Llamada del Guerrero” cobra más sentido que nunca. A partir de este año, y en los dos venideros, el final de período, la dinámica que se va a pedir es la del trabajo exterior. Que Todo ese aprendizaje que hemos llevado a cabo lo externalicemos. Que seamos más proactivos que nunca. No en vano el camino para este año viene amparado por la energía del Rayo Azul.

El Rayo Azul es el Rayo del Inicio. Se caracteriza por ser un Rayo de energía plenamente masculina, de acción que nos incitará a materializar el sentir acuariano, manifestando y poniendo en práctica cuanto hemos aprendido en estos años, en nuestro entorno. Hasta ahora hemos actuado, sí, pero centrados más en las resoluciones de las cuestiones internas hemos sido capaces de sostener situaciones que no se ajustaban a derecho. Ahora ya no podremos. La necesidad, desde el Alma, de enderezar aquello que no es de Justicia pasará por delante. Recordemos que el Rayo Azul es el Rayo del Justo Orden Divino, aquel que permite sostener el entramado de Luz-Amor de la Creación sin desvíos y no duda en confrontar todo cuanto no se ajuste a ese Derecho Consciente. Y para ello no duda en la “confrontación” o la “destrucción”.

El maestro Saint Germain en sus escritos hace mucho hincapié en ello: “al igual que el campesino hace con su terreno antes de sembrar la semilla, este Rayo remueve, destroza y prepara la tierra, para recibir la simiente de los siguientes Rayos”. Destruir para construir. De manera que la dinámica proactiva de este Rayo es la que promueve la desaparición de formas caducas, sean especies animales, vegetales o civilizaciones que han terminado su ciclo evolutivo y deben dejar paso a lo nuevo. Radiaciones solares, glaciación, colisiones estelares o revueltas, guerras incluso llevan la marca de la energía Azul. Hemos de prestar atención, por lo tanto. Ya que las energías azules dirigen a la acción, pero ¿qué pasa cuando esta acción no se lleva a cabo desde la Conciencia? Movimientos militares, libertarios, separatistas, tribunales de justicia, revueltas pueden tener un protagonismo, de una manera u otra a lo largo de este período anual aupados por esta vibración. Citando las palabras del propio maestro:

“la persona inconsciente, no preparada, el Primer Rayo la transforma en un ser violento, en un ser autocrático, en un ser decidido a cumplir su voluntad a pesar de todo y de todos, mientras que un ser entrenado, un estudiante de la luz, el Primer Rayo le conferirá el poder conocer y adentrarse en los misterios de la voluntad divina; manifestará un criterio sumamente amplio y equilibrado acerca de la justicia y del amor, como dos pilares indispensables en la vida de los seres humanos; manifestará una fuerza de voluntad a prueba de todo y su vida, muchas veces, será un ejemplo de lo que los más altos principios de justicia pueden lograr en la tierra; llegan a ser grandes líderes, porque su vida es un ejemplo difícilmente seguido por el resto de las personas”.

Es por ello, ahora más que nunca que la conciencia de Luz y Amor debe estar absolutamente presente en todos nuestros actos. Que el sentido de lo Justo se mida desde la Luz, no desde el ego. Será un año donde, como dice el evangelio de Mateo “por sus actos les conoceréis” [Mat. 7:15]. Ahora bien, tengamos presente un matiz importante: es un año (Rayo) que destruye para construir, lo cual no significa que sea un año de logros definitivos; para ello necesitaremos las energías venideras.

Mas no es esta la única dinámica de la vibración Azul. Hay otra más. Quizá la fundamental. Si hablamos de Orden, por extensión Justicia Cósmica, si hablamos de Origen, de Principio como características es porque este, el primero de loa Rayos Cósmicos, es el que mantiene mayor vinculación con la Unidad Primigenia, con la Fuente. En metafísica tradicional se dice que es la energía de Dios-Padre, de la que todo surge y hacia lo que todo regresa; alpha y omega.

