Sanación ¿holística o espiritual?

Hay una confusión que cada vez se está propagando más en nuestro mundo de terapias y sanación que quisiera hoy puntualizar. La diferencia entre “holístico” y “espiritual”.

Tracemos primero el recorrido de las diferentes concepciones y, para que se entienda de forma más clara y rápida, las perfilaré, si se me permite, con la metáfora del coche y el conductor.

Vamos a ello.

Concepto mecanicista. Hasta no hace demasiado tiempo éste ha sido el patrón predominante, al menos en nuestra cultura científica occidental.El foco de atención se fijaba en la mecánica del cuerpo y en  resolver el malestar, la enfermedad producida por una causa. La falta de salud se entiende como un fallo orgánico del cuerpo. Y desde este punto de vista se busca la solución correspondiente, que se contempla como única y unívoca. Un problema, una solución.

Concepto holístico: Sin duda, ha sido el gran avance que ha dado revolucionado la forma de entender la salud y que ha dado lugar a nuevas concepciones, como ya veremos.

“Holístico” proviene del griego holos, que significa “todo”, “entero”, “total”. Y bajo esta nueva concepción se contempla al hombre en su totalidad: como un todo integral formado por cuerpo, mente y espíritu. S seguimos con nuestra metáfora de la conducción, se entiende que, independientemente de la problemática que pueda comportar la mecánica y/o el desgaste del coche, la conducción del mismo, el uso que se hace de él,  influye en gran medida en la promoción de unos problemas u otros, por lo que desde esta concepción el síntoma físico ya no es el fin o el origen del problema, sino el resultado de un proceso interior. Una resultado que depende del manejo del conductor. De lo que se derivan dos consecuencias esenciales. La primera: que un mismo síntoma en diferentes personas pueden tener orígenes bien distintos y diferenciados. Un dolor de cabeza puede deberse a estrés, a un problema neurológico, a no poder dejar de dar vueltas a un problema… La segunda: es el paciente quien tiene la responsabilidad de su bienestar.

Concepto sistémico o transpersonal: Es una extensión del modelo anterior y que en estos momentos está muy en boga. En este caso, la visión va más allá del conductor aportando nuevas concepciones que abarcan aún más esa totalidad de la que se hablaba. Y es que además del vehículo y de cómo sea este conducido, el concepto sistémico observa que: no hemos nacido conductores, nos han enseñado a conducir, por lo que nuestra manera de conducir puede estar condicionada por dicha enseñanza; y en segundo lugar, que no conducimos solos; por lo que nuestra conducción puede verse afectada por cómo me muevo dentro del parque automovilístico del cual formo parte.

Concepto espiritual. Sin embargo, hay algo más. Todo lo anterior no acaba de describir la realidad en su total dimensión. Porque hay ciertas cuestiones que ninguna de las anteriores concepciones contemplan y que, hoy día, resultan fundamentales.

Conducción implica dirección, movimiento, objetivo. Y ninguna de las visiones anteriores se preocupa de algo básico: en primer lugar, hacia dónde se dirigen los conductores; por dónde o en qué dirección se mueven. En segundo lugar, el por qué de esa dirección. Y finalmente si para lograr recorrer el camino, deben aprender/adecuar la conducción. (Tal vez aprendimos a ir en moto  y en realidad, para ir donde debemos ir, necesitaríamos sacarnos el carné B1 ó B2. O al contrario, tal vez conduzcamos un camión, pero para nuestra andadura sería más factible ir en moto). De todo ello se ocupa la concepción espiritual.

Puntualicemos ahora. Cuando preguntamos a alguien por su concepto holístico de trabajo la respuesta siempre es la misma: se trabaja sobre cuerpo, mente y espíritu. Peo en realidad no es así. A la praxis se trabaja en primer lugar sobre la mente (el bienestar interior) entendiendo (cono en realidad es) que es en ésta de donde parten la mayoría de los problemas, sobre el cuerpo, y como mucho, se incluye el concepto sistémico (las relaciones con/en el entorno). El “espíritu” que en demasiadas ocasiones no sabemos muy bien exactamente qué es o a qué nos estamos refiriendo queda, o como una bonita palabra en el triunvirato, o asimilado a la mejora mental / emocional.

Y es precisamente en ese “espíritu” sobre el que centra su labor y acción la concepción espiritual, como protagonista principal del proceso.

Frente a lo holístico o a lo holístico/sistémico que sigue anclado en la propia persona como identidad primera y única, la concepción espiritual trasciende el plano y actúa en la contemplación de la persona como manifestación multidimensional del Ser de Luz que en realidad es.

Por un lado está el Yo físico, animal, temporal, regido por el conocimiento adquirido a lo largo de la vida. Por otro el Yo Superior: nuestra verdadera identidad, de naturaleza etérica, atemporal, creada en el origen de los tiempos desde la propia Fuente y que permanece en contacto con la conciencia del Todo. El primero está anclado a este segundo. En realidad es su “avatar” a fin de que éste pueda llevar a cabo, en el plano terreno, una labor de aprendizaje, una labor evolutiva [Véase mi video anterior].

Y es, insisto, sobre esta realidad multidimensional sobre la que se actúa desde la sanación espiritual. Para lograr que no haya disonancia entre la realidad de Luz de la persona y su realidad terrenal. Porque En el momento en que nuestro Yo Superior y nuestro Yo terreno entran en disonancia o, para ser más concretos, en el momento en que nuestra identidad terrena, nuestra vida cotidiana empieza a caminar por senderos que se alejen del propósito hacia el que nuestra realidad de Luz se encamina, la misión que hemos venido a cumplir, de quiénes somos realmente, en el momento en que nos alejamos (traicionamos, también) de nuestra misma esencia, es cuando surge una fricción que, de mantenerse y/o instalarse da como resultado el malestar, la dolencia, la enfermedad o el bloqueo vital.

Porque tal y como dice el Dr. E. Bach: “La enfermedad es el resultado, en el cuerpo físico, de la resistencia de la personalidad a ser guiada por su alma”. O en otro fragmento cuando se refiere a la enfermedad, la dolencia, el padecimiento como  “(…) el medio adoptado por nuestras propias Almas para señalarnos nuestras faltas; para evitar que cometamos más errores; para encauzarnos de vuelta al sendero de la Verdad y la Luz del que nunca deberíamos habernos apartado. Sea cual fuere el error que cometamos, reaccionará contra nosotros mismos, causándonos infelicidad, malestares o padecimientos, de acuerdo con su naturaleza. Su objetivo es enseñarnos los efectos de los pensamientos y acciones equivocadas”.

Gabriel Padilla

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One comment

  1. Querido Gabriel , he seguido tus videos y me encantan . quisiera tu libro pero no se como obtenerlo , ya que vivo en Costa Rica Centroamérica . Me encantaría me pudieras ayudar
    , ! Gracias de antemano y Dios te bendiga !

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