cuerpo de luz

Las 12 dimensiones

 Sus cuerpos físicos existen en la tercera dimensión, la cual se basa en la materia física. La cuarta dimensión es el plano astral, el cual se basa en las emociones. Ambos constituyen lo que denominamos el Mundo de la Creación Más Densa. Estas son las dimensiones en las cuales se desarrolla el juego de la separación. Sólo aquí es posible mantener la ilusión del bien y del mal y sentirse separado tanto del ESPÍRITU como entre ustedes mismos. Se han vuelto muy buenos haciéndolo. Ha sido un juego de la separación muy exitoso pero ya llegó el momento de darlo por terminado. Es por ello que este planeta está en un estado de ascensión. Se encuentra ahora vibrando en el tope superior del plano astral, preciso al borde de la quinta dimensión, la dimensión del Cuerpo de Luz. Como parte del proceso de ascensión, estas dimensiones (más densas) se van a enrollar con las dimensiones más elevadas y dejarán de existir.

Las dimensiones que van desde la quinta hasta la novena constituyen lo que denominamos el Ámbito de la Creación Intermedia. La quinta es la dimensión del Cuerpo de Luz en medio de la cual ustedes están al tanto de que son Maestros y seres multidimensionales. En la quinta dimensión se volverán seres completamente orientados por la espiritualidad. Muchos de ustedes ya vienen desde este plano para convertirse en Trabajadores de la Luz.

La sexta dimensión es la que contiene los diseños de los patrones del ADN para todos los tipos de las especies de la creación, incluyendo los de la humanidad. Allí también están almacenados los idiomas de la Luz. Está constituida principalmente por color y tonalidades. Es la dimensión en donde la consciencia crea a través del pensamiento. Es uno de los sitios en donde ustedes trabajan durante el sueño. Podría ser difícil comprenderlo porque no están en un cuerpo a menos que elijan crear uno. Cuando están operando desde la sexta dimensión, se parecen más a un pensamiento vivo. Crean a través de sus consciencias pero no necesariamente tienen vehículos para esas consciencias.

La séptima dimensión es la de la creatividad pura, la de la luz pura, la de la tonalidad pura, la de la geometría pura y la de la expresión pura. Es un plano de una refinación infinita.

La octava es la dimensión de la mente del grupo y es allí en donde harán contacto con la parte tan inmensa de quienes son. Se caracteriza por la pérdida del sentido del “yo”. Cuando viajan multidimensionalmente es aquí en donde tienen los mayores problemas tratando de mantener sus consciencias unidas, simplemente porque son puro “nosotros”, funcionando con objetivos de grupo. Así pues, podría parecerles como si se hubieran quedado dormidos o en blanco.

La novena dimensión, bajo este esquema que estamos usando, es el plano de la consciencia colectiva de los planetas, los sistemas de estrellas, las galaxias y las dimensiones. Aquí, de nuevo, es muy difícil mantener una consciencia del “yo”: son tan inmensos que todo es “ustedes”. Imagínense ser la consciencia de una galaxia. Cada forma de vida, cada estrella, planeta y mente de grupo de cada especie en ella es “ustedes”. Si visitan esta dimensión, será muy difícil mantenerse conscientes.

Las dimensiones diez a la doce constituyen el Ámbito de la Creación Más Elevada. La décima es la fuente de los Rayos, el hogar de lo que denominamos los Elohim. Es aquí en donde la Luz se diferencia. Es el origen de los planos de la creación que se envían a los niveles del Ámbito de la Creación Intermedia. Pueden tener un sentido del “yo” en este nivel pero no se parecerá al que están acostumbrados aquí. La undécima dimensión es la de la realización de la Luz, es decir, el punto antes de la creación, el de un estado de expectativa muy deliciosa, similar al instante que precede a un estornudo o a un orgasmo. Es el ámbito del ser conocido como Metatrón, el de los Arcángeles y el del Akásico Superior para este sistema de la Fuente. Hay registros akásicos para los planetas y las galaxias, al igual que para el sistema completo de la Fuente. Ustedes están en uno de los muchos sistemas de la Fuente. Es así, pues, que les estamos describiendo apenas un sistema de la Fuente. Uno entre muchos, éste. Si van a otro sistema de la Fuente, lo que experimentarán será distinto. Como Arcángel que soy, mi hogar base es la undécima dimensión. Venimos a ustedes como mensajeros. Después de todo, eso es precisamente lo que significa la palabra “arcángel”. Es una de mis funciones pues poseo muchas. Tengo una de Elohim que no se puede describir con palabras. Tenemos muchos, muchos tipos de tareas.

