Espiritualidad

El Niño Interior: espacio sagrado

Si hay un ser en toda la Creación terrena que esté máximamente protegido es justamente el niño. Porque proteger al niño, es proteger a un Hermano y la simiente de su futura misión evolutiva.

Es difícil llevar a cabo nuestra misión en la Tierra. Como ya sabemos, olvidamos quiénes somos y qué hemos venido a hacer (forma parte de la propia misión que así sea). Por otro lado, nuestra misión tiene un triple cometido: forma parte de nuestro proceso evolutivo, en perfecta connivencia con el apoyo al proceso evolutivo de la colectividad humana que, a su vez, afecta a la vibración planetaria, luego cósmica. No es baladí. Por eso disponemos cósmicamente de toda la ayuda, externamente, de la Hermandad y sobre el terreno, desde el mismo momento de la concepción, de nuestro Guía personal. La protección del niño, en este sentido, es la protección del Hermano, de su futuro proceso y del papel que habrá de jugar en el sistema del cual ha venido a formar parte.

Desde el ámbito netamente tercerdimensional, han de ser los Hermanos reencarnados que juegan el papel, en sus misiones, como familia, profesores… etc quienes se ocupen de proteger y enseñar al Niño en el ámbito de la cotidianeidad donde se va a desenvolver. Una tarea sustancialmente trascendental. El entendimiento del mundo y de sí mismo que adquiera a lo largo de esta etapa determinará su vida adulta y por ende, permitirá, entorpecerá, diluirá o complicará el proceso evolutivo que ha venido a vivir. Gran parte de las problemáticas que vivimos en nuestras vidas tiene su origen en este punto. A fin de crear una base interior sólida y sana, la terapeuta Virginia Satir recoge los cuatro pilares fundamentales: el Niño debe ser visto, escuchado, atendido y tocado.

  • El niño debe ser visto: Es una regla fundamental que el Niño sea reconocido en todo momento. Que se le dé el lugar que le corresponde. Y que este se contemple como sacro en todo momento. El Niño nunca será ni más ni menos que cualquier otro miembro del sistema.
  • El niño debe de ser escuchado: Al igual que cualquier miembro del sistema, el Niño tiene voz propia. Y como ser individual se expresa y demanda aquello que necesita en cada momento.
  • El Niño de ser atendido: El Niño no posee de los recursos o las posibilidades de ser autosuficiente. De manera que requiere de los demás que se le cubran cuanto necesita para su desarrollo óptimo.
  • El Niño necesita ser tocado: La mayor fuente nutritiva para el desarrollo del Niño es la atención emocional: el contacto físico, el beso, la acaricia… A través de ello que el Niño se sabe reconocido/escuchado y atendido.

Es la manera en la que nos convertiremos en hombres internamente sanos, autosuficientes, amorosos, empoderados, empáticos… lo que favorecerá la conciencia.

Gran parte de las problemáticas que coartan nuestras vidas parten de la violación de alguno de estos ítems. Lo que nos lleva al siguiente nivel y a contemplar en conjunto las tres premisas que casi funcionan a modo de ley en el tema que nos ocupa. La primera ya la conocemos explícitamente.  Las otras dos nos complementan el entendimiento de la totalidad de la cuestión.

  • El Niño es sagrado.
  • El Hombre proviene del Niño.
  • El Hombre y el Niño conviven por siempre.

El Niño nunca desaparece. El concepto de “Niño Interior” no es una mera metáfora. El Niño continuará existiendo, transcurrida su etapa, integrado en el Adulto. Ocupando un espacio interno propio de rango energético pero también mental (en el inconsciente) aportando sus cualidades, pero también reclamando -el Niño reclama hasta que se le solventa- todo cuanto no haya sido resuelto en su etapa.

La madurez consiste en asumir el protagonismo del Adulto. Un protagonismo del que dependerán los aprendizajes y actuaciones en el marco de la misión de vida que tenga que llevar a cabo. Pero que también deberá  ocuparse de atender y resolver las carencias del Niño interior (en esta etapa, la familia o el entorno ya no tienen cabida en esta tarea), asumiendo la conciencia necesaria como para mantener la coexistencia de ambos. Solo si cada uno ocupa su lugar y su rango de actuación la vida fluirá sin excesivos sobresaltos.

Si el Niño sigue manteniendo, en el ámbito de sus necesidades, un protagonismo excesivo en la etapa vital que corresponde al Adulto lo paralizará por su miedo, por su indecisión, buscará reconocimiento, comprará amor, rechazará o aceptará sin más criterio que el beneficio inmediato, buscará situaciones de placer, huirá de responsabilidades o de responsabilizarse, se atenderá únicamente a él… La consecuencia será un Adulto atrapado en el protagonismo exacerbado de su campo astral (cuerpo emocional).

Si por el contrario es el Adulto quien asume el mando, amagando, rechazando o incluso intentando anular la presencia del Niño, tendríamos a la persona que no permite dar rienda suelta a las emociones, el concepto de diversión le resulta ajeno, carece de flexibilidad… Todo lo mide desde la racionalidad, la responsabilidad, el control, la conveniencia, la productividad, la polaridad (bueno o malo). En este caso tendríamos a un Adulto viviendo, por la anulación del Niño interno, desde un protagonismo excesivo de su cuerpo mental.