La numerología de la fecha nos indica exactamente a lo que nos referimos. Estamos ante un año 11. El primero de los números maestros, cuya enseñanza es la de equilibrar cielo y tierra, realidad celeste y tercerdimensional, para hacerlo realidad en este plano. La realización del Plan Superior en el mundo terrenal. Para otros, también es el número de las revelaciones; de la revelación de Dios.

En 2017 veíamos que el logro que se facilitaba era el alcanzar la Maestría Interior. Ahora, en 2018 se nos va a facilitar más que nunca, si hemos hecho el trabajo interno, si estamos preparados, la comunión con nuestra propia Unidad.

A la par que una parte de nuestro mundo conocido (social, económico, político, personal…) pueda tambalearse, esta año recibiremos más ayuda, más orientación, más señales. Mucha gente, aún no consciente, se dará cuenta, a poco que tome una mínima conciencia, de que sí, “hay algo más”, de que “no estamos solos”. Quienes estén en su camino verán facilitarse la andadura. Quienes sean canales, sanadores… aún a medio despertar o con resistencia a ello recibirán claros indicios de por dónde deberán ir. Y la Hermandad estará más afianzada con nosotros que nunca. Todo aquel que tenga oídos, podrá oír, quien tenga ojos podrá ver en relación a su camino, a su vida y a su misión. Simplemente cuando nuestras zonas de confort se tambaleen, deberemos mantenernos firmes, en confianza, y desde nuestro Ser y nuestro Sentir pasarlo todo por el filtro del Amor-Sabiduría.

Por un año de Luz, conexión y conciencia.

Feliz 2018.

Gabriel Padilla

www.gabrielpadilla.es

RECOMIENDO VER:

> 2018. El compromiso por la Ascensión

> Conferencia: la disciplina del Amor

 

 

 

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Ayudas celestes

   ¡Qué difíciles las misiones, aquí en la Tierra! Ya lo he referido en alguna otra ocasión (véase mi video “Misiones y contratos de vida”). Difíciles porque nos encarnamos en la 3D y olvidamos quiénes somos, perdemos nuestras capacidades o características y posibilidades multidimensionales y, lo más importante, olvidamos qué hemos venido a hacer aquí, sin que nada de ello excuse el cumplimiento de la labor evolutiva aceptada. Una labor encarada, me remito de nuevo a la conferencia anteriormente citada, a un cometido triple: nuestra propia evolución personal, la evolución colectiva terrena (que implica al colectivo humano y, por extensión al planeta) y el proceso ascensional colectivo universal (que implica la progresión de la propia Hermandad Blanca a la que todos pertenecemos, y desde donde todos trabajamos, y por extensión, el Multiverso que cohabitamos).

Es difícil. Sí. Pero precisamente porque desde la Hermandad se es consciente de ello, a todos los que tenemos que realizar una labor evolutiva teniendo la Tierra como escuela ocasional, se pone a nuestra disposición todo un régimen de ayudas con la finalidad que, amén de nuestra pericia, podamos lograr el éxito que pretendemos y, por triplicado, necesitamos.

La primera ayuda que tenemos es la de nuestro Guía. Desde el minuto cero de nuestra concepción, cuando el alma, como se dice comúnmente, (en realidad nuestro Yo Superior), se vincula con la parte física que va a surgir para la encarnación ya contamos a “nuestro lado” con un Guía. Un Ser de Luz, como nosotros, que se mantendrá en el plano etérico y nos acompañará el resto de nuestra existencia terrenal para asistirnos u orientarnos en todo cuanto podamos necesitar para el cumplimiento de nuestra misión.