La duodécima dimensión es la del Punto Único en la cual toda la consciencia se reconoce a sí misma en unicidad completa con Todo Lo Que Es. No existe ninguna separación. Si se conectan con este nivel, ustedes sabrán que son completamente uno con Todo Lo Que Es, con la fuerza creadora. Si hacen contacto con esta dimensión, ya nunca más volverán a ser los mismos otra vez porque no podrán sostener el mismo tipo de separación una vez que hayan experimentado la unicidad completa.

FUENTE:Manual para la Ascensión de Serapis Bey, canalizado por Tony Stubbs

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Merkaba o la Estrella Tetraédrica

Su nombre  es egipcio y se compone de tres palabras:

MER: vehículo de Luz

KA: espíritu

BAH: cuerpo

Popularmente se dice que el Merkaba o Estrella tetraédrica, se construye a partir de una Estrella de David, tridimensionalizada cuando se hacen girar cada uno de los triángulos en un sentido distinto, pero esto no es así. De hacerlo así, daríamos lugar a dos conos, no a dos “pirámides”, que es la verdadera forma que tiene esta figura de Luz. Lo que sí es cierto es que ambas están relacionadas: la estrella tetraédrica, en su tridimensionalidad, constituye la sublimación de acción multidimensional de la bidimensional estrella de David.

La estrella de David, con su forma bidimensional, alcanza a conectarnos con nuestra esencia, con nuestro Yo Soy. No en vano es el anagrama del chacra del corazón. Simboliza, en este plano, la unión perfecta de las energías terrestres y cósmicas; la unión perfecta de ambas identidades en nuestro Yo terreno.

La estrella Tetraédrica, con su forma tridimensional -se construye a partir de dos tetraedros, unidos por un eje central, de forma equidistante e inversa, el uno del otro-, alcanza a ponernos en contacto con la esencia de todo cuanto Es, Fue y Será. Con la conciencia primigenia original.

Trabajar con su multidimensionalidad nos permite purificar y remover los elementos (energéticos, mentales, vibracionales…) necesarios como para promover la ascensión al estado primigenio de pureza.

Energéticamente remueve, activa y purifica el prana vital.

Espiritualmente nos pone en contacto con dimensiones superiores, haciendo resonar nuestro cuerpo de Luz con las dimensiones a las que realmente pertenece. Por extensión se dice que nuestro cuerpo de Luz es nuestro Merkaba.

Por ello su activación requiere de la misma pureza con la que ésta trabaja.


TRABAJO CON EL MERKABA: EL CHACRA UNIFICADO.

Este ejercicio nos ayuda a unificar todos nuestros centros. Restablece nuestra esencia cuando se ha desequilibrado o viciado por el dominio de miedos, dudas, incertidumbres…

  1. Nos centramos, a partir de cualquier técnica meditativa que conozcamos.
  2. Llevamos toda nuestra atención al corazón y a su energía. Desde él, proyectamos delante de nosotros dos tetraedros, enfrentados por la base.
  3. Los unimos por su eje hasta obtener la Estrella tetraédrica.
  4. Nos colocamos en su interior, en su centro, justo en la línea de su eje.
  5. Dejamos que los tetraedros se activen y empiecen a girar.
  6. Permaneceremos en su interior notando cómo todos nuestros centros energéticos se unifican en uno solo.