Y en ambos escenarios, toparíamos con personas “incompletas”. Nuestra evolución requiere de la actuación del Adulto, el actor de los procesos evolutivos. Pero sólo a través del Niño mantenemos la conexión con la Esencia, con nuestro Yo Superior y los otros planos. Sólo desde el Niño podemos vivir desde la Fe, la Humildad y la Inocencia, las manifestaciones intrínsecas del Amor Universal. Porque esa es la base esencial del Niño: Amor, Amor Amor Incondicional. Por ello, “Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.” [Mateo 18:3]

 

Gabriel Padilla

http://www.gabrielpadilla.es

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El servicio

“La era pisceana preparó lenta, muy lentamente, el camino para la divina expresión del servicio, que será la gloria de los siglos venideros. Hoy el mundo está llegando firmemente a comprender que “ningún hombre vive para sí mismo” y que sólo cuando el amor, sobre el cual se ha escrito y hablado tanto, se exterioriza como servicio, el hombre puede estar a la altura de su capacidad innata.

No es fácil servir. Recientemente el hombre comienza a aprender a servir.

El servicio generalmente se interpreta como algo muy deseable, pero raras veces se comprende cuán difícil es servir. Implica sacrificar tiempo, todo aquello que nos interesa y las propias ideas; requiere un trabajo excesivamente arduo, porque necesita un esfuerzo deliberado, sabiduría consciente y habilidad para trabajar sin apego. Estas cualidades no las logra fácilmente el aspirante común; sin embargo, la tendencia a servir es una actitud que posee hoy una vasta mayoría de personas en el mundo. Tal el éxito obtenido por el proceso evolutivo.

A menudo se considera que servir consiste en lograr que las personas adopten el punto de vista de aquel que sirve, porque para el seudo servidor es bueno, verdadero y útil y, lógicamente, creerá que será bueno, verdadero y útil para todos. Muchos creen que servir es darle algo al pobre, al afligido, al enfermo y al desgraciado, porque consideran que deben ayudarlos, sin comprender que esta ayuda se ofrece primordialmente porque se sienten incómodos ante las condiciones afligentes y, por lo tanto, deben esforzarse por mejorar tales condiciones a fin de sentirse nuevamente cómodos. Esta forma de prestar ayuda, alivia el propio malestar, aunque no logre liberar ni aliviar a los que sufren.

El servicio demuestra con frecuencia un temperamento preocupado o superactivo, o bien una disposición de autosatisfacción que lleva a su poseedor a realizar ingentes esfuerzos para cambiar las condiciones y convertirlas en lo que él cree que debe ser, obligando así a las personas a estar de acuerdo con lo que el servidor cree que debe hacerse.

También el servicio puede surgir del deseo fanático de seguir los pasos del Cristo, el gran Hijo de Dios que “hizo el bien” y dio el ejemplo para que siguiéramos Sus pasos. Por lo tanto estas personas sirven por el sentido de obediencia y no por el sentimiento espontáneo de exteriorizarse hacia el necesitado. Allí no existe esa cualidad esencial de prestar servicio, y todo se reduce a tentativas. El servicio puede similarmente efectuarse por un profundo y arraigado deseo de alcanzar la perfección espiritual, considerada una de las facultades necesarias para el discipulado, y el que quiere llegar a ser un discípulo debe servir. Esta teoría es correcta, pero carece de la sustancia viviente del servicio. El ideal es correcto, verdadero y meritorio, pero el móvil que subyace en él es completamente erróneo.

El servicio puede ser prestado porque está de moda y se ha convertido en una costumbre el estar ocupado haciéndolo de algún modo. La marea sube. Todo el mundo sirve activamente en sociedades de beneficencia, en empresas filantrópicas, en la Cruz Roja, en instituciones de elevación cultural y en la tarea de aliviar las malas condiciones del mundo. Servir está en boga. Servir da la sensación de poder, conquista amigos y es una forma de actividad grupal y, con frecuencia, beneficia mucho más al servidor (en el sentido mundano) que al servido. Sin embargo, a pesar de los móviles erróneos y las falsas aspiraciones, se presta un constante y espontáneo servicio. La humanidad va hacia una correcta comprensión de lo que significa servir.

Cuando el yo personal inferior se subordina a los ritmos superiores y obedece a la nueva Ley del Servicio, entonces la vida del alma comienza a fluir a través del hombre y llega a los demás: el efecto que produce en su familia y en su grupo inmediato se demuestra en real comprensión y en prestar verdadera ayuda. A medida que se aplique esa corriente de vida afluirá con más fuerza y se extenderá desde el pequeño grupo familiar circundante hasta quienes se hallan en las inmediaciones. Entonces se hace posible una amplia serie de contactos hasta que, oportunamente (si han vivido varias vidas influidos por la Ley del Servicio), el efecto de la vida afluyente puede llegar a ser nacional y mundial. Pero esto no debe ser planeado y tampoco se luchará para imponerlo como un fin en sí mismo. Será una expresión natural de la, vida del alma, adquiriendo forma y orientación de acuerdo al rayo a que pertenece el hombre y a la expresión de su vida pasada, y estará coloreada y ordenada por las condiciones ambientales – de tiempo, período, raza, edad. Será una corriente viviente y una acción espontánea, y la vida, el poder y el amor demostrados, provenientes de los niveles del alma, tendrán una fuerza poderosa y atractiva sobre las unidades del grupo con las cuales el discípulo puede entrar en contacto en los tres mundos de expresión del alma”.