Para los más tiquismiquis: ¿exactamente cuándo se establece ese vínculo entre la identidad de Luz y el futuro cuerpo terreno? Hay diferentes tradiciones que afirman que a los 120 días de embarazo (según afirmó el Yogui Bhajan, desde las enseñanzas kundalini), otras que a los 3 meses (), hay quien dice que el alma entra por la pineal a los 49 días… El vínculo se establece en el mismo momento de la concepción. Así se me dijo en una ocasión en la que consulté a mis Maestros al respecto. En cuanto se produce la fecundación y el cigoto realiza su primera división, el vínculo está establecido. Aunque ahora no quiero irme por las ramas. Este es un tema que trataré en un futuro porque da mucho de sí. La cuestión es que desde el primer instante un Guía baja con nosotros. Formamos parte de su misión  (¿recordáis que todas las misiones están entrecruzadas?).

En segundo lugar, tenemos a Guías, Maestros Ascendidos, Ángeles o Arcángeles… etc que pueden venir a trabajar desde la más estrecha proximidad en momentos puntuales que lo necesitemos, en función del proceso evolutivo que estemos llevando a cabo. Cuando estos vienen a trabajar con nosotros, nuestro Guía personal cede su lugar, “da un paso atrás” decimos, para ceder el protagonismo de la orientación al nuevo Hermano de Luz que, una vez cumplido el cometido, una vez hayamos solventado el proceso o aprendido lo necesario, volverá a marchar para dejar paso de nuevo a nuestro Guía habitual. ¿Durante cuánto tiempo se quedan con nosotros? Lo dicho. Dependiendo de la necesidad de nuestro proceso. Yo recuero haber estado trabajando con Sananda durante unos 6 meses y en cambio apenas una semanas con el Arcángel Azrael, que vino a prestarme protección.

En tercer lugar, independientemente de que trabajemos más o menos estrechamente con ellos (el punto anterior, que un Maestro se ponga a nuestro lado es algo que deciden ellos, no nosotros), tenemos a nuestra disposición a todos los miembros de la Hermandad Blanca y sus Consejos, para solicitar la ayuda, consejo, orientación, herramientas y todo cuanto podamos necesitar. Porque en el Universo existe una ley tan sagrada como la del libre albedrío. Es la Ley de la Invocación. La establecimos nosotros, los miembros de la Hermandad, y es de obligado cumplimiento. Dicha ley dice así: “todo acto de invocación, exige un acto de evocación”. Es decir, que siempre, siempre, siempre, absolutamente siempre que un Hermano solicita ayuda, siempre, siempre, siempre, absolutamente siempre, éste será atendido. Cosa muy distinta es que pidamos algo y nos de la impresión de que no hemos sido escuchados. Esto no ocurre nunca. Jamás. En todo caso la contestación no hemos sabido verla. Pero no pasa nada. Lo que debemos hacer es simplemente volver a realizar nuestra petición, consulta… y pedir que en esta ocasión nos la hagan llegar de manera que nos resulte comprensible.

Porque, exceptuando las canalizaciones directas, de las que ya hablaremos también en otra ocasión, ¿de qué manera nos hacen llegar todos ellos sus orientaciones? De tres formas distintas:

  1. Intuiciones, corazonadas, precogniciones…: Muchas de esas intuiciones que tenemos en realidad no son nuestras. Es la forma más común que tiene nuestro Guía de comunicarse con nosotros. Aquí todos podríamos poner miles de ejemplos, a poco que pensemos un poco. Puede ir desde apuntarse a un curso que no sabes ni de qué va, pero sabes que tienes que ir, hasta insistir en ir por una calle en una ciudad desconocida cuando vas perdido y dar con el lugar que querías.
  2. Señales: Quizá el recurso más conocido/solicitado por nosotros y donde más se demuestra la “creatividad” de Arriba para hacernos llegar el mensaje o la orientación. Canciones que escuchamos constantemente, siempre el mismo fragmento (en la radio, alguien la silva al lado en el bus, la oímos en un politono de móvil…), atiende a la letra. Si insistes en hacer algo y todo son contratiempos, reflexiona si debes hacerlo o si es el momento. Cuando no sabes si irte un fin de semana fuera porque vas con el dinero justo pero necesitas un parón y encuentras el buzón lleno de publicidad de agencias de viaje…; confía y márchate. Cuando encuentras plumitas blancas en lugares imposibles (¿un ascensor? ¿tu habitación? ¿la oficina?) se te está diciendo, tranquilo/a, estamos a tu lado. Cuando no paras de ver números repetidos, repetitivos o capicúas. Mira a ver qué significado tiene en tu vida o en la numerología.
  3. Sincronicidades: Es uno de los “diálogos” que más sorprenden siempre. Unifican el tiempo y el espacio. Aunque solemos verlas como “casualidades”. ¿Has pensado alguna vez en alguien y justo ese día, o en ese instante te la has encontrado por la calle o te ha llamado por teléfono? ¿Has querido leer algo sobre un tema y poco después alguien te presenta a alguien que ha hecho un curso o incluso es docente precisamente de eso que te interesaba?

