EL GUERRERO DE LUZ

Cuando pensamos en un Guerrero de Luz nos dejamos guiar siempre por los patrones de generalización con los que se organiza nuestro cerebro y lo primero que se nos viene a la cabeza es lo externo. En primer lugar la apariencia: armadura, espada, casco… ¿caballo, quizá? En segundo lugar (tal vez el primero o el único para muchos) la acción: la actitud belicosa, la batalla, la lucha, el enfrentamiento… el enemigo.

            Pero ni la armadura más brillante, no el yelmo más fiero o a espada más afilada hacen o definen a un Guerrero de la Luz. Desde luego tampoco la presencia de un enemigo. No es la figura de un adversario lo que da sentido a un Guerrero de la Luz. ¡Menudo poder tendría el tal adversario, si su existencia justificase la nuestra! No. Nada de eso. Un Guerrero de la Luz no se define por lo que tiene ni por lo que hace. Un guerrero de la Luz se define por lo que es: UN GUERRERO DEL CORAZÓN.

Os dejo la última conferencia con la que amplío la información que aparece en el libro a cerca de nuestro compromiso con la Luz.

Espero que os resulte de utilidad. Disfrutadla.

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