superar obstáculos

¿Cuál es tu vaca?

 

Un maestro con su discípulo llegaron a un poblado pidiendo un lugar donde pasar la fría noche. Como en ese poblado todos eran tan pobres, decidieron que se alojase en la cabaña del más “rico”: es decir, de la única familia que disponía de una vaca. Así, al menos, podrían ofrecer leche y queso a los visitantes.

Maestro y discípulo emprendieron su marcha antes de que nadie del pueblo despertase.

-Maestro, he pasado toda la noche en vela pensando en la pobreza tan lastimosa de toda esta gente. ¿No hay nada que podamos hacer para ayudarles?

El Maestro miró al discípulo. Pensó un momento. Retrocedió sobre sus pasos, se dirigió al cercado y sin ningún tipo de titubeo mató a la vaca.

El discípulo se quedó estupefacto. No sabía cómo reaccionar. Pero el Maestro ya había reemprendido el camino. No pudo más que seguir sus pasos mientras intentaba asimilar lo que había ocurrido.

Algunos años después, el joven aún no había logrado quitarse la mala conciencia por haber provocado aquel episodio. Y decidió volver al poblado para resarcir de alguna manera lo ocurrido. Al llegar, no encontró la cabaña de la familia que los había alojado. En su lugar había una casita de ladrillo y un pequeño huerto. Apenado se acercó y preguntó dónde podría encontrar a las personas que antes vivían allí. Pero una amplia sonrisa lo dejó estupefacto. La familia era la misma.

-El día que encontramos la vaca muerta creímos que la vida se nos hundía. Ya no teníamos leche, ni queso, ni mantequilla… Pero había que seguir adelante. Y, nunca se nos había ocurrido pero cambiamos algunos productos por semillas y nos pusimos a plantar un poco de verdura y hortalizas. Al principio era para nosotros, para tirar adelante pero como nos sobraba, empezamos a vender una parte. Ahora tenemos alguna vaca, una casita de ladrillo y de vez en cuando tienen que venir a ayudarnos algunos vecinos del pueblo a los que damos trabajo. ¡Así que ahora la todo va mucho mejor! ¡La vida nos sonríe!