Realmente a veces parece pura magia… si no supiéramos quiénes están detrás apoyando y arropando nuestros procesos evolutivos y vitales. Pero lo más importante es que tomemos conciencia de ello. Porque sólo así podremos facilitarles la labor. En la medida en que ellos sean conscientes de que somos conscientes, valga la redundancia, de su labor es cuando se permiten ser aún más exhaustivos, dado que estamos abriendo la puerta a una interacción mucho más clara y directa. Por ende, también es importante que pidamos, que solicitemos esa ayuda porque en muchas ocasiones, en respeto del libre albedrío ellos se van a permitir no actuar salvo que lo pidamos explícitamente.

¡Qué diferente es ir por la vida sabiendo que no estás solo/a!

Un gran abrazo.

Gabriel Padilla

EN RADIO LA MARINA FM

El pasado miércoles (16-marzo -2016) estuve en el programa “Más allá de la Tierra”, de la emisora barcelonesa La Marina FM. Estuve hablando del libro y de los temas colaterales que fueron surgiendo: cuál es el momento actual, qué es un Guerrero de Luz, cuál es la misión colectiva hacia la que vamos…

Para que lo podáis disfrutar o incluso descargar, os dejo el enlace.

http://m.ivoox.com/94-programa-mas-alla-tierra-radio-audios-mp3_rf_10843470_1.html

Tras el programa, esto es lo que escribió Martín Villaverde (director del mismo) en la revista digital de la emisora:

Nueva edición, nuevo programa y por las ondas volaban mensajes de Palabras de ángel, las que en aquella mesa se compartieron.

[…]

Gabriel Padilla y su libro Metafísica angélica para la Llamada del guerrero (2012-2020)  y la potencia de su enseñanza nos hizo subir al cielo, bajar a la tierra con la energía que comunicaba su experiencia de vida, convertida ya en misión y nos dejó su sabiduría. Resalto la palabra “Integrar”… Y si quereis saber más en breve se compartirá el audio. Mientras podéis encontrarlo en Youtube y en su blog: caminantedeluz.wordpress.com.

Espero que os guste.

Conferencia: Los 10 errores de la espiritualidad

¿Qué es la espiritualidad? ¿Qué tengo que hacer para “ser” espiritual? ¿Y en qué consiste exactamente lo de “ser espiritual”? ¿Se puede ser espiritual en los tiempos actuales?

Hace un tiempo recogí en un post los 10 errores (ver). Os dejo hoy la conferencia que realicé para la plataforma Mindalia Televisión el pasado mes de octubre a cerca de uno de los temas más importantes de los que trato en mi libro Metafísica angélica para la Llamada del Guerrero (2012-2020).

 

 

El Grial o los atajos del Guerrero de Luz

Hay una historia, la de Perceval, el caballero espiritual por excelencia, que resulta tan útil como significativa a la hora de entender algunos errores en nuestra andadura de progresión espiritual como Guerreros de la Luz.