Dwjal Khul (maestro Tibetano), a través de Alice Baily

El discipulado en la Nueva Era, Vol. II

¡Urgente! Polaridad femenina.

Quisiera hacer una lectura diferente, en un día como hoy.

La mujer cobra un 20% menos que un hombre como profesional, en los sitios donde puede ejercer como tal. No puede acceder a los mismos puestos que un hombre, en otros ni siquiera puede trabajar, como tampoco puede ir en coche o bicicleta. La mujer es sometida, agredida, obligada a ocultarse por ropajes o celosías, encerrada, tratada como mercancía, objeto sexual, mutilada… Su nacimiento puede suponer incluso una desgracia familiar, resuelta con el abandono o el asesinato. En el mejor de los casos, se le da un puesto de segunda fila. En el peor, se la relega a la última bancada del fondo.

Sin embargo, como decía, en el día de hoy me viene a la cabeza una lectura diferente. Tal vez no de respuestas sino de preguntas, que trascienden los conceptos de mentalidad, cultura, de hombre y de mujer.

Tomando el mayor distanciamiento, y recalando meramente en las esencias de la energía, tal y como se vio desde los conocimientos ancestrales, todo cuanto existe justamente existe gracias a un conjunto equilibrado y dinamizado de energía polarizada. (Y resalto lo de “polarizada”, que no “contraria”). Las religiones o creencias que ahora damos en llamar paganas tenían clara la existencia del Dios y la Diosa. El taoísmo nos habla del ying y el yang. Desde la metafísica sabemos que existe una única energía en el Universo y que esta se manifiesta en infinitas miríadas de posibilidades según el nivel de conciencia y cometido que deba tener dicha manifestación. Una única energía que proviene, surge de (que en realidad es) la Fuente. Pero incluso la inabarcable naturaleza de la Fuente se manifiesta bajo este principio de polaridad equilibrada y dinamizada /dinamizadora. Así es como junto a la esencia de Dios-Padre se manifiesta la esencia del Espíritu Santo, el Amor activo de Dios, que da lugar, como extensión de Sí mismo, de la propia dinámica de Su Propio Amor: la Creación. Nosotros. El Hijo (los Hijos). La Tercera Persona del Verbo que dice el catolicismo. El resto, el Multiverso que habitamos, vino por añadidura en aras del Amor-Libertad. Como el “espacio propio” donde poder co-exisitir.

Las fuerzas generadoras, activas, masculinas en equilibrio natural con las fuerzas generativas, pasivas, femeninas constituyen unas de las claves de la estructuración cohesionada del Multiverso. Ley de polaridad. El Kybalión. ¿Lo recuerdas? Eso por un lado. Por otro son la base interna de toda la actividad co-creadora a través de la cual progresa la evolución global (ley de generación, ley del ritmo). La nuestra y, por extensión (ley de vibración), la del Universo.

Desde hace ya demasiado, la energía masculina se ha alzado con el protagonismo en nuestro devenir terreno y lo femenino se domeña, aparta o elimina. Empezando por el propio Planeta, por Gaia. Calendario solar, patriarcado, acción constante… Sin la correspondiente energía femenina, la masculina únicamente es capaz de “parir” producción, nuestro actual mundo. Construcción, destrucción, dinero, compra, venta, eliminación de obstáculos… Toda nuestra maquinaria/abstracción socioeconómica es prototípica de ello. La espiritualidad, también. Dioses que castigan si no se llega al “objetivo” o si se discrepa. Incluso la felicidad. Se ha de ser feliz. Se venden mil métodos para que lo seas rápidamente y sin esfuerzo. Hasta pastillas que te ayudan a barrer lo que te haga sentir distinto.

Producir. La energía masculina no puede hacer más que producir, por definición. No generar. Por lo que es un sistema que se agota en sí mismo. Con las nuevas energías Acuario, desde 2012 especialmente, estamos asistiendo (soportando) a la podredumbre de este imperio.  

Hacer. Lograr. Tener. Acumular. Son las premisas de este falso avance, de una supuesta mejora de vida donde el significado de una “vida mejor” se mantiene enquistado en la misma rueda. Un sistema que se nos vende como de beneficiario, pero del cual somos la leña de la caldera. El sistema por el sistema. Todo un engranaje que nos aleja del contacto con la otra energía, la femenina. La energía de SER. De la conexión. La reflexión. La atención.

Resulta imperioso devolver el empoderamiento femenino al lugar que le corresponde.

Tiempo es ya de volver a instaurar el equilibrio.

Urge. No tenemos ni idea de cuánto.

