La “Llamada del Guerrero”

Estamos viviendo un momento crucial, en el marco de la evolución colectiva. Estamos viviendo un período que habrá de marcar, orientar o reorientar los procesos venideros en esta progresión imparable del proceso de Ascensión. Dependerá de si aceptamos el protagonismo que el trayecto pone sobre la mesa o si decidimos escondernos bajo la misma, utilizándola como soportal, a la espera de que el tiempo amaine, bajo el coste que en la progresión individual y colectiva ello supondría, (como si en realidad esto fuese una opción).

El año 2012 fue un hito. Todo el mundo, desde muchos años atrás, se ocupaba de lo que ocurriría a partir de entonces. Tergiversando las profecías mayas, algunos ya vislumbraban el fin del mundo. Otros en cambio, en el extremo más opuesto, esperaron la llegada de una nueva aurea aetas, donde aparentemente sin mayor esfuerzo del que supone deshojar el calendario, todos habríamos alcanzado el nivel ascensional pertinente a la fecha. Y bien mirado, eliminando en ambas la fantasía mitológica, si las llevamos a un punto medio, en realidad,  ambas tuvieron su parte de razón.

Entre el famoso portal del 12/12/12 y el solsticio del 21/12/12 tuvieron lugar dos hechos de una relevancia fundamental. Las energías acuarianas, llegadas muchos años atrás, al fin asentaron definitivamente su anclaje. Correlativamente también lo hicieron sus nuevas directrices: promoción de la automaestría, ponderación del bien común, individualidad colectiva y colectividad individualizada (igualitarismo entre la parte y el todo)… A la par, culminó un proceso ascensional gracias cual la densa tercerdimensionalidad en la que nos desenvolvemos incorporaba rasgos de cuarta y quinta dimensión. Gracias a ello, el velo interdimensional empieza a diluirse y nuestras identidades terrenas pueden permeabilizar cada vez más –esto es un proceso que ya había ido produciéndose a medida que se acercaba esta confluencia interdimensional–– características o capacidades propias de la multidimensionalidad a la cual pertenecemos como seres de Luz: capacidades co-creadoras, manejo de energías frecuencialmente elevadas, acceso a Registros de conciencia colectiva, a nuestras propias identidades de Luz, a los hermanos de planos etéricos… etc.

Ambas posturas recogían, en cierta medida, su parte de verdad, como dije líneas arriba. El famoso cambio de una, resulta obvio. El proceso de Ascensión de la otra también. Incluso el concepto a priori pueril de una evolución “a golpe de calendario” sin que se tuviera que mover un dedo. Y, bueno, en parte, hay procesos que así ocurren. El cambio de Era es una conjunción astrológica. Se produce cada 2.500 años aproximadamente. El influjo de dichas conjunciones marcan el devenir de los logros colectivos así como las dinámicas para alcanzarlos. La misión colectiva, global, que diríamos, para alcanzar el siguiente paso. Ahora bien, que una nueva Era llegue no significa que todo esté a punto para acogerla. Especialmente en los primeros ¿muchísimos? años de la misma. Básicamente cuando no se han acabado de hacer del todo bien los deberes.

Nuestra presencia en la Tierra es un camino de integración. El planeta nos brinda la oportunidad de vivir una serie de experiencias evolutivas a la vez que a través de estas nosotros podemos trabajar sobre el terreno para ayudar a trascender su densidad. No ha sido fácil. Nosotros, identidades de Luz creadas en el origen de los tiempos, inmortales, multidimensionales, hemos tenido que luchar por lograr evolucionar unos “recipientes” que nos permitieran llevar a cabo tal labor.

La Era de Piscis, para no alargarme en lo que ya expongo en mi libro Metafísica angélica para la Llamada del Guerrero (2012-2020), constituía la culminación  de este proceso. Nuestras identidades terrenas al fin alcanzaron un importante cenit evolutivo a nivel físico, intelectual y de comprensión de la realidad que le rodeaba. Debía de ser la Era donde nos integrásemos definitivamente en el terreno, pero desde la conciencia, para su apoyo y desde nuestro propio proceso. Sin embargo, la comprensión del mundo sólo nos sirvió para domeñarlo a nuestro antojo. La comprensión de la materia, a utilizarla como arma de poder. Incluso los grandes mensajes (las religiones) se pervirtieron ante un protagonismo excesivo del ego. Asumimos una conciencia de individualidad superior que nos hizo pasar, no ya por encima de los reinos naturales, sino incluso por encima de nuestros propios hermanos. El poder sin conciencia crea tiranos.

Baste echar un vistazo al último siglo de la Era Piscis para entender: capitalismo feroz; dictaduras, guerras mundiales, genocidios, holocausto, campos de refugiados…; bombas atómicas, nucleares; desaparición por minutos de especies animales o vegetales; agotamiento de recursos; desigualdades entre norte y sur, oriente y occidente, macroeconomías al servicio de corporaciones…

Lo que en estos momentos estamos viviendo es el choque de los deberes que no se hicieron en Piscis con la nueva corriente acuariana. Pero con un problema añadido. La ruptura de velos interdimensionales hace que nuestras capacidades para co-crear nuestra realidad sean cada vez más fuertes. Ahora el poder (en cualquiera de sus vertientes y manifestaciones), sin conciencia y con una capacidad de generar realidad a su alcance sin precedentes nos exige actuar. Esa es la “Llamada del Guerrero”.

Tal y como se me dijo, y tal y como vengo difundiendo desde hace tres años, así es como se ha venido en llamar el período que abarca el 2012 y el futuro 2020/2021. Un período donde se nos insta al servicio. A un servicio activo, proactivo, consciente respecto de la realidad que nos circunda. Un servicio que reoriente, supla, enderezca cuanto no se corresponda con las leyes universales del Bien Común, de cuanto promocione un progreso real, alejado de cualquier pretensión de ego propio o ajenos, de todo cuanto contravenga la Justicia y el Amor entre los seres o los Reinos de la naturaleza, de todo cuanto no entienda que la evolución o es global o no es evolución.

Estimado/a Guerrero. El Universo te ampara. Tienes información y todos los recursos a tu alcance. Sólo tienes que tener oídos para oír y ojos para ver. Estimado/a Guerrero/a: ¿estás dispuesto/a a hacer aquello que sabes que tienes que hacer?

Gabriel Padilla

Artículo-resumen de los expuesto en el prólogo de mi libro  Metafísica angélica para la Llamada del Guerrero (2012-2020), publicado en el segundo número (marzo-abril) de la revista digital AmmaElha

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