La historia la conocemos por la pluma de Chrétien de Troyes, en Perceval o el cuento de Grial. Dice el autor que Perceval era el único hijo vivo de tres hermanos al cual su madre, la Dama Viuda, intentó preservar de la violencia en favor de la pureza criándolo en un apartado bosque, alejado del mundo y del contacto con la gente. Carente de experiencias, el joven creció malcriado, ingenuo, sin conocer la vergüenza, el miedo o la necesidad de pedir perdón,

Cuenta el autor que un día dos caballeros de la corte del rey Arturo cruzaron el bosque donde vivían madre e hijo. Y que Perceval se sintió absolutamente fascinado. Tanto que decidió, aún con la oposición de su madre, decide emprender la marcha a la corte. Quería ser uno de esos caballeros de reluciente armadura y caballo engalanado. El día que emprende el camino de la corte se marcha con tres consejos de su madre: la necesidad de la prudencia, no hablar nunca con desconocidos y que jamás hiciese preguntas. La frustración y el dolor de esta hace que caiga muerta mientras ve a su hijo partir. Este, ilusionado, ve la escena pero no siente más necesidad que la de seguir adelante.

El joven Perceval llega a Camelot. Irrumpe en el salón donde se encuentra Arturo y sus caballeros, sin ningún tipo de modales, pero nadie presta atención dado que se encuentran en medio de un grave episodio de afrenta: un oscuro caballero acababa de propinar una bofetada al Rey y ofendido a la reina. El recién llegado toma una pequeña lanza y, antes de que nadie pueda reaccionar lo mata y se queda con su armadura. Sintiéndose ya un caballero se marcha de la corte, sin esperar a que Arturo le otorgue tal nombramiento, dispuesto a vivir aventuras.

No tarda en descubrir que ni sabe conducir el caballo que ha tomado, ni manejarse con la armadura. Es entonces cuando la providencia le pone en el camino a un viejo maestro que le enseña el arte de la caballería que tanto le falta. A partir de aquí, Perceval vivirá muy diversas aventuras que le harán conocer el amor (de la bella Blancaflor) y convertirse en un verdadero caballero, justo, noble y leal a su rey, Arturo. Es entonces cuando, en su vida errante, llega a un paraje agreste, estéril, seco; sin apenas vegetación, ni vida. Allí mora el anciano Rey Pescador, que le invita a su castillo, el castillo del Grial.

El joven se encuentra, al entrar con un banquete presidido por el propio monarca (que momentos antes había dejado en el lago pescando). Éste le entrega una espada que de ser mal utilizada, se quebrará en mil pedazos y a continuación se abren las puertas y se inicia un extraño cortejo que le deja fascinado: sale un joven con una lanza que goteaba sangre, unos sirvientes le siguen con candelabros de oro y a continuación sale una joven portando el Grial del que emana una luz maravillosamente deslumbrante, pura, excelsa, que lo inunda todo. En presencia de tan magnífico objeto el banquete prosigue y es tan copiosa la comida, la bebida y la luz que emana del Grial que el caballero pierde el sentido. Al despertar, abrumado, encuentra el castillo vacío. No hay nadie. Ni rastro del banquete ni del Grial. Al salir, una joven le hace saber que estaba en su mano romper la maldición que pesaba sobre esas tierras y su monarca. Bastaba con haber hecho una sencilla pregunta para que el rey recobrara su salud y la tierra su prosperidad. Bastaba con que hubiese preguntado: “¿qué es el Grial?”

Son muchas las lecciones que se reflejan en esta historia, hábiles para cualquier Guerrero de la Luz en estos días. La principal de todas es que en el camino evolutivo no sirven coger, si no queremos pisar en falso como ocurre al joven Perceval.