Gabriel Padilla

www.gabrielpadilla.es

 

 

Los peligros de la Dualidad

Nuestra realidad terrena parece estar regida por la dualidad. Así lo contempla, desde antiguo,  el conocimiento taoísta y su no siempre bien entendido (en Occidente) concepto de Yin Yang. Bajo la imagen de la montaña, observando su ladera de luz y su contra parte sombría, esta teoría asume que nuestra realidad se basa en pares de contrarios: sombra-luz, femenino-masculino, pasivo-activo, contracción-expansión, arriba-abajo, energía-materia, generación-crecimiento, pesado-ligero, sol-luna, vacío-plenitud… Y si bien miramos, así parece que es. Mar-montaña. Campo-ciudad. Tierra-Cielo…

El Hombre no se escapa de ello. Tradicionalmente hemos venido asumiendo esta característica dual. Los diálogos medievales entre el corazón y la cabeza. La eterna batalla entre razón y emoción. El supuesto antagonismo entre cuerpo y espíritu. La problemática relación, esta ya más actual, entre la identidad de Luz y la identidad terrena…

Hemos culpado al cuerpo. Lo hemos visto como a un antagonista, lastre de nuestro espíritu, cuya imperfección y vicios impiden alcanzar a vivir en la gloria del espíritu, en la virtud de la Luz, en el placentero calor del amor de Dios… Hemos culpado a la emoción, a los sentimientos en pro de lo tangible, comprobable, mesurable, de la fórmula, de la lógica, de un raciocinio estructurador, predecible, normativo, directivo y etiquetador. Actualmente, al contrario, señalamos a la mente, que distorsiona la realidad, o la aprehende en función de su estructura neuronal, limitada, dado que únicamente puede aprender en base a la percepción de los cinco sentidos y en ningún caso es capaz de alcanzar la realidad no visible, inmaterial, etérica que sí alcanza a comprender y conectar el corazón, la intuición… bajo la que queremos vivir.

La filosofía taoísta lo tiene muy claro. Lo Yin y lo Yang no refleja realidades contrarias (aunque haya utilizado el término anteriormente), sino complementarias. En segundo lugar, no refleja realidades puras: todo elemento yin contiene algo de yang, y viceversa. En tercer lugar, ambas son relativas y únicamente se definen según el contexto, la acción… (la hoja de un árbol que cae es yin, pero cuando brota en primavera es yang; el agua helada es yin, pero el vapor de agua es yang). En cuarto lugar, ambos son partes indisolubles del Todo (Tao).

Nosotros en cambio seguimos empeñados en mantener la confrontación de partes, que en el caso del Hombre y su desarrollo y comprensión global, resulta altamente contraproducente. Entendemos o tratamos las “partes” como opciones excluyentes; ensalzando a una como la deseable, a veces por inalcanzable; señalando como culpable a la considerada contraria. Y la problemática no está en la naturaleza de estas “opciones”, que vemos como antitéticas. Ni siquiera en la existencia de dichas “opciones”, que hemos dado a entender como un camino de elecciones buenas/malas. La problemática se genera en cuanto las hemos considerado opciones y no partes del mismo todo.

No existe separación alguna entre nuestro Yo celeste y el yo terreno. El segundo es una manifestación del primero, anclada en un “recipiente” animal, mortal, tercerdimensional. Pero sigue siendo el mismo Yo, que coexiste en una realidad terrena, con la finalidad de llevar a cabo un aprendizaje que esta, con sus especiales características, le proporciona y que él necesita.

Tenemos tendencia a negar la vida terrena. A culpabilizar al cuerpo, a la carne, al entorno, al dinero, a la familia, a la vida laboral, a nuestro tipo de vida, a la sociedad… de no poder Ser, en mayúsculas. A pesar de que las energías son cada vez menos densas, y que nuestras identidades de Luz pueden permeabilizarse más y mejor en nosotros, seguimos estando en el mismo punto. Manteniendo la visión de la dualidad. Arriba y abajo. Nosotros y Ellos. Como si nuestras identidades de Luz, al cabo, fuesen un Ser meramente relacionado con nosotros.

La actual merma de densidad terráquea ha favorecido muchísimo el hecho de que nuestros Yoes de Luz puedan vehicularse más fácilmente en nosotros. Pero somos nosotros quienes hemos de hacer cuanto podamos por no trabar esa conexión o solventar los impedimentos que provocan ese distanciamiento. El precio de vivir en la dualidad, alejados u obviando a nuestro Yo de Luz es demasiado alto. Estas son las principales consecuencias:

  1. No nos llega la “voz del alma”. Es a través de la realidad multimensional que se vehiculan los “mensajes del alma”. La voz de nuestro Yo Superior (nosotros, en el plano etérico), pero también de nuestros guías, Maestros… No podemos recibir de manera adecuada la ayuda de los Hermanos celestes. No hay intuición, corazonadas… o estas son erróneas, meros “juegos mentales”. No surgen las “causalidades”.
  2. Al no recibir la voz interna, o no recibirla con claridad, tampoco sabemos cuáles son los pasos que en ese momento de nuestra vida debemos dar. Nosotros desconocemos cuál es el proceso evolutivo que estamos siguiendo. Nuestro Yo Superior sí lo conoce. Pero no nos llega su orientación.
  3. Se impide el aprendizaje del alma. No entendemos aquello que nos sucede, o porqué sucede de esa manera. Nos da la sensación de que el mundo pasa por nuestro lado o que las circunstancias son las que dirigen el día a día.
  4. Por otro lado, nos disponemos de las herramientas de Luz o recursos que pertenecen a nuestra realidad Superior.
  5. Predominan nuestras partes de sombra. La parte mental y emocional empiezan a cobrar un protagonismo no deseado, en esa falta de comprensión de la realidad. Aparecen sensaciones de soledad, de apatía, de falta de control… Nos sentimos desconectados de nuestro poder personal.
  6. Baja, por lo anterior, nuestra vibración. Se debilita el campo áurico y emitimos una vibración distorsionada que atrae otras vibraciones (personas, situaciones…) que no nos benefician.
  7. Tenemos la sensación de que la vida no fluye y de que hemos perdido (o no encontramos) nuestro sitio.
  8. Es una de las causas de la aparición de dolencias y enfermedades: “Toda enfermedad es desarmonía en el alma. La enfermedad aparece donde no hay alineamiento entre alma y la forma, la vida y su expresión” [Alice Bailey, La curación esotérica]; “La enfermedad es el resultado, en el cuerpo físico, de la resistencia de la personalidad a ser guiada por su alma” [doctor E. Bach].

