reflejo del interior

La casa de los mil espejos

Un cachorro que husmeando llega a una casa vieja y destartalada. Entra despacito por si hubiera peligro pero la curiosidad inmediatamente lo envalentona. Y al pasar por la grieta de la puerta trasera se encuentra de repente con cientos de perros.

Él no sabe qué hacer, así que mueve la cola tímidamente en señal de paz y saludo. Y los otros animalitos también lo hacen. Entonces, confiado, agacha la cabeza y estira las patas delanteras en posición de juego y los otros perritos también se ponen a jugar con él. Como era tarde, para no preocupar a su dueño, se marcha contento y feliz, diciendo a sus nuevos amigos que volverá en cuanto pueda.

Un perro grandote, feroz, que lo ha visto salir de allí decide entrar a echar un vistazo para ver qué es lo que ha encontrado el pequeñajo, que salía tan alegre.

Al entrar por la apertura de la puerta se encuentra frente a él una manada de perros, también grandotes y feroces. Asustado saca los dientes y les gruñe para dejar claro que no se va a amedrentar. Pero todos los demás hacen lo mismo. Les ladra ferozmente pero al hacerlo, los otros también le responden, de modo que decide salvar su vida y marcharse corriendo. En su huida tropieza con un cartel que alguien había dejado tirado en el suelo y que parece ser que algún día estuvo colgado del poste del jardín. El cartel decía: “Bienvenido a la casa de los mil espejos”