Como expongo ampliamente en el libro La Llamada del Guerrero son tres los pasos evolutivos por los que un Guerrero de la Luz debe transitar. El primero de ellos es el más importante: todo guerrero debe de conquistar su propia libertad. La libertad de apegos, patrones limitadores (psicofamiliares, sociales…), las etiquetas impuestas, los reacciones instintivas proveniente de las propias sombras, las necesidades o imposiciones ajenas… Sólo así, el Guerrero puede ver el mundo con ojos limpios, sin máscaras ni filtros deformantes. Es entonces cuando puede ser, el segundo de los pasos, consciente de la verdad que él es y de la verdad que le rodea; de quién es en realidad y de qué función debe / puede cumplir.  A partir de ahí, el tercer paso no es más que una mera consecuencia de esto último. Es cuando el Guerrero pasa a la acción.

Aplicado al texto podemos entender ahora por qué Percelval no alcanza el Grial. El joven toma conciencia de que su lugar está en la caballería, pero lo hace desde el capricho, el deslumbramiento… No hay trabajo alguno en él. Llega a vestir las armas por su propio deseo, sin preparación o instrucción alguna, con el desconocimiento de lo que implica ser un caballero. ¿No os suena a mucha gente de la que encontramos en el camino que pretende “estar” sin “ser”? ¿Qué a golpe de título, curso o teoría enciclopédica obvia experiencia, dedicación y se coloca en primera línea? La historia de Perceval demuestra que cuando uno está en el camino que debe, que cuando uno es consciente le surge el maestro adecuado que le proporciona el adiestramiento que, posteriormente dará frutos en base a nuestro esfuerzo y ganas de no desaprovechar la oportunidad de seguir aprendiendo por el camino.

Pero ¿por qué pierde el Grial si ya parecía un caballero hecho y derecho? Volvamos de nuevo a la base de todo. Porque ni el maestro, ni la teoría, ni la práctica externa sirven de nada si nos hemos saltado el primer paso, si no hemos trabajado nuestro interior. En el caso de Percival, ante la visión tan resplandeciente objeto  mantuvo a rajatabla el tercer consejo que le diera su madre al partir: no harás preguntas.

La madre impuso su visión del mundo, su necesidad a tenor de la vida que había vivido. El temor a que la misma violencia que acabó con sus dos hijos mayores le arrebatase al último le hizo decidir sobre la vida de este para que viviese conociendo únicamente la pureza y la virtud. ¿Pero es la virtud lo que el joven conocía? ¿O el resultado del miedo y la necesidad de esta, que muere al ver cómo se trunca su plan de vida? Lo que me lleva a pensar en la de padres que llevan a sus hijos a yoga, a ballet, a fútbol o los inician en Reiki sin contemplar más allá de lo que ellos y para ellos (para sí mismos) consideran bueno. [¿Qué hace un niño de 8 años con una herramienta de sanación como Reiki, entre sus manos?]. ¿Puede la virtud, la progresión personal inculcarse desde fuera o debiera ser un acto consciente, propio, deseado y autorresponsable?

Sea por pretender “estar” sin “ser”, o sea por pretender que otros “sean” sin “estar” cuántos encuentros con nuestro  Grial no habremos echado a perder…

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Los 10 errores de la espiritualidad

El Guerrero del corazón

Las 12 dimensiones

 Sus cuerpos físicos existen en la tercera dimensión, la cual se basa en la materia física. La cuarta dimensión es el plano astral, el cual se basa en las emociones. Ambos constituyen lo que denominamos el Mundo de la Creación Más Densa. Estas son las dimensiones en las cuales se desarrolla el juego de la separación. Sólo aquí es posible mantener la ilusión del bien y del mal y sentirse separado tanto del ESPÍRITU como entre ustedes mismos. Se han vuelto muy buenos haciéndolo. Ha sido un juego de la separación muy exitoso pero ya llegó el momento de darlo por terminado. Es por ello que este planeta está en un estado de ascensión. Se encuentra ahora vibrando en el tope superior del plano astral, preciso al borde de la quinta dimensión, la dimensión del Cuerpo de Luz. Como parte del proceso de ascensión, estas dimensiones (más densas) se van a enrollar con las dimensiones más elevadas y dejarán de existir.

Las dimensiones que van desde la quinta hasta la novena constituyen lo que denominamos el Ámbito de la Creación Intermedia. La quinta es la dimensión del Cuerpo de Luz en medio de la cual ustedes están al tanto de que son Maestros y seres multidimensionales. En la quinta dimensión se volverán seres completamente orientados por la espiritualidad. Muchos de ustedes ya vienen desde este plano para convertirse en Trabajadores de la Luz.

La sexta dimensión es la que contiene los diseños de los patrones del ADN para todos los tipos de las especies de la creación, incluyendo los de la humanidad. Allí también están almacenados los idiomas de la Luz. Está constituida principalmente por color y tonalidades. Es la dimensión en donde la consciencia crea a través del pensamiento. Es uno de los sitios en donde ustedes trabajan durante el sueño. Podría ser difícil comprenderlo porque no están en un cuerpo a menos que elijan crear uno. Cuando están operando desde la sexta dimensión, se parecen más a un pensamiento vivo. Crean a través de sus consciencias pero no necesariamente tienen vehículos para esas consciencias.

La séptima dimensión es la de la creatividad pura, la de la luz pura, la de la tonalidad pura, la de la geometría pura y la de la expresión pura. Es un plano de una refinación infinita.

La octava es la dimensión de la mente del grupo y es allí en donde harán contacto con la parte tan inmensa de quienes son. Se caracteriza por la pérdida del sentido del “yo”. Cuando viajan multidimensionalmente es aquí en donde tienen los mayores problemas tratando de mantener sus consciencias unidas, simplemente porque son puro “nosotros”, funcionando con objetivos de grupo. Así pues, podría parecerles como si se hubieran quedado dormidos o en blanco.

La novena dimensión, bajo este esquema que estamos usando, es el plano de la consciencia colectiva de los planetas, los sistemas de estrellas, las galaxias y las dimensiones. Aquí, de nuevo, es muy difícil mantener una consciencia del “yo”: son tan inmensos que todo es “ustedes”. Imagínense ser la consciencia de una galaxia. Cada forma de vida, cada estrella, planeta y mente de grupo de cada especie en ella es “ustedes”. Si visitan esta dimensión, será muy difícil mantenerse conscientes.

Las dimensiones diez a la doce constituyen el Ámbito de la Creación Más Elevada. La décima es la fuente de los Rayos, el hogar de lo que denominamos los Elohim. Es aquí en donde la Luz se diferencia. Es el origen de los planos de la creación que se envían a los niveles del Ámbito de la Creación Intermedia. Pueden tener un sentido del “yo” en este nivel pero no se parecerá al que están acostumbrados aquí. La undécima dimensión es la de la realización de la Luz, es decir, el punto antes de la creación, el de un estado de expectativa muy deliciosa, similar al instante que precede a un estornudo o a un orgasmo. Es el ámbito del ser conocido como Metatrón, el de los Arcángeles y el del Akásico Superior para este sistema de la Fuente. Hay registros akásicos para los planetas y las galaxias, al igual que para el sistema completo de la Fuente. Ustedes están en uno de los muchos sistemas de la Fuente. Es así, pues, que les estamos describiendo apenas un sistema de la Fuente. Uno entre muchos, éste. Si van a otro sistema de la Fuente, lo que experimentarán será distinto. Como Arcángel que soy, mi hogar base es la undécima dimensión. Venimos a ustedes como mensajeros. Después de todo, eso es precisamente lo que significa la palabra “arcángel”. Es una de mis funciones pues poseo muchas. Tengo una de Elohim que no se puede describir con palabras. Tenemos muchos, muchos tipos de tareas.

La duodécima dimensión es la del Punto Único en la cual toda la consciencia se reconoce a sí misma en unicidad completa con Todo Lo Que Es. No existe ninguna separación. Si se conectan con este nivel, ustedes sabrán que son completamente uno con Todo Lo Que Es, con la fuerza creadora. Si hacen contacto con esta dimensión, ya nunca más volverán a ser los mismos otra vez porque no podrán sostener el mismo tipo de separación una vez que hayan experimentado la unicidad completa.

FUENTE:Manual para la Ascensión de Serapis Bey, canalizado por Tony Stubbs

La conciencia del ahora



La mente siempre está en el pasado o en el futuro. No puede estar en el presente, es absolutamente imposible para la mente estar en el presente. Cuando estás en el presente, la mente ya no está ahí, porque mente equivale a pensar. ¿Cómo puede pensar en el presente? Puedes pensar en el pasado; ya se ha convertido en parte de la memoria y la mente puede trabajar con ello. Puedes pensar en el futuro; todavía no está aquí y la mente puede soñar con ello. La mente puede hacer dos cosas: puede moverse hacia el pasado, donde hay espacio de sobre para moverse, el vasto espacio del pasado, en el que puedes seguir y seguir penetrando; o puede moverse hacia el futuro, donde también hay un espacio infinito, en el que puedes imaginar y soñar sin límites. […] El presente es solo una línea divisoria, nada más. Separa el pasado del futuro, no es más que una línea divisoria. Puedes estar en el presente, pero no puedes pensar en él […]

Vive el momento. Incorpora todo tu ser al momento. No dejes que el pasado interfiera y no dejes que el futuro se entrometa. El pasado ya no existe, está muerto. Y, como dice Jesús: “dejad que los muertos entierren a los muertos”. El pasado ya no existe. ¿Por qué te preocupa? ¿Por qué sigues rumiando una y otra vez? ¿Es que estás loco? Ya no existe; sólo está en tu mente, es solo un recuerdo. El futuro no existe todavía. ¿Qué haces pensando en el futuro? Si todavía no existe, ¿cómo puedes pensar en ello? ¿Qué puedes planear? Hagas lo que hagas no va a ocurrir y entonces te sentirás frustrado, porque la Totalidad tiene su propio plan. ¿Por qué te empeñas en hacer tus propios planes en contra de los suyos?

La existencia tiene sus propios planes, es más sabia que tú. El todo tiene que ser más sabio que la parte. ¿Por qué finges ser tú el todo? El todo tiene su propio destino, su propio cumplimiento. ¿Por qué te molestas con eso? Hagas lo que hagas, será un pecado, porque te perderás el momento, este momento. Y eso se convierte en un hábito – que se convierte-, si empiezas a perderte, se convierte en una forma habitual; y entonces cuando el futuro llegue, te lo perderás también, porque cuando llegue ya no será un futuro, será un presente. Ayer estabas pensando en hoy, porque entonces hoy era mañana; ahora es hoy y tú estás pensando en mañana, y cuando llegue el mañana se habrá convertido en hoy, porque todo existe aquí y ahora; no puede existir de otro modo. Y si tienes un modo fijo de funcionar, de manera que tu mente siempre mira al mañana, ¿cuándo vives? El mañana nunca llega. […]

Se dice en las antiguas escrituras tibetanas que Dios acude muchas veces a ti, pero que nunca te encuentra allí donde estás. Llama a tu puerta, pero el habitante no está; siempre está en algún otro sitio […]

Tú no estás presente. No estás en el presente ni para el mundo ni para ti mismo. Esto es estar dormido […] El dueño de la casa no está. Los ojos miran, los oídos oyen, pero el dueño de la casa no está presente dentro. Los ojos no son más que ventanas; no pueden ver a menos que veas por medio de ellos. ¿Cómo va a ver una ventana? Tienes que ponerte tú en la ventana, y sólo entonces puedes ver. ¿Cómo? Es sólo una ventana, no puede sentir. Si tú estás ahí, entonces la cosa es completamente diferente.

Fragmento de Osho, Conciencia. La clave para vivir en equilibrio