Es fundamental, por ello, que no olvidemos nunca nuestro trabajo personal. Que nos conozcamos. Que aprendamos a reconocer qué actitudes, pensamientos… nos son realmente propios o forman parte de un prisma distorsionado (por la emoción, por una creencia, por influencia de otras personas, del entorno…). Es fundamental dedicarnos un tiempo diario a conectar con nuestro interior. A evaluar cómo fluyo, cómo me fluye la vida, qué está ocurriendo y lograr el entendimiento de ello. Es importantísimo no acostumbrarnos a estar mal, a la carencia, a la falta de fluidez, a los estados “vegetativos” en los que nos dejamos arrastrar por la corriente. Y si no somos capaces de llevar a cabo estos procesos de introspección no dudemos en buscar ayuda. Pero recuerda siempre esto: tú estás aquí para llevar a cabo una misión. Y esta misión: a) nadie más que tú la puede llevar a cabo; b) el beneficio de esta repercute directamente en el proceso evolutivo de otros compañeros de vida, y por consiguiente, del planeta y del Universo. Por ello TÚ ERES IMPORTANTE. TU VIDA ES IMPORTANTE. TU FELICIDAD ES IMPORTANTE. Porque EL UNIVERSO NO SERÍA LO MISMO SIN TI.

Gabriel Padilla

http://www.gabrielpadilla.es

 

Irdin. Los códigos de la matriz universal

Irdin es el nombre que se le da al “lenguaje del Universo”. También se le conoce como “tercer lenguaje”, “lenguaje de los ángeles” o “el lenguaje de las estrellas”. Se dice que es el “idioma” mediante el cual nos comunicamos en la interdimensionalidad de la Creación.

Como tal, tenemos conocimiento de él y de su existencia a partir de los contactos que distintos grupos tuvieron en Los Terrones y el cerro del Uritorco, ambos en Córdoba (Argentina). Lugares donde se canalizaron unas palabras o mantras en un idioma extraño que permitían el contacto la ciudad interrena de Erks. Aunque se presume que de este idioma ya hablaban otros estudiosos y canales. En los años 70, hicieron referencias el italiano Eugenio Siracusa o el conocido Grupo Rama, dirigido por Carlos y Sixto Paz Wells. Mas ya en los 50, Marion Dorothy Martin, más conocida como Thedra, publicó un compendio a partir de su labor en los Andes. Recojo esta información de Ricardo González (Las Luces de Erks, (2012) y Talampaya. La otra historia de Erks (2013)).

Existen unos trazos, que se consideran escritura en Irdin.

Escrito en irdin.jpg

También un diccionario de palabras (lo podéis descargar fácilmente por internet), donde los expertos ven influencias de lenguas antiguas como el arameo, el quechua, el aimara o el sumerio. Y toda una recopilación de mantras

WHYTHAIKON: Invoca la energía de la determinación, persistencia, voluntad y Fé.

WHYTHAIKON WHYTHAIKON / HUAI-AI HI  THAIAHANNI / NAYIANA  WHYTHAIKON / WHYTHAIKON WHYTHAIKON.

MAYHUMA: Purificación del campo magnético, elevación de las energías.

UARAP KIKUA TUN / UARITUMI KISAIDU / SAIBIRANA TIUAK MAYHUMA / MAYHUMA MAYHUMA/ VARAITUN KISAGUA / BINURATU SIRI KIUA / IMINA SARI MANIGUA / MANAI KATUN KISAGUA / MAYHUMA SHAKTI IGUANA / MAYHUMA SHAKTI IGUANA / MAYHUMA SHAKTI IGUANA.

Sin embargo, aunque se pueda leer, hablar, cantar, ¿escribir? Irdin no es un lenguaje, un idioma o una lengua. Lo conocemos principalmente en este “formato” porque es cómo nosotros podemos alcanzar a utilizarlo. Al igual que en muchas otras ocasiones, sería la adaptación resultante del paso por nuestros filtros de comprensión humana. Pero ni es un sistema de signos pactado a través de los que establecer una comunicación, tal y como definimos nosotros el “lenguaje”, ni mucho menos la manifestación particularizada de un lenguaje por una comunidad de hablantes, según la definición que tenemos de “idioma”. En el Multiverso de la Creación tan solo existe vibración. Vibración que comunica. Vibración que surge de la proyección de la energía de una conciencia. Así es como nos reconocemos y comunicamos en la multi dimensionalidad. También como co-creamos y evolucionamos. (Ya hablaré de ello más adelante en otro post). Esa comunicación (intercomunicación) creadora, vibracional es lo que llamamos Irdin. Su expresión más cercana a las posibilidades que sostiene en la propia Creación, las podemos encontrar en otra de las formas en las que podemos utilizarlo, aquí, en el plano terreno, y que conocí gracias a la generosidad de mi buena amiga y gran canal, Mariana Aguilar: los símbolos.

Aligerados del peso de la equivalencia necesaria para su comprensión, que lastra el concepto de “idioma” o “lenguaje” es en los símbolos donde más apropiadamente nos podemos desenvolver con Irdin. La abstracción geométrica de cada uno de ellos nos enlaza con la abstracción de la energía a la que está vinculado, trascendiendo el concepto único o unívoco.

He de reconocer que aún no he dado con el origen, o cuándo o a través de quién surgieron los símbolos Irdin que hasta ahora conocíamos. Seguiré buscando. Pero he aquí algunos de los 55 que hasta ahora teníamos. Aquí tenéis algunos de ellos.

CUADRO IRDIN.jpg

Sin embargo, desde principios de 2016 estoy teniendo el privilegio de canalizar, muchos de ellos en las mismas sesiones de sanación evolutiva que realizo, nuevos símbolos. Nuevos códigos Irdin que, a medida que los he ido canalizando, han venido junto con un sistema de sanación. Aquí os dejo algunos de ellos.

CUADRO Nuevo IRDIN.jpg

 

Todos estos nuevos Irdin, como decía líneas atrás, complementan a los conocidos anteriormente y, con total seguridad, iremos recibiendo más de ellos. Pero no han llegado solos. A medida que los he ido recibiendo han venido acompañados de una dinámica propia de trabajo, de una forma distinta de sanación. De manera que, independientemente de su uso individualizado, en su conjunto, conforman un sistema extremadamente puro, avanzado, rápido y eficaz encarado a solventar -tal y como lo he recibido y se me ha dado-, las trabas que impiden la evolución de Ser, y la consecuente manifestación de su esencia, aquí, de manera que la persona tratada pueda alcanzar con mayor agilidad la conexión con su propia esencia y Maestría interna para poder llevar a cabo los procesos que su alma ha venido a trabajar, aquí, en el plano terrestre. Trabas personales, heredadas, adheridas, kármicas… Generadas de las propias experiencias, del entorno, de energías adversas, de la familia, los ancestros, de vidas pasadas o de existencias anteriores, en otros planos. Tal y como se me dijo, este sistema se ha dado en llamar Quantic Irdin y, a partir de una primera sistematización didáctica de todo el ingente cúmulo de información (también de responsabilidad por mi parte) que conlleva, apenas ahora empiezo a divulgar (este post sería la primera acción “masiva” de ello) para beneficio de todos. Comprobando así, una vez más que, si bien el “lenguaje Irdin” puede ser contemplado como un medio de intercomunicación con los otros planos, su verdadera expresión se manifiesta cuando trabajamos con él como “lenguaje de manifestación”, cuando activamos, desde nuestra Luz, la Luz del código-matriz desde la que Irdin en realidad surge. Esa es la verdadera esencia de Irdin: los códigos de Luz de la propia Matriz del Universo. No en vano se le ha llamado “tercer lenguaje”, el lenguaje de los Elohims. Y ahora, cuando la vibración y el despertar lo ha permitido, empieza a llegar a nuestro plano, para nosotros. o puedo menos que decir AN’ANASHA (en irdin, “gracias”).

Gabriel Padilla

https://www.gabrielpadilla.es/formación/quantic-irdin/

WEBGRAFÍA:

-Mantras Irdin: http://universoirdin.blogspot.com.es/p/letras-de-mantras-irdin_12.HTML

 

-Web de Ricardo González. “Irdin, la lengua cósmica”

http://www.legadocosmico.com/articulo.php?page=irdin-la-lengua-cosmica

2018. Conexión. Construcción. Despertar

Podría volver a repetir la frase con la que empecé el post de la dinámica del 2017, en este mismo. En aquel momento decía que “2017 era un año fundamental”. Pues bien. De igual manera diré, 2018 “es un año fundamental”. Aquél lo fue por representar el final de una etapa, dentro del proceso global que se iniciara en 2012, en la que desde la Hermandad y nuestras propias identidades de Luz se ha pretendido dar un toque de atención y acelerar los procesos ascensionales de cada uno, con la finalidad de reconducir hacia el sentir Acuario que tanto ha ido chocando contra las viejas estructuras, ideas y acciones que aún lastramos de los deberes no realizados en la Era anterior (tal y como he expuesto en conferencias y el prólogo del libro; por ello no me extenderé al respecto). No en vano, a esta etapa (2012-2020) se vino a denominar “la Llamada del Guerrero”.

Hasta 2017, el trabajo ha consistido, visto con perspectiva, en adquirir una toma de conciencia respecto de nuestro mundo por un lado. Por otro, en salvar cuantos obstáculos internos, especialmente mentales y emocionales, aunque no únicamente, han ido emborronando el camino que nos conduce a nuestra propia Esencia, manteniéndonos en una turbulenta dualidad en la que parecía que siempre asumían el protagonismo nuestras sombras. Desde lo que cada uno ha podido hacer, lograr, trabajar, el pasado 2017, comandado desde las energías de Rayo Violeta, suponía, como colofón final, para facilitar la conexión con nuestra propia maestría interior [ver post].

En 2018, la “Llamada del Guerrero” cobra más sentido que nunca. A partir de este año, y en los dos venideros, el final de período, la dinámica que se va a pedir es la del trabajo exterior. Que Todo ese aprendizaje que hemos llevado a cabo lo externalicemos. Que seamos más proactivos que nunca. No en vano el camino para este año viene amparado por la energía del Rayo Azul.

El Rayo Azul es el Rayo del Inicio. Se caracteriza por ser un Rayo de energía plenamente masculina, de acción que nos incitará a materializar el sentir acuariano, manifestando y poniendo en práctica cuanto hemos aprendido en estos años, en nuestro entorno. Hasta ahora hemos actuado, sí, pero centrados más en las resoluciones de las cuestiones internas hemos sido capaces de sostener situaciones que no se ajustaban a derecho. Ahora ya no podremos. La necesidad, desde el Alma, de enderezar aquello que no es de Justicia pasará por delante. Recordemos que el Rayo Azul es el Rayo del Justo Orden Divino, aquel que permite sostener el entramado de Luz-Amor de la Creación sin desvíos y no duda en confrontar todo cuanto no se ajuste a ese Derecho Consciente. Y para ello no duda en la “confrontación” o la “destrucción”.

El maestro Saint Germain en sus escritos hace mucho hincapié en ello: “al igual que el campesino hace con su terreno antes de sembrar la semilla, este Rayo remueve, destroza y prepara la tierra, para recibir la simiente de los siguientes Rayos”. Destruir para construir. De manera que la dinámica proactiva de este Rayo es la que promueve la desaparición de formas caducas, sean especies animales, vegetales o civilizaciones que han terminado su ciclo evolutivo y deben dejar paso a lo nuevo. Radiaciones solares, glaciación, colisiones estelares o revueltas, guerras incluso llevan la marca de la energía Azul. Hemos de prestar atención, por lo tanto. Ya que las energías azules dirigen a la acción, pero ¿qué pasa cuando esta acción no se lleva a cabo desde la Conciencia? Movimientos militares, libertarios, separatistas, tribunales de justicia, revueltas pueden tener un protagonismo, de una manera u otra a lo largo de este período anual aupados por esta vibración. Citando las palabras del propio maestro:

“la persona inconsciente, no preparada, el Primer Rayo la transforma en un ser violento, en un ser autocrático, en un ser decidido a cumplir su voluntad a pesar de todo y de todos, mientras que un ser entrenado, un estudiante de la luz, el Primer Rayo le conferirá el poder conocer y adentrarse en los misterios de la voluntad divina; manifestará un criterio sumamente amplio y equilibrado acerca de la justicia y del amor, como dos pilares indispensables en la vida de los seres humanos; manifestará una fuerza de voluntad a prueba de todo y su vida, muchas veces, será un ejemplo de lo que los más altos principios de justicia pueden lograr en la tierra; llegan a ser grandes líderes, porque su vida es un ejemplo difícilmente seguido por el resto de las personas”.

Es por ello, ahora más que nunca que la conciencia de Luz y Amor debe estar absolutamente presente en todos nuestros actos. Que el sentido de lo Justo se mida desde la Luz, no desde el ego. Será un año donde, como dice el evangelio de Mateo “por sus actos les conoceréis” [Mat. 7:15]. Ahora bien, tengamos presente un matiz importante: es un año (Rayo) que destruye para construir, lo cual no significa que sea un año de logros definitivos; para ello necesitaremos las energías venideras.

Mas no es esta la única dinámica de la vibración Azul. Hay otra más. Quizá la fundamental. Si hablamos de Orden, por extensión Justicia Cósmica, si hablamos de Origen, de Principio como características es porque este, el primero de loa Rayos Cósmicos, es el que mantiene mayor vinculación con la Unidad Primigenia, con la Fuente. En metafísica tradicional se dice que es la energía de Dios-Padre, de la que todo surge y hacia lo que todo regresa; alpha y omega.

La numerología de la fecha nos indica exactamente a lo que nos referimos. Estamos ante un año 11. El primero de los números maestros, cuya enseñanza es la de equilibrar cielo y tierra, realidad celeste y tercerdimensional, para hacerlo realidad en este plano. La realización del Plan Superior en el mundo terrenal. Para otros, también es el número de las revelaciones; de la revelación de Dios.

En 2017 veíamos que el logro que se facilitaba era el alcanzar la Maestría Interior. Ahora, en 2018 se nos va a facilitar más que nunca, si hemos hecho el trabajo interno, si estamos preparados, la comunión con nuestra propia Unidad.

A la par que una parte de nuestro mundo conocido (social, económico, político, personal…) pueda tambalearse, esta año recibiremos más ayuda, más orientación, más señales. Mucha gente, aún no consciente, se dará cuenta, a poco que tome una mínima conciencia, de que sí, “hay algo más”, de que “no estamos solos”. Quienes estén en su camino verán facilitarse la andadura. Quienes sean canales, sanadores… aún a medio despertar o con resistencia a ello recibirán claros indicios de por dónde deberán ir. Y la Hermandad estará más afianzada con nosotros que nunca. Todo aquel que tenga oídos, podrá oír, quien tenga ojos podrá ver en relación a su camino, a su vida y a su misión. Simplemente cuando nuestras zonas de confort se tambaleen, deberemos mantenernos firmes, en confianza, y desde nuestro Ser y nuestro Sentir pasarlo todo por el filtro del Amor-Sabiduría.

Por un año de Luz, conexión y conciencia.

Feliz 2018.

Gabriel Padilla

www.gabrielpadilla.es

RECOMIENDO VER:

> 2018. El compromiso por la Ascensión

> Conferencia: la disciplina del Amor

 

 

 

Meditación para la Paz y Unidad

Tras los desgraciados atentados terroristas en Barcelona, me pidieron colaborar en un pequeño encuentro por la Paz. La presente meditación fue canalizada para aquella ocasión, con la consigna por parte de los Maestros de divulgarla a fin de que, libremente, pueda ser utilizada por todos aquellos que quieran reunirse para llevar a cabo una acción de Luz sobre un territorio en conflicto, en guerra, que haya sufrido desastres naturales, que esté bajo el yugo de la injusticia política, que esté siendo devastado… etc.

Únicamente se debe tener en cuenta que debe realizarse en grupo. Un grupo que trabajará en círculo y, en el caso de ser un grupo excesivamente grande, en diferentes círculos concéntricos.

Tal y como se me encomendó, aquí os la dejo a vuestra disposición. Grabada en mi canal de YouTube y el texto de la misma.

MEDITACIÓN DE PAZ Y UNIDAD

Canalizada por Gabriel Padilla, para su libre uso, el 21 de agosto de 2017

PRIMERA PARTE: Preparación

  1. Nos relajamos. Liberamos cualquier tensión que pudiéramos tener.
  2. Elevamos nuestra petición a los Maestros, Guías, Ángeles y Arcángeles que nos acompañan que sellen la sala donde vamos a llevar a cabo el presente trabajo, con fuertes muros de Luz que nos protejan de cualquier interacción energética que pudiera producirse.
  3. Así mismo, pedimos que limpien la sala de cualquier energía densa, mal calificada u oscura.
  4. Elevamos nuestra petición a los Maestros, Guías, Ángeles y Arcángeles que nos acompañan par que sellen y protejan nuestro canal de Luz, y lo mantengan a salvo de cualquier interferencia no deseada.

SEGUNDA PARTE: El corazón Ascendido

  1. Pedimos que un rayo de pura Luz ascienda desde el mismo centro de la Tierra hasta nuestro cuerpo físico.
  2. Permitimos que entre en nuestro cuerpo físico  a través del canal central y ascienda hasta nuestro chacra corona.
  3. Anclaremos la conexión de esta corriente energética de Tierra en nuestro chacra corona realizando una gran respiración profunda.
  4. a continuación, pedimos que un rayo de pura Luz descienda desde el mismo centro del Universo hasta nuestro cuerpo físico.
  5. Permitimos que entre en nuestro cuerpo físico  a través del canal central y que descienda hasta nuestro chacra raíz (primer chacra).
  6. Anclaremos la conexión de esta corriente energética del Universo en nuestro chacra corona realizando una gran respiración profunda.
  7. La nueva energía que ha ido formándose en el primer chacra y la que ha ido formándose en el corona la visualizamos como dos esferas de luz que, siguiendo el canal central del cuerpo, ascienden y descienden hasta llegar al corazón, donde unificaremos ambas.
  8. La nueva unificación energética la elevaremos hasta el timo, el Corazón Ascendido permitiendo que este brille, irradie y vibre en todo su esplendor.

TERCERA PARTE: Acción individualizada desde la multidimensionalidad.

  1. A través de nuestro canal central, nos elevamos desde el timo hacia nuestro Yo Superior, nuestro Ser de Luz, que co-habita en la multidimensionalidad.
  2. Conectamos con el corazón diamantino de nuestra esencia multidimensional de Luz, de nuestro Yo Superior.
  3. Nos permitimos reconocer la pureza de dicha energía (la energía diamantina de nuestro corazón de Luz). Y a la vez me permito reconocer la energía de todos los corazones de los hermanos que están llevando a cabo el presente trabajo.
  4. Sintiéndome en unión, desde la esencia y la conciencia de mi corazón diamantino envío/proyecto un rayo de luz sobre la zona afectada.
  5. A continuación amplío el radio de acción a la región.
  6. Después al país.
  7. Finalmente al continente.

CUARTA PARTE: Acción colectiva desde la multidimensionalidad.

  1. Formamos un círculo al rededor del Planeta, desde la multidimensionalidad.
  2. Enviamos ahora energía desde nuestros corazones a la rejilla cristal de la Tierra.
  3. Unificamos todos los corazones de todos los hermanos que estamos actuando en ese momento, terrestres o celestes que nos estén apoyando y creamos una corriente circular entre todos ellos.
  4. Desde esta corriente que permanece circulando en el grupo en todo momento,  volvemos proyectar (la imagen que me mostraban era como los radios de una rueda) ahora con mayor fuerza nueva corriente de energía sobre la rejilla terrestre.

 

Gabriel Padilla

http://www.gabrielpadilla.es