Péndulo fácil. Apunte de radiestesia

             Radiestesia es una palabra formada a partir de la latina radius y la griega aisthesis (sensibilidad). Esta técnica, consistente en la detección de energías u objetos a partir de varillas metálicas, horquillas de madera formadas naturalmente en alguna rama de árbol o péndulos, es tan antigua como la humanidad. En la antigüedad, los llamados rabdomantes o zahoríes se dedicaban principalmente a localizar agua en el subsuelo o lugares con especiales fuerzas telúricas que pudieran resultar beneficiosas o nocivas para la construcción de un templo, de una casa… o de una ciudad. Se dice que para la fundación de Roma se contrató a un rabdomante etrusco para que indicara el lugar más propicio sobre el que empezar a edificar.

Para quienes crean que esto es mera superstición antigua, cabe decir que en la II Guerra Mundial la técnica se utilizó para la detección de minas o que las grandes petroleras pagan auténticas fortunas a radiestesistas profesionales para la localización (lugar, profundidad…) de bolsas de gas o pozos de petróleo.

Regresando a nuestro tema, de todos los medios, el péndulo es actualmente el más conocido. Se popularizó a partir del siglo XIX, pero la arqueología nos ha permitido conocer que ya se utilizaban en el antiguo Egipto o China.

In estricto sensu, un péndulo consiste meramente en un cordel/cadena/cuerda del que cuelga un pequeño peso (llamado sensor). De modo que un colgante y su cadena o un cordel atado a un carrete de hilo son “oficialmente” un péndulo. En el mercado existen todas las variedades inimaginables. Hay expertos que afirman que el péndulo debe de ser de madera, otros dicen que de mineral; o que la cadena debe de ser de cordón natural. También los hay que estipulan diferentes usos en función de la forma (péndulo Lucis, péndulo egipcio, péndulo de bellota, péndulo bioenergético, péndulo solar, medidor del ambiente…). Pero todo es mucho más sencillo.

Cabe recordar que el péndulo no es un instrumento “mágico”. Carece de cualquier propiedad que se le pueda atribuir. Su funcionamiento consiste en ser un mero receptor, una mera antena como extensión de nuestro cuerpo (de nuestro brazo). Su funcionamiento correcto o no, dependerá de nuestra habilidad (sensibilidad), no del objeto en cuestión. Por lo tanto, cada uno debe escoger el que mejor le sirva.

Cómo escoger un péndulo: Aunque el factor estético puede influir, no debe de ser este el que nos guíe a la hora de escoger nuestro péndulo. Recordemos que el objeto en cuestión funciona como una extensión nuestra, luego debemos comprobar que resulte la “antena” adecuada. Para ello deberemos testar distintos tipos de péndulos. Aquél que nos de las respuestas más claras ¡será el nuestro!

Usando el péndulo por primera vez: Su funcionamiento es muy sencillo. Básicamente a través del péndulo obtenemos tres respuestas: sí, no, depende/no sabe/no contesta. Y cada una de ellas se manifiesta a partir de un movimiento pendular concreto. Muchos expertos y muchos libros estipulan movimientos exactos para cada respuesta, pero mi experiencia me ha demostrado que cada uno de nosotros tiene “su propio lenguaje”. Y ahora se trata de averiguar cuál es; cómo nos “habla”.

Para empezar, lo primero que deberemos hacer es sujetarlo por el cordel o la cadena y mantener la mano y el brazo quietos, con la tensión justa como para no moverlo, pero sin ejercer una tensión excesiva.

  1. Con el péndulo en reposo, pediremos (en voz alta o internamente) que nos muestre/diga SÍ. Y esperaremos al movimiento que se produzca.
  2. Con el péndulo en reposo, pediremos (en voz alta o internamente) que nos muestre/diga NO. Y esperaremos al movimiento que se produzca.
  3. Con el péndulo en reposo, pediremos (en voz alta o internamente) que nos muestre/diga DEPENDE/NO SABE/NO CONTESTA. Y esperaremos al movimiento que se produzca.
  4. Ahora verificaremos las respuestas, realizando preguntas de verdad o mentira: ¿me llamo XXXX? ¿Hoy es sábado (si es viernes)?… Si las respuestas no son las correctas, es que hace falta practicar un poco más o que ese no un momento idóneo para nosotros; quizá tengamos inquietud, preocupaciones…que evitan que estemos receptivos.

 Los movimientos que realice ante cada testaje (circular, de derecha a izquierda, de arriba abajo, en diagonal…) será nuestro código personal. Siempre que utilicemos un péndulo éstas serán las señales bajo las que se nos manifestarán las respuestas. Exactamente igual de válidas que si a otra persona le hace las señales contrarias.

A partir de aquí… verifica chacra por chacra cuál tiene algún bloqueo; busca algún objeto que hayas perdido por casa (¿está en esta habitación? ¿está por el suelo? ¿está dentro de un mueble? ¿están en algún cajón de este mueble?…); el sexo de un bebé en el embarazo; las flores de Bach que debo tomar, cuántas veces al día, cuántas gotas… Las posibilidades son infinitas.

¡Feliz práctica!

 

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