vivir el presente

La conciencia del ahora



La mente siempre está en el pasado o en el futuro. No puede estar en el presente, es absolutamente imposible para la mente estar en el presente. Cuando estás en el presente, la mente ya no está ahí, porque mente equivale a pensar. ¿Cómo puede pensar en el presente? Puedes pensar en el pasado; ya se ha convertido en parte de la memoria y la mente puede trabajar con ello. Puedes pensar en el futuro; todavía no está aquí y la mente puede soñar con ello. La mente puede hacer dos cosas: puede moverse hacia el pasado, donde hay espacio de sobre para moverse, el vasto espacio del pasado, en el que puedes seguir y seguir penetrando; o puede moverse hacia el futuro, donde también hay un espacio infinito, en el que puedes imaginar y soñar sin límites. […] El presente es solo una línea divisoria, nada más. Separa el pasado del futuro, no es más que una línea divisoria. Puedes estar en el presente, pero no puedes pensar en él […]

Vive el momento. Incorpora todo tu ser al momento. No dejes que el pasado interfiera y no dejes que el futuro se entrometa. El pasado ya no existe, está muerto. Y, como dice Jesús: “dejad que los muertos entierren a los muertos”. El pasado ya no existe. ¿Por qué te preocupa? ¿Por qué sigues rumiando una y otra vez? ¿Es que estás loco? Ya no existe; sólo está en tu mente, es solo un recuerdo. El futuro no existe todavía. ¿Qué haces pensando en el futuro? Si todavía no existe, ¿cómo puedes pensar en ello? ¿Qué puedes planear? Hagas lo que hagas no va a ocurrir y entonces te sentirás frustrado, porque la Totalidad tiene su propio plan. ¿Por qué te empeñas en hacer tus propios planes en contra de los suyos?

La existencia tiene sus propios planes, es más sabia que tú. El todo tiene que ser más sabio que la parte. ¿Por qué finges ser tú el todo? El todo tiene su propio destino, su propio cumplimiento. ¿Por qué te molestas con eso? Hagas lo que hagas, será un pecado, porque te perderás el momento, este momento. Y eso se convierte en un hábito – que se convierte-, si empiezas a perderte, se convierte en una forma habitual; y entonces cuando el futuro llegue, te lo perderás también, porque cuando llegue ya no será un futuro, será un presente. Ayer estabas pensando en hoy, porque entonces hoy era mañana; ahora es hoy y tú estás pensando en mañana, y cuando llegue el mañana se habrá convertido en hoy, porque todo existe aquí y ahora; no puede existir de otro modo. Y si tienes un modo fijo de funcionar, de manera que tu mente siempre mira al mañana, ¿cuándo vives? El mañana nunca llega. […]

Se dice en las antiguas escrituras tibetanas que Dios acude muchas veces a ti, pero que nunca te encuentra allí donde estás. Llama a tu puerta, pero el habitante no está; siempre está en algún otro sitio […]

Tú no estás presente. No estás en el presente ni para el mundo ni para ti mismo. Esto es estar dormido […] El dueño de la casa no está. Los ojos miran, los oídos oyen, pero el dueño de la casa no está presente dentro. Los ojos no son más que ventanas; no pueden ver a menos que veas por medio de ellos. ¿Cómo va a ver una ventana? Tienes que ponerte tú en la ventana, y sólo entonces puedes ver. ¿Cómo? Es sólo una ventana, no puede sentir. Si tú estás ahí, entonces la cosa es completamente diferente.

Fragmento de Osho, Conciencia. La clave para vivir en equilibrio

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Hoy, aquí, ahora…

Hay un síndrome psicológico que define a algunas personas como “procastinadoras”. Se trata de personas que postergan constantemente con la autoexcusa de que dicha postergación permitirá una mejor resolución del tema. Un ejemplo sería el de: “No llamo ahora para felicitar el cumpleaños porque seguro que está cansado o en familia.

Mejor mañana temprano, antes de ir a trabajar. Así tampoco lo agobio”. Pero al día siguiente consideran mejor hacerlo por la tarde, quizá es demasiado temprano. Y al llegar la tarde, deciden que mejor antes de cenar, que seguro lo pillamos en casa. Lo malo es que luego cree que ya no son horas y lo deja para el día siguiente. Al final, decide que cuando se lo encuentre en el gimnasio. Pero fíjate que se da esta coincidencia. Entonces mejor al salir del vestuario, que con toda al gente en medio…Y ahora por el pasillo, mejor en la calle y nos tomamos un café…pero ¿y si lo invito a cenar a casa?… etc, etc… Total: nunca felicita el cumpleaños. Después de tanto tiempo, ya no viene a cuento y voy a quedar peor. Mejor hacerse el despistado y el año que viene ya lo haré mejor…

Los procastinadores acaban sufriendo un sinfín de molestias al crear/vivir multitud de situaciones incómodas o en las que quedan mal en pro de encontrar el momento oportuno, ideal, óptimo… Aunque en realidad en poco se diferencian de los que esperan a que los hijos sean mayores, y luego a que se casen, y LUEGO a jubilarse para empezar a vivir. En nada se diferencian de todos los que dejan para el fin de semana o las vacaciones esos libros que desean leer, la escapada a otro país, la ruta en bicicleta, las reuniones con los amigos, los momentos de asueto y relax. ¡Como si una semana, como si un año, como si una vida cupiese en unos pocos días!

¿Has pensado cuánto tiempo perdemos en pro de un tiempo mejor, de un tiempo ideal, de un tiempo óptimo? ¿A cuánto resumimos nuestra vida?

HOY, AQUÍ Y AHORA. Aprovecha el verano, las vacaciones, este gran fin de semana de nuestro año laboral. Pero piensa si no deberías cambiar algo cuando vuelvas a tu “vida cotidiana”.

¿Qué significa para ti “cotidiana”?

¿Y